Antonio Álvarez Rodrigo - Agronews CyL
  • El presidente de la Fundación Antama “nunca había visto tanta fuerza” para que la Unión Europea autorice esta biotecnología

  • “Que nuestros agricultores no puedan usarla es una desventaja competitiva impresionante e injusta”

 

 

La Fundación Antama es una organización privada y sin ánimo de lucro que nació en 1999 con el objetivo de promover las nuevas tecnologías en la agroalimentación y el medio ambiente. Durante este año celebra su 20º aniversario. AGRONEWS ha hablado con Esteban Alcalde, su presidente, para conocer más de cerca los objetivos de este organismo que apuesta por la mejora genética en la agricultura.

- ¿Qué es la Fundación Antama?

- Las siglas significa para la aplicación de las nuevas tecnologías en la agricultura, medio ambiente y alimentación. Nos dedicamos a apoyar la divulgación científica que hay alrededor de este mundo para que las nuevas tecnologías y las nuevas investigaciones se apliquen para mejorar la agricultura; afrontar los retos de medio ambiente, como el cambio climático; y también para buscar alimentos más seguros y sanos.

- Durante estos 20 años, ¿ha avanzado la aplicación de la biotecnología en la agricultura?

- Desgraciadamente no lo que podía haber sido. En 20 años se ha mejorado, pero no a la velocidad que es posible porque esta tecnología está muy regulada. Las leyes europeas son terriblemente estrictas y están provocando que todo se esté retrasando. Estamos perdiendo muchas oportunidades de desarrollo científico y empresarial. Estados Unidos, Canadá o Australia ya se están beneficiando.

- Todo un perjuicio para los agricultores, ¿no?

- Los agricultores sufren una situación absurda porque ellos apenas pueden utilizar tecnología, pero lo que importamos sí se produce con esa tecnología. Estamos importando alimentos o granos producidos gracias a la biotecnología. Sin embargo, nuestros agricultores no pueden usarla. Es una desventaja competitiva impresionante e injusta.

"Los agricultores sufren una situación absurda porque ellos apenas pueden utilizar tecnología, pero lo que importamos sí se produce con esa tecnología"

- ¿Qué le dice los agricultores cuando habla con ellos de este tema?

- Los agricultores son muy respetuosos de la ley. Se quejan, porque tienen curiosidad e interés y estarían dispuestos a utilizarla.

- ¿Se ha perdido el miedo a utilizar la biotecnología en la agricultura?

- Sí. El agricultor no tiene miedo. Desde la ciudad se ve con cierto paternalismo, pero el agricultor está más preparado y es más arriesgado. Es una persona acostumbrada a tomar decisiones por sí mismo. No hay ningún problema cuando las cosas se explican bien. El agricultor hace sus pruebas, ve lo que hacen otros agricultores y avanza. Tiene sentido común, no miedo.

- Los que no parece que avanzan son los políticos europeos. Lo último ha sido catalogar la edición genética, el CRISPR, como transgénico...

- Quizá en este caso somos optimistas porque en toda Europa, toda la academia, todos los científicos, todos los agricultores están pidiendo que haya un cambio de la legislación. No podemos perder este nuevo mundo que viene a través de la edición de genomas, de la edición de la mejora vegetal. Nunca como ahora he visto una fuerza tan grande y decidida en la sociedad europea para cambiarlo. La semana pasada, el Coreper (Comité de Representantes Permanentes de los Gobiernos de los Estados miembros de la Unión Europea) ha pedido a la Comisión Europea un estudio para cambiar esta legislación. Tardará, pero soy optimista.

- ¿Confía en que en menos de 20 años también se legalice el uso de transgénicos en Europa?

- Sí, por supuesto que sí.