
El sector ganadero-cárnico español alzó la voz este viernes en Valencia para defender, con datos científicos y argumentos económicos, el papel esencial de la proteína animal en la alimentación, la salud pública y el desarrollo del medio rural. Más de 500 asistentes, entre académicos, estudiantes, expertos en nutrición, representantes institucionales y profesionales de toda la cadena de valor, participaron en la jornada “Ciencia, salud y sabor: Misión proteína animal”, celebrada en el campus de la Universidad CEU Cardenal Herrera.
El encuentro, concebido como un espacio de diálogo abierto entre ciencia, industria y política, tuvo como objetivo principal desmontar mitos, aportar evidencia rigurosa y reivindicar el valor estratégico del sector ganadero-cárnico en la economía española. Durante las diferentes ponencias y mesas redondas, los participantes coincidieron en la necesidad de combatir los discursos que demonizan la producción de carne sin base científica y que, según señalaron, generan confusión entre los consumidores y ponen en riesgo la viabilidad de miles de explotaciones familiares.
La secretaria general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), Ana Rodríguez Castaño, fue una de las voces institucionales más contundentes. En su intervención subrayó que “el sector ganadero es una potencia” y defendió que se trata de una actividad “sostenible que genera rentabilidad”. Además, emplazó a productores y administraciones a “combatir a quienes ponen en duda el sistema productivo” con datos objetivos y argumentos técnicos, evitando caer en visiones ideológicas o dogmáticas.
En la misma línea se pronunció el secretario autonómico de Agricultura, Agua y Ganadería de la Generalitat Valenciana, Vicente Tejedo, quien pidió no “demonizar la ganadería” y reclamó que se deje trabajar al sector sin trabas innecesarias. “Lo único que quieren los ganaderos es poder desarrollar su actividad con estabilidad y reglas claras”, afirmó.
El sector cárnico: un pilar económico para España y el medio rural
Uno de los ejes centrales del encuentro fue la dimensión económica del sector. Las cifras expuestas durante la jornada evidencian su peso estructural en el tejido productivo nacional. Más de dos millones de personas dependen directa o indirectamente de la cadena de valor de la carne, ya sea en explotaciones ganaderas, industrias cárnicas o sectores auxiliares como transporte, logística, piensos o servicios veterinarios.
La fase ganadera de carne agrupa a más de 337.000 granjas que aportan 21.203 millones de euros a la Producción Final Agraria (PFA). Si se suman la producción láctea y de huevos, la contribución asciende hasta casi 28.700 millones de euros, según datos recientes del sector.
Por su parte, la industria cárnica constituye la principal rama de la industria alimentaria española por volumen de negocio y empleo, con una facturación que supera los 41.337 millones de euros y exportaciones por valor de 11.332 millones. Estos datos sitúan a España como uno de los principales actores europeos en producción y comercialización de carne.
Los organizadores destacaron que, más allá de las magnitudes macroeconómicas, la ganadería desempeña un papel clave en la cohesión territorial, ya que fija población en zonas rurales y genera oportunidades laborales donde apenas existen alternativas productivas.
El componente científico fue otro de los pilares de la jornada. Federico Guillén Salazar, catedrático de Zoología de la Facultad de Veterinaria del CEU, analizó el papel de la proteína animal en la evolución humana y su relevancia en los modelos alimentarios actuales.
El experto recordó que nutrientes presentes en la carne, como la vitamina B12, el hierro hemo o determinados aminoácidos esenciales, son difíciles de sustituir en dietas restrictivas sin planificación. “¿Por qué vamos a renunciar a alimentos que aportan nutrientes necesarios para una vida de calidad?”, planteó durante su intervención.
Junto a él participó Manuel Lainez, director de la Fundación Cajamar, quien defendió la necesidad de conjugar producción eficiente con sostenibilidad ambiental, apostando por la innovación tecnológica como vía para reducir el impacto de la actividad ganadera.
El divulgador socioeconómico Pietro Paganini aportó una perspectiva histórica y cultural con la presentación de su libro “A spasso con Lucy”, en el que repasa la evolución humana y la importancia de la proteína animal en el desarrollo del cerebro y las capacidades cognitivas. Según señaló, “la proteína cárnica ha permitido sobrevivir, evolucionar, expandir el cerebro y mejorar el rendimiento intelectual del ser humano”.
Con el objetivo de acercar el debate al público general y desmontar falsas creencias, la organización incluyó una dinámica interactiva tipo Kahoot, en la que los asistentes respondieron preguntas sobre ganadería, nutrición y sostenibilidad.
En esta actividad participaron representantes de organizaciones del sector como ANICE, ASESCU, ASOPROVAC, ANPROGAPOR, CESFAC, SEOC y AMACO. Todos coincidieron en que uno de los grandes retos actuales es luchar contra la desinformación que circula en redes sociales y que, en ocasiones, presenta una imagen distorsionada del sector.
Los portavoces insistieron en que la ganadería española ha realizado importantes avances en reducción de emisiones, bienestar animal y eficiencia productiva, aunque estos progresos no siempre llegan al consumidor final.
La dimensión política también tuvo protagonismo con una mesa redonda titulada “La autonomía estratégica de la ganadería en la política europea”. Moderada por Felipe Medina, secretario general de ASEDAS, reunió a eurodiputadas y representantes parlamentarias de distintas formaciones políticas.
El debate giró en torno a cuestiones como el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, la soberanía alimentaria y el impacto de normativas medioambientales como el Pacto Verde Europeo. Las participantes coincidieron en que muchas regulaciones, aunque bien intencionadas, han incrementado la carga burocrática y los costes para los productores.
Algunas voces alertaron de que una sobrerregulación podría provocar pérdida de competitividad frente a terceros países con estándares más laxos, lo que acabaría perjudicando tanto a productores europeos como a consumidores.
La jornada concluyó con una nota más distendida pero igualmente reivindicativa. El pódcast gastronómico La Picaeta realizó una edición especial en directo bajo el título “Influencers a la mesa”, con la participación de profesionales como Aleix Puig y el chef Jorge Lengua.
Los invitados pusieron el foco en la importancia de la carne en la dieta mediterránea y en la tradición culinaria española, recordando que forma parte de la cultura gastronómica y del patrimonio alimentario del país. También destacaron la versatilidad del producto y su presencia en recetas de todo el mundo.
El encuentro dejó un mensaje claro: el sector ganadero-cárnico quiere ser escuchado desde la evidencia científica y no desde prejuicios. Productores, industria, investigadores y administraciones coincidieron en la necesidad de reforzar la comunicación con la sociedad, mejorar la transparencia y seguir avanzando en sostenibilidad.
Lejos de rechazar los retos medioambientales o de salud pública, los participantes defendieron que la solución pasa por innovación, formación y diálogo, no por la estigmatización.
Con más de medio millar de asistentes y un debate plural, la jornada de Valencia se consolidó como un foro de referencia para analizar el presente y el futuro de un sector que, según sus protagonistas, seguirá siendo clave para alimentar a la población, sostener la economía rural y contribuir al desarrollo del país.










