
La campaña de la cereza en la Comunitat Valenciana, que comenzó con altas expectativas por parte de los productores tras varios años complicados, se ha tornado en una nueva frustración. Las lluvias persistentes, acompañadas de episodios de pedrisco y un sistema de seguro agrario ineficiente, han provocado daños significativos en la producción, que ya se estiman en más de 3 millones de euros, según datos provisionales de LA UNIÓ Llauradora.
Expectativas rotas por la meteorología
Los productores de cereza esperaban una campaña excelente tras varias cosechas afectadas por condiciones extremas como la sequía. Sin embargo, las lluvias al inicio de la recolección, sumadas a las precipitaciones intensas recientes y pedrisco, han reducido notablemente la cosecha. Solo en la provincia de Alicante se calcula una pérdida de 400 toneladas respecto a las previsiones iniciales, mientras que en Castellón la cosecha se ha situado en menos de la mitad de una campaña normal.
Las altas temperaturas registradas en los últimos días han agravado el problema, adelantando la maduración y generando una acumulación de fruta en el mercado justo en el pico de precios. El resultado: menor volumen de fruta comercializable, afectando a la rentabilidad esperada.
Una fruta delicada sin protección efectiva
La cereza es un fruto especialmente vulnerable a la lluvia, ya que el exceso de humedad produce grietas que la hacen inservible para la venta. La situación ha evidenciado la ineficacia del actual seguro agrario, que se ha convertido, según LA UNIÓ, en un problema más que en una solución.
El principal escollo reside en que no cubre adecuadamente el riesgo más crítico para el sector: la lluvia persistente y la falta de cuajado. Además, la modalidad por explotación, en lugar de por parcela, reduce la media de daño indemnizable, especialmente en explotaciones dispersas con variedades distintas.
LA UNIÓ reclama cambios urgentes en el seguro agrario
Ante esta situación, LA UNIÓ ha presentado una serie de propuestas de mejora:
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Que la cobertura por lluvia sea por parcela, no por explotación completa.
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Que la cobertura de falta de cuajado o cosecha, actualmente incluida dentro del epígrafe «Resto de adversidades climáticas», se valore por variedad.
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Adaptación a la realidad del cultivo de cerezo, caracterizado por la diversidad de orientaciones, altitudes y maduraciones.
Estas modificaciones son vitales para ofrecer una protección real al agricultor, especialmente ante una tendencia creciente de abandono del seguro. Los datos son contundentes: en 2024 sólo 118 explotaciones contrataron seguro, un 22% menos que en 2023, asegurando 4,1 millones de kilos, un 23% menos que el año anterior.
La superficie de cerezo también cae
El abandono del seguro se suma al descenso sostenido de la superficie de cultivo. Entre 2017 y 2023, la superficie de cerezo en la Comunitat Valenciana se ha reducido en un 14%, pasando de 2.889 a 2.486 hectáreas, es decir, 403 hectáreas menos.
Esta tendencia pone en entredicho la viabilidad del cultivo, sobre todo en un contexto de mayor frecuencia de eventos climáticos extremos y costes crecientes. «Si no se asegura y se pierde producción, el cultivo no se sostiene», alertan desde LA UNIÓ.
Testimonio desde el terreno: «La campaña se preveía excelente»
Enric Simó, productor de cerezas y miembro de LA UNIÓ, relata: “En un comienzo, la campaña se preveía muy positiva, a diferencia de estos últimos años. Las lluvias continuadas han retrasado la floración, que normalmente tiene lugar en la segunda quincena de marzo y este año se ha retrasado a la segunda quincena de abril. Una vez arrancó, hubo pedrisco y eso estropeó gran parte de la producción, y muchas cerezas no han llegado a cuajar”.
Una luz al final del túnel: el mercado chino
A pesar de las dificultades, el sector encuentra una esperanza en el reciente acuerdo entre España y China para la exportación de cerezas, que por primera vez abre las puertas al mercado chino. Este nuevo destino puede representar un canal de alto valor, siempre que se logre posicionar al producto como diferenciado y de calidad.
LA UNIÓ insiste en que para aprovechar esta oportunidad es imprescindible resolver los problemas internos, especialmente los relacionados con el seguro agrario, para frenar el abandono de explotaciones y garantizar una producción sostenible.









