
La Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha lanzado una seria advertencia sobre la crisis estructural que afecta al sector agrario español. Según el análisis de datos oficiales del portal IPYME del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, en los últimos cuatro años se han perdido 14.300 empresas agrarias y 35.000 empleos, lo que representa una caída del 4,8% en el número de explotaciones y del 4,2% en la fuerza laboral del sector.
Estos datos reflejan un declive progresivo del empleo agrario, especialmente en explotaciones sin asalariados y microempresas, que representan la mayor parte del sector. Mientras otros sectores económicos han logrado mantener estable el número de empresas y aumentar el empleo en un 10,6%, el sector agrario sigue un camino inverso, lo que evidencia una crisis profunda en la agricultura y ganadería española.
Según los datos analizados por la organización agraria, 2024 cerró con un total de 284.711 empresas en el sector agrario, lo que incluye actividades relacionadas con la agricultura, ganadería, selvicultura, caza y pesca. Estas explotaciones generaban empleo para 732.258 personas, de las cuales el 61,3% son autónomos sin asalariados y otro 34,8% corresponden a microempresas con menos de 10 trabajadores.
Estos datos contrastan con la evolución de otros sectores económicos en España. Mientras que el número de empresas no agrarias se ha mantenido estable en torno a los 2,6 millones, el empleo en estos sectores ha crecido un 10,6%, alcanzando 17,4 millones de trabajadores.
Por el contrario, el sector agrario ha experimentado una contracción notable, perdiendo 14.296 empresas y 35.000 empleos en apenas cuatro años. La mayor parte de esta reducción ha afectado a autónomos y microempresas, que han soportado más del 70% de la destrucción de empleo en el sector.
Desde Unión de Uniones señalan que varios factores han contribuido a esta situación, destacando tres grandes causas estructurales:
-
Malos resultados económicos:
- Los bajos márgenes de rentabilidad han convertido la actividad agrícola en una profesión poco atractiva.
- La intensificación de la competencia en mercados globalizados ha obligado a los agricultores a vender sus productos a precios que no cubren sus costes de producción.
- El índice oficial de salarios pagados por los agricultores ha subido más de un 22% entre 2022 y 2024, lo que ha encarecido aún más los costes operativos.
-
Falta de relevo generacional:
- La incertidumbre económica desmotiva a las nuevas generaciones para dedicarse a la agricultura y la ganadería.
- La complejidad burocrática y la falta de incentivos efectivos para jóvenes agricultores agravan el problema.
- En muchas comunidades autónomas, los planes de ayuda a nuevos agricultores han resultado insuficientes o mal gestionados.
-
Factores climáticos y aumento de costes:
- Los efectos del cambio climático han provocado malas cosechas y reducciones en la producción.
- El encarecimiento del gasóleo agrícola, fertilizantes y piensos ha disparado los costes, reduciendo los márgenes de beneficio.
- La sequía y fenómenos climáticos extremos han afectado seriamente la productividad en muchas regiones.
Unión de Uniones reconoce que parte de esta evolución puede explicarse por un proceso de reestructuración del sector, que ha llevado a la consolidación de explotaciones más grandes y tecnificadas. Sin embargo, la organización advierte que este fenómeno no es suficiente para justificar la desaparición acelerada de explotaciones familiares y autónomas.
“La reestructuración no es excusa para la pérdida de empresas y empleo. Es cierto que las explotaciones están cambiando, con más mecanización y menos mano de obra, pero no es un fenómeno exclusivo del periodo reciente. Lo que está ocurriendo en los últimos años es una destrucción sin precedentes del tejido productivo agrario”, han afirmado desde la organización.
Unión de Uniones también ha criticado la narrativa del Ministerio de Agricultura sobre la supuesta buena evolución del sector.
“A quién puede extrañar que los agricultores y los ganaderos nos sintamos ofendidos cuando nos almorzamos con titulares del Ministerio sobre subidas estratosféricas de la renta agraria”, han denunciado.
La organización considera que los datos oficiales sobre incrementos del 40% en la renta agraria en los últimos cuatro años no se corresponden con la realidad de los agricultores y ganaderos que han tenido que cerrar sus explotaciones o despedir empleados.
“No hay quien se crea que en un sector con incrementos de renta del 40% se estén cerrando empresas y perdiendo puestos de trabajo. Es pura ficción”, han señalado desde Unión de Uniones.
Ante este deterioro progresivo del campo español, Unión de Uniones hace un llamado urgente al Gobierno, a las Comunidades Autónomas y a los partidos políticos para que actúen con medidas concretas que permitan frenar la desaparición de explotaciones y empleo en el sector agrario.
Propuestas de Unión de Uniones para revertir la crisis:
- Mayor apoyo a los autónomos y microempresas agrarias, que constituyen la mayor parte del sector y son las más afectadas por la crisis.
- Políticas efectivas para el relevo generacional, con incentivos reales y reducción de la burocracia para que los jóvenes puedan incorporarse al sector.
- Control de costes y precios justos, asegurando que los agricultores reciban precios que cubran sus costes de producción.
- Inversiones en modernización y sostenibilidad, para hacer las explotaciones más competitivas sin sacrificar empleo.
- Gestión eficiente de las ayudas públicas, garantizando que lleguen a los agricultores que realmente las necesitan.
La organización advierte que, si no se toman medidas inmediatas, el declive del sector agrario será irreversible y España perderá un pilar clave de su economía y su tejido rural.
“El campo no puede esperar más. Necesitamos que las administraciones entiendan la importancia estratégica del sector agrario y tomen decisiones valientes para salvarlo”, han concluido desde Unión de Uniones.










