
El crecimiento y desarrollo de los cereales de invierno está estrechamente relacionado con diversos factores ambientales. Entre ellos, la temperatura , el fotoperiodo y la humedad del suelo juegan papeles fundamentales. En este artículo, que recoge información de la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía exploramos cómo la temperatura afecta el ciclo vegetativo y reproductivo de estos cultivos, con especial atención al trigo.
El papel de la temperatura en el desarrollo de los cereales
Los cereales de invierno, como el trigo, cebada y centeno, se caracterizan por su sensibilidad a las condiciones climáticas durante las diferentes etapas de su desarrollo. La temperatura destaca como uno de los factores más determinantes, ya que regulan procesos como la vernalización y el crecimiento vegetativo.

La vernalización: una fase crucial
La vernalización se refiere al efecto de las bajas temperaturas en la transición del periodo vegetativo al reproductivo. Este proceso es indispensable para algunas variedades de trigo, cebada y otros cereales. En términos generales, niveles por debajo de 10°C son suficientes para cumplir con los requisitos de vernalización en el trigo. Sin embargo, estos requisitos varían según la variedad:
- Trigo de invierno : Requiere entre 50 y 60 días de temperaturas bajas, entre 0°C y 5°C .
- Trigo de primavera : Generalmente no necesita vernalización, siendo ideal para climas cálidos.
- Variedades alternativas : Presentan requerimientos intermedios de frío, más bajos que los trigos de invierno.
El cumplimiento adecuado de la vernalización asegura una expresión óptima de ciertos caracteres agronómicos , como el peso de mil granos , el número de granos por espiga , la altura de la planta y la longitud de la espiga . En situaciones donde la duración del frío es insuficiente, estos parámetros pueden verse comprometidos, reduciendo significativamente el rendimiento final.
Efectos de las temperaturas altas y bajas
Altas temperaturas: efectos negativos en el ahijamiento
Durante las fases iniciales de crecimiento, las altas temperaturas estimulan la formación de primordios foliares en el ápice del tallo principal. Esto provoca una disminución en el número de tallos secundarios (hijos) debido a la mayor demanda de nutrientes por parte del tallo principal. Este efecto puede impactar negativamente el rendimiento, ya que un menor número de tallos hijos resulta en menos espigas por planta.
Bajas temperaturas: beneficios para el ahijamiento
En contraste, las bajas ralentizan el desarrollo de los tallos secundarios, pero favorecen el ahijamiento al reducir la competencia entre los tallos por los nutrientes. Esto resulta en un mayor número de espigas y una mejor uniformidad en el desarrollo del cultivo. Sin embargo, si las temperaturas son excesivamente bajas, el crecimiento general del cultivo puede verse comprometido.
Temperatura ideal para el crecimiento del trigo
La temperatura óptima para el crecimiento del trigo se encuentra en un rango de 10 a 24°C . Fuera de este intervalo, el cultivo puede experimentar diversos problemas:
- Inferiores a 10°C : Ralentizan el crecimiento, pero favorecen el ahijamiento y la acumulación de reservas en la planta.
- Superiores a 24°C : Pueden acelerar el desarrollo, pero reducir la calidad y cantidad de la cosecha debido a un menor tiempo de llenado de grano.
Impacto en las fases de desarrollo
La temperatura no solo afecta el crecimiento vegetativo, sino también las etapas posteriores del desarrollo de los cereales:
Espigado y floración
Cuando las temperaturas durante el periodo de vernalización no alcanzan los niveles necesarios, se observa un retraso en el espigado y la floración . Esto puede aumentar la exposición del cultivo a riesgos climáticos como heladas tardías o estrés hídrico durante la primavera.
Llenado de grano
Las altas temperaturas durante esta fase crítica reducen el tiempo disponible para el llenado de grano , afectando negativamente el peso de los granos. Por el contrario, grados moderados permiten un llenado más prolongado, mejorando la calidad del grano.
Adaptación de las variedades a las condiciones climáticas
Dado que los requisitos de temperatura varían entre las distintas variedades de cereales, la selección de variedades adecuadas es fundamental para maximizar el rendimiento. Por ejemplo:
- En zonas frías, se recomiendan trigos de invierno que aprovechen al máximo las bajas para vernalizar.
- En regiones con inviernos suaves, las variedades alternativas o trigos de primavera pueden ser más adecuadas.
Conclusiones
La temperatura es un factor clave en el desarrollo de los cereales de invierno. Desde la vernalización hasta el llenado de grano , cada etapa del crecimiento del cultivo está influenciada por las condiciones térmicas. Niveles adecuados durante cada fase es esencial para alcanzar altos rendimientos y granos de calidad.
La correcta elección de las variedades, junto con prácticas de manejo agronómico como la siembra en fechas óptimas , puede ayudar a mitigar los efectos adversos de temperaturas extremas. El seguimiento continuo de las condiciones climáticas y el ajuste de las estrategias de cultivo son imprescindibles para optimizar la producción de cereales de invierno.
Fuente: Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía











