
La tensión en el campo extremeño crece a las puertas de una nueva campaña de recolección de la aceituna de mesa. La organización agraria La Unión ha anunciado la convocatoria de una tractorada y concentración en Pozuelo de Zarzón el próximo 24 de septiembre, como medida de presión frente a la falta de negociación y la demora en la firma de los contratos de compra-venta entre productores e industrias.
La protesta, que tendrá lugar entre las 10:00 y las 15:00 horas, contará no solo con una concentración en la rotonda que une las principales carreteras de la localidad, sino también con una marcha de tractores desde los pueblos limítrofes, con la que los agricultores pretenden visibilizar su descontento y exigir a la industria que cumpla con lo establecido en la Ley de Mejora de la Cadena Alimentaria.
El núcleo de la reivindicación gira en torno al artículo 9 bis de la Ley de Mejora de la Cadena Alimentaria, que establece que los contratos agroalimentarios deben firmarse en un plazo razonable, evitando así que la dilación en su negociación pueda generar un desequilibrio en la relación entre las partes.
Según La Unión, las industrias elaboradoras de aceituna de mesa estarían retrasando de forma deliberada la firma de los contratos para aprovechar la presión de la maduración de las aceitunas y forzar a los agricultores a aceptar precios por debajo de los costes de producción.
El presidente regional de la organización ha señalado que “esta práctica no solo es injusta, sino también ilegal e inmoral, porque va en contra del espíritu de la ley, que busca proteger a los productores de abusos comerciales”.
Los agricultores recuerdan que la Ley de la Cadena Alimentaria es clara: los contratos no pueden fijar precios por debajo de los costes de producción. En el caso de la aceituna de mesa, estos se sitúan en 1,10 €/kg, a lo que debe añadirse un margen de beneficio para el agricultor. La Unión estima que un precio justo de referencia debería rondar los 1,32 €/kg de media, cifra muy alejada de la que la industria estaría intentando imponer.
“Nos encontramos con que los compradores pretenden imponer un precio que ni siquiera cubre los costes básicos de cultivo, mientras en el mercado internacional la demanda es superior a la oferta y los precios de venta al consumidor se mantienen altos. Esto demuestra que hay margen comercial suficiente para pagar lo que corresponde al productor”, denuncia la organización.
Tractorada en Pozuelo de Zarzón
La elección de Pozuelo de Zarzón, en el norte de Cáceres, como epicentro de la protesta no es casual. Se trata de una de las zonas productoras de aceituna de mesa más importantes de Extremadura, donde la economía local depende en gran medida de este cultivo.
La jornada del 24 de septiembre prevé reunir a decenas de tractores y a centenares de agricultores. La Unión ha comunicado oficialmente el acto a la Delegación del Gobierno en Extremadura, cumpliendo con los requisitos legales para garantizar el desarrollo pacífico de la movilización.
“Queremos que nuestra voz se escuche con fuerza, pero de forma ordenada. Lo que está en juego es el futuro de cientos de familias agricultoras que no pueden seguir soportando precios ruinosos”, recalcan desde la organización.
La tractorada será solo la primera de las medidas de presión. La Unión ha advertido que, si tras la concentración no se alcanza un acuerdo que garantice contratos firmados con tiempo suficiente y con precios justos, se procederá a convocar un Paro General de la recogida de aceitunas en las principales comarcas productoras de Extremadura.
Esta medida, mucho más drástica, supondría un freno total a la campaña de recolección, con consecuencias inmediatas tanto para la industria como para el mercado. “No queremos llegar a ese punto, pero estamos dispuestos a hacerlo si la otra parte sigue bloqueando la negociación”, advierte la organización agraria.
Además de la industria, La Unión señala también a la Administración Regional. Reclama que, en base a las competencias que tiene atribuidas, publique de una vez por todas los costes oficiales de producción de la aceituna de mesa, de manera que no quede margen para la interpretación o el regateo a la baja en las negociaciones.
“Si los costes están claramente definidos por la administración, se acabarán las excusas y se evitarán abusos. No podemos seguir un año más en la misma situación, con los compradores poniéndose de acuerdo para pagar precios que son ilegales e inmorales”, subrayan los portavoces de La Unión.
La indignación de los agricultores se entiende mejor si se observa el comportamiento del mercado. Según datos del propio sector, la demanda internacional de aceituna de mesa supera a la oferta actual, lo que debería traducirse en precios al alza para el productor. Sin embargo, en la práctica, los precios que se pretenden pagar en origen se sitúan muy por debajo de lo esperado.
Mientras tanto, en los mercados de exportación y en los lineales de los supermercados, los precios de venta al consumidor se mantienen elevados, generando márgenes comerciales suficientes para toda la cadena, excepto para el eslabón más débil: el agricultor.
Para muchos olivareros, esta situación se ha vuelto insostenible. Cada campaña supone más gastos en insumos, maquinaria, mano de obra y energía, mientras los ingresos no solo no crecen, sino que en ocasiones se reducen. La sensación de indefensión es generalizada.
“Los agricultores estamos hartos de ser siempre los que asumimos las pérdidas. Si la aceituna es rentable para la industria y para el comercio, también debe serlo para quienes la cultivamos. Lo contrario es condenar al abandono a nuestras explotaciones”, lamenta un productor de la zona.
Aunque la protesta del 24 de septiembre tendrá lugar en Extremadura, La Unión advierte de que la situación es similar en otras comunidades productoras de aceituna de mesa, como Andalucía. Por ello, no se descarta que el conflicto pueda extenderse a nivel nacional si no se alcanzan soluciones.
La organización insiste en que no se trata solo de un problema coyuntural, sino de un modelo de relaciones comerciales injusto que debe corregirse de manera estructural para garantizar la sostenibilidad del olivar tradicional.
La tractorada de Pozuelo de Zarzón se presenta como un pulso decisivo entre productores e industria en un momento clave de la campaña. Los agricultores reclaman respeto, legalidad y precios justos, mientras la industria parece resistirse a firmar contratos que reconozcan el verdadero valor de la aceituna de mesa.
La Unión ha dejado claro que no cederá: “Esta vez no vamos a permitir que una campaña más los compradores se pongan de acuerdo para pagar por nuestro producto un precio que, además de ilegal, es inmoral”.
Lo que ocurra el 24 de septiembre marcará el rumbo de la campaña y podría determinar si el conflicto se resuelve en la mesa de negociación o escala hacia un paro general con consecuencias imprevisibles para toda la cadena alimentaria.









