
“Defender el tomate europeo es defender Europa”. La frase no es un eslogan vacío. Es el núcleo de un manifiesto que ha sacudido el debate agroalimentario comunitario en plena Fruit Logistica 2026, celebrada en Berlín. Allí, los productores europeos de tomate, liderados por España a través de FEPEX, presentaron la iniciativa We ‘Tomato’ Europe, Don’t Betray EU Tomato, una llamada directa al Parlamento Europeo para que no ratifique la modificación del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Marruecos, actualmente en vigor de forma provisional.
Lo que está en juego va mucho más allá de un producto agrícola. El sector denuncia un modelo de comercio internacional que, bajo la apariencia de apertura y cooperación, está erosionando los pilares fundamentales del proyecto europeo: la seguridad alimentaria, la sostenibilidad ambiental, la justicia social y el respeto al Estado de Derecho.
Una iniciativa europea con un mensaje claro: no a la traición del tomate comunitario
La iniciativa We ‘Tomato’ Europe nace impulsada por los productores españoles de tomate, pero con un respaldo que trasciende fronteras. Organizaciones hortofrutícolas de Francia, Italia, Países Bajos, Portugal y Polonia se han sumado a un manifiesto común que denuncia una situación que ya no es coyuntural, sino estructural.
Ignacio Antequera, director de FEPEX, fue contundente al presentar el documento: el objetivo es unir a todos los productores europeos, desde el sur al norte del continente, en la defensa de la viabilidad, la competitividad y la identidad del tomate europeo. Un producto que, según subrayó, encarna un modelo productivo único basado en tres pilares irrenunciables: seguridad alimentaria, sostenibilidad real y justicia social.
Este modelo, construido durante décadas mediante inversiones en I+D, innovación varietal, eficiencia hídrica y mejoras laborales, corre el riesgo de ser sustituido por importaciones que no cumplen los mismos estándares, pero que compiten en el mercado europeo en condiciones claramente ventajosas.
El tomate europeo como pilar de la seguridad alimentaria de la UE
Uno de los ejes centrales del manifiesto es la seguridad alimentaria. El tomate europeo no es solo un producto fresco de alto consumo; es un elemento clave en la dieta de millones de ciudadanos y un ejemplo de control sanitario, trazabilidad y garantías para el consumidor.
Los productores comunitarios operan bajo una de las legislaciones más exigentes del mundo en materia fitosanitaria, laboral y medioambiental. Cada kilo de tomate producido en la UE está sometido a controles rigurosos, desde el uso de sustancias activas autorizadas hasta la identificación precisa del origen, pasando por condiciones laborales dignas.
El sector advierte de que permitir la entrada masiva de producto procedente de terceros países sin exigir las mismas reglas supone externalizar riesgos sanitarios, sociales y ambientales, comprometiendo la soberanía alimentaria europea a medio y largo plazo.
Sostenibilidad real frente a sostenibilidad de papel
Durante décadas, los productores europeos de tomate han invertido en sistemas de riego eficiente, reducción del uso de fitosanitarios, mejora genética, energías más limpias y adaptación al cambio climático. Estos avances no han sido gratuitos ni inmediatos: han requerido tiempo, capital y una adaptación constante a normativas cada vez más estrictas.
El problema, según denuncia el sector, es que este esfuerzo no se ve recompensado en el mercado. Las importaciones que no cumplen estos requisitos entran en la UE en condiciones preferenciales, erosionando la rentabilidad de los productores comunitarios y desincentivando la inversión en sostenibilidad.
La paradoja es evidente: la UE exige a sus agricultores cumplir con el Pacto Verde Europeo, pero permite competir en el mismo mercado a productos que no asumen esas obligaciones.
El Acuerdo UE–Marruecos: un caso jurídico que incomoda a Europa
Uno de los puntos más delicados del manifiesto es el encaje legal del Acuerdo UE–Marruecos. El sector recuerda que este acuerdo acumula sentencias desfavorables del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, especialmente en lo relativo a la aplicación del acuerdo en territorios del Sáhara Occidental.
A pesar de ello, la UE ha optado por mantener su aplicación mediante modificaciones que, según denuncian los productores, contravienen principios básicos de transparencia y legalidad. La modificación aprobada en octubre de 2025 permite extender ventajas arancelarias a territorios afectados por sentencias judiciales previas, generando inseguridad jurídica y un precedente preocupante.
Además, el reglamento delegado 2023/2429 autoriza el uso de denominaciones regionales marroquíes para productos procedentes del Sáhara, dificultando que el consumidor identifique el origen real del producto.
El consumidor europeo, el gran olvidado
Otro de los grandes perjudicados de este modelo, según el sector, es el consumidor europeo. El etiquetado ambiguo, permitido por la normativa actual, genera confusión sobre el origen, las condiciones de producción y las garantías del producto.
La falta de transparencia no solo erosiona la confianza del consumidor, sino que distorsiona el mercado y penaliza a quienes cumplen las reglas. Para los productores, el derecho a una información clara y veraz debería ser un principio irrenunciable del mercado interior.
Qué pide el sector para proteger el tomate europeo
Las reivindicaciones del manifiesto son claras y concretas:
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Respeto estricto a las sentencias del Tribunal de Justicia de la UE sobre el Sáhara Occidental.
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Revisión profunda del Acuerdo UE–Marruecos para garantizar igualdad de condiciones.
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Etiquetado claro y obligatorio del país de origen, sin ambigüedades.
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Cláusulas de salvaguardia automáticas cuando las importaciones distorsionen el mercado.
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Refuerzo de los controles fitosanitarios y laborales en frontera.
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Apoyo real a la innovación europea en agua, energía y sostenibilidad.
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Reconocimiento del tomate europeo como sector estratégico.
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Rechazo por parte del Parlamento Europeo de la modificación del acuerdo.
Defender el tomate europeo es defender Europa
El mensaje final del manifiesto no deja lugar a dudas. El tomate europeo representa un modelo que protege a los consumidores, cuida el medio ambiente y garantiza condiciones laborales dignas. Preservarlo no es una cuestión proteccionista, sino una defensa coherente de los valores que la propia Unión Europea dice representar.
Traicionar al tomate europeo, advierte el sector, es traicionar la soberanía alimentaria, la coherencia política y la credibilidad del proyecto europeo.











