Durante la campaña agrícola 24/25

La superficie de trigo en Argentina alcanzará los 5,9 millones de hectáreas

Agronews Castilla y León

24 de abril de 2024

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La superficie de trigo en Argentina alcanzará los 5,9 millones de hectáreas, según un reciente informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

El citado documento asegura que, durante las últimas 6 semanas, se llevaron adelante las labores pre-campaña 2024/25 de trigo. A pesar del elevado nivel de incertidumbre que arrojan los resultados preliminares, la situación actual se sitúa, a diferencia de las últimas 3 campañas, frente a un escenario agroclimáticamente favorable para la siembra.

Con la activación tardía del fenómeno de “El Niño”, que desencadenó lluvias abundantes durante marzo y abril sobre toda el área agrícola dificultando las labores de recolección de gruesa, se dio la recuperación al menos parcial de las reservas del perfil.

Esta recuperación apuntala la intención de siembra del cereal fundamentalmente sobre el margen oeste del área agrícola, donde la sucesión de temporadas invernales secas impactó negativamente causando, no solo una fuerte retracción del área sembrada desde la campaña 2021/22, sino también una considerable caída en la performance del cultivo, provocando mermas en la producción de hasta un 35% en la campaña 2022/23.

5,9 millones de hectáreas sembradas de trigo en Argentina, un 6% menos que el promedio de los últimos cinco años

Sumado a ello, ciertas cuestiones de manejo (rotación de cultivos, preservación del suelo, control de adversidades biológicas y economía del agua) y la necesidad de refinanciamiento a partir de la siembra de un cultivo que pueda cumplir un doble propósito (cosecha de grano comercial o consumo como recurso forrajero) son otros de los factores que, en segunda instancia, también actúan a favor de la intención de siembra de trigo.

Sin embargo, hay otros factores a considerar que tienden a frenar dicha intención.

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A pesar de la considerable mejora en las reservas hídricas del suelo, la previsión de un año atravesado por el fenómeno “La Niña”, lleva a muchos productores a optar por realizar barbechos largos, con el objetivo de reservar la humedad almacenada recientemente para los cultivos del próximo ciclo.

Por otro lado, el marco económico establece algunos obstáculos a la hora de definir el planteo productivo del cereal. Los costos elevados de los insumos dados los precios del cereal comprimen los márgenes proyectados afectando la competitividad del cultivo.

En consecuencia, tras la recopilación de los datos más relevantes que delinearían la intención de siembra para el próximo ciclo, se observa una posible estabilidad en el área de siembra del trigo, igualando las 5,9 MHa alcanzadas durante el ciclo anterior, quedando este valor supeditado a la evolución de las variables no solo climáticas, sino principalmente de las económicas de aquí hasta el momento de comenzar con las labores de implantación.

Al analizar esta cifra, aseguran desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, en un contexto más amplio, se observa que esta proyección de superficie representa una disminución del 6,9% en comparación con el promedio de las últimas cinco campañas.

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Costos de producción

Desde el punto de vista de los costos de producción, los precios de los fertilizantes han mantenido su nivel e incluso algunos han registrado aumentos. Específicamente, la urea y el fosfato diamónico han experimentado incrementos del 23% y 5% en comparación con el año pasado.

Los precios de los herbicidas también han aumentado en un 5%, mientras que solo los combustibles han mostrado una disminución del 2% respecto a abril del año pasado.

Ante los crecientes costos de producción, el Gobierno de Javier Milei ha anunciado algunas medidas para mitigar estos impactos, consistente en la reducción de los aranceles aplicados a ciertos herbicidas y fertilizantes nitrogenados.

No obstante, esta iniciativa tendría un efecto limitado en la reducción de los costos operativos de la producción. Esto se debe a que los herbicidas, a pesar de que experimentarían una reducción arancelaria más significativa, solo constituyen el 18% de la estructura de costos.

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Por otro lado, los fertilizantes, que representan, un 33% de la estructura de costos, tendrían una disminución relativamente modesta en sus aranceles. Estas reducciones arancelarias, si bien positivas, no resultan suficientes para compensar el incremento de costos respecto del año anterior por lo que no logran revertir las tendencias observadas en las relaciones insumo/producto.

En términos concretos, actualmente se requieren 4,55 y 3,22 toneladas de trigo para adquirir una tonelada de fosfato y urea, respectivamente, lo cual supera el promedio de los últimos cinco años, que era de 3,67 y 2,79 toneladas.

En lo que respecta al combustible y a los herbicidas, el cociente ha desmejorado un 16% y 17% en comparación con abril del año pasado, siguiendo una tendencia similar.



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