Un salto adelante para el regadío moderno

Los sistemas de riego a baja presión revolucionan la eficiencia y sostenibilidad del campo español con caídas del consumo energético de hasta el 30%

Santibáñez de la Isla acoge una jornada técnica que demuestra cómo estas tecnologías aumentan la producción más de un 15% y reducen hasta un 30% el consumo energético

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Un salto adelante para el regadío modernoLos sistemas de riego de baja presión están marcando un punto de inflexión en la agricultura moderna, al permitir ahorros energéticos de hasta un 30%, incrementar la eficiencia del uso del agua, y elevar la producción agrícola en más de un 15%. Esta ha sido la principal conclusión de la Jornada Técnica sobre Riego a Baja Presión, celebrada el 29 de julio de 2025 en Santibáñez de la Isla (León). El evento fue organizado por el Sindicato Central del Embalse de Barrios de Luna y la Asociación FERDUERO de Comunidades de Regantes de la Cuenca del Duero.

Con la asistencia de representantes de entidades agrarias, administración pública y empresas tecnológicas, la jornada puso de relieve el papel estratégico que desempeñan las nuevas tecnologías en el regadío, especialmente en un contexto de costes elevados, incertidumbre climática y necesidad de sostenibilidad.

Ahorro energético, mayor rentabilidad

El presidente del Sindicato Central, Julio César Carnero, subrayó que el cometido principal de las comunidades de regantes es promover la innovación. Según explicó, los sistemas de riego a baja presión aportan un ahorro energético sustancial, lo que ayuda a aliviar los elevados costes de producción. A pesar de que requieren ciertas adaptaciones en las infraestructuras de las parcelas, consideró que se trata de una inversión asumible con un retorno elevado, ya que los beneficios en ahorro y productividad lo compensan con creces.

Los sistemas de riego a baja presión revolucionan la eficiencia y sostenibilidad del campo español con caídas del consumo energético de hasta el 30%

Tecnología aplicada al campo: una nueva revolución

El presidente de FERDUERO, Eloy Bailez, fue aún más contundente al afirmar que el riego por aspersión representa “la segunda revolución de la agricultura”, junto a la reconcentración parcelaria. Destacó la llegada de tecnologías complementarias como los sensores de humedad, el análisis del crecimiento vegetal mediante imágenes satelitales, el mapeo digital de las parcelas, la fertirrigación y la aplicación de fitosanitarios por riego. Estas herramientas, apuntó, constituyen “la punta de lanza” de una transformación aún en marcha.

Bailez anunció que FERDUERO propondrá a la Junta de Castilla y León la creación de un programa informático integral que combine todas estas innovaciones para facilitar la toma de decisiones en las comunidades de regantes.

Menores infraestructuras, más eficiencia

Desde el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACYL), el subdirector de Infraestructuras Agrarias, Miguel Ángel García Turienzo, aportó una visión institucional. Según explicó, el plan de eficiencia energética del sector agrario, impulsado por la Junta, contempla expresamente la extensión de los sistemas de riego en baja presión dentro del Proyecto REBAPRES. La razón es clara: permiten utilizar estaciones de bombeo más pequeñas, redes de distribución más reducidas y, por tanto, menos inversión en infraestructuras.

Además, estos sistemas reducen los costes operativos y mejoran la rentabilidad final de las explotaciones agrícolas, al mismo tiempo que mantienen o incrementan los niveles de producción.

Los sistemas de riego a baja presión revolucionan la eficiencia y sostenibilidad del campo español con caídas del consumo energético de hasta el 30%

Infraestructuras más duraderas y menos averías

El jefe de Obras, Explotación y Proyectos de SEIASA en Valladolid, Rodrigo Gutiérrez, coincidió en destacar las ventajas estructurales de esta modalidad de riego. Afirmó que la menor presión y caudales más bajos no solo reducen el consumo energético, sino que también prolongan la vida útil de las infraestructuras y disminuyen las averías en parcela. De hecho, propuso que en el futuro los proyectos de modernización de regadíos incluyan de forma directa estos sistemas, para facilitar su implantación desde el diseño inicial.

Experiencia práctica y resultados medibles

Uno de los testimonios más relevantes fue el de César Pan, presidente de la Junta de Gobierno de la Comunidad de Regantes del Canal Alto de Villares y agricultor. Explicó que ya desde 2007 comenzó a utilizar de forma experimental el riego a baja presión en sus parcelas. Los resultados fueron tan positivos que decidió transformar sus sistemas por completo. Según sus datos, logró un aumento de la producción superior al 15%, con una mejora evidente en la homogeneidad del riego. Además, destacó que con una implantación total, el ahorro energético puede alcanzar el 30% y la eficiencia global del cultivo puede incrementarse hasta un 91%.

Tecnología internacional al servicio del agricultor

Desde el ámbito empresarial, intervino Helena Cuartero, responsable de Soporte Técnico en España de Nelson Irrigation Corporation, una compañía especializada en riego agrícola. Señaló que sus dispositivos de baja presión, que funcionan por debajo de 3 kg/cm² frente a los 4,5 kg/cm² de los sistemas convencionales, permiten un riego de alta calidad con menor gasto energético. Añadió que la experiencia acumulada durante años confirma que estos sistemas no solo abaratan costes, sino que mejoran la productividad de los cultivos, lo que revierte directamente en una mayor rentabilidad para el agricultor.

Una estrategia clave ante el cambio climático

En un momento donde el cambio climático impone nuevas exigencias a la agricultura —con veranos más secos, menor disponibilidad de agua y precios energéticos en alza—, los sistemas de riego de baja presión se consolidan como una de las respuestas técnicas más eficaces. Su implantación, sin embargo, no depende solo de la tecnología, sino de una planificación estratégica conjunta entre agricultores, comunidades de regantes, administración y empresas proveedoras.

Conclusión: rentabilidad y sostenibilidad van de la mano

Los datos presentados en la jornada reflejan con claridad que los sistemas de riego de baja presión no son una promesa de futuro, sino una realidad tecnológica ya disponible, que ofrece beneficios cuantificables tanto en ahorro como en producción. Su expansión puede representar un antes y un después en la gestión sostenible del regadío en España, impulsando un modelo agrícola más eficiente, rentable y respetuoso con los recursos.

    Los sistemas de riego a baja presión revolucionan la eficiencia y sostenibilidad del campo español con caídas del consumo energético de hasta el 30%

 



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