Según eurostat

El sector agrícola de la UE generó un valor añadido bruto estimado de 228.600 millones de euros en 2024.

  • Este sector primario contribuyó al 1,2% del PIB de la UE de los 27

José Ignacio Falces

11 de noviembre de 2025

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La agricultura europea cerró el año 2024 con un balance de estabilidad y una ligera mejora en los principales indicadores económicos, según los datos publicados por Eurostat. El valor añadido bruto del sector agrícola se estimó en 228.600 millones de euros, mientras que la producción total agrícola alcanzó los 531.900 millones de euros. Estos resultados reflejan una leve recuperación tras los altibajos provocados por la crisis energética y la inestabilidad de los mercados mundiales de materias primas.

Panorama general del sector agrícola europeo

El sector agrícola de la Unión Europea generó en 2024 un valor añadido que representó el 1,2 % del PIB comunitario, una proporción similar a la registrada quince años antes. Aunque esta cifra pueda parecer modesta en comparación con otros sectores, su importancia estructural es mucho mayor: la agricultura sigue siendo la base del complejo agroalimentario europeo, que integra industrias transformadoras, de bebidas, distribución y servicios.

En términos absolutos, el valor añadido bruto (VAB) alcanzó 228.600 millones de euros, cifra que evidencia la capacidad del sector para mantener su contribución económica pese al encarecimiento de insumos y la caída de algunos precios agrícolas. En comparación con 2023, el VAB aumentó un 3,1 %, gracias a una reducción de costes más pronunciada que la del valor de la producción total.

A nivel global, la agricultura de la UE generó un volumen de producción valorado en 531.900 millones de euros, con una estructura dominada por los cultivos, que representaron el 50,3 % del total (267.700 millones). Los productos animales aportaron el 41,1 % (218.800 millones), mientras que los servicios agrícolas y las actividades no estrictamente agrícolas sumaron el 8,5 % restante.

Francia, Alemania, Italia y España concentraron el 56,9 % del valor total de la producción, reafirmando su papel como los grandes motores agroalimentarios del bloque. Estos cuatro países, junto con los Países Bajos, Polonia y Rumanía, generaron el 75,9 % del total agrícola europeo en 2024.

El sector agrícola de la UE generó un valor añadido bruto estimado de 228.600 millones de euros en 2024, según el último informe de Eurostat

Estructura del valor añadido y costes productivos

La diferencia entre el valor de lo producido y el coste de los insumos define el valor añadido bruto. En 2024, por cada euro invertido en bienes y servicios intermedios, la agricultura europea generó 0,75 euros de valor añadido. Esta ratio, aunque ligeramente inferior al máximo de 0,77 alcanzado en 2017, refleja una recuperación significativa tras el encarecimiento energético de 2022.

El consumo intermedio, que agrupa los costes de insumos como fertilizantes, energía, piensos o servicios veterinarios, ascendió a 303.300 millones de euros, es decir, 17.600 millones menos que en 2022. La caída de precios en fertilizantes (-17,6 %), piensos (-10,5 %) y energía (-8,4 %) fue clave para aliviar la presión sobre los márgenes de las explotaciones.

Aun así, otros costes siguieron al alza: los materiales de mantenimiento (+4,6 %), los edificios agrícolas (+3,2 %), los servicios veterinarios (+3,1 %) y las semillas (+3,1 %) continuaron encareciéndose. Esto demuestra que, aunque la inflación de insumos se moderó, la presión estructural sobre los costes de producción sigue siendo un desafío para la rentabilidad agrícola europea.

<table width=»750″ style=»background-color:#729e34;color:white;border:1px solid white;text-align:center;font-weight:bold;»> <tr><td>Indicador económico (UE-27)</td><td>Valor 2024</td><td>Variación respecto a 2023</td></tr> <tr><td>Valor de producción agrícola total</td><td>531.900 millones €</td><td>-0,9 %</td></tr> <tr><td>Valor añadido bruto agrícola</td><td>228.600 millones €</td><td>+3,1 %</td></tr> <tr><td>Consumo intermedio</td><td>303.300 millones €</td><td>-3,7 %</td></tr> <tr><td>Ingresos agrícolas por UTA (Indicador A)</td><td>+0,6 %</td><td>+7,0 puntos sobre 2023</td></tr> <tr><td>Mano de obra agrícola total</td><td>7,5 millones UTA</td><td>-1,3 %</td></tr> </table>

Evolución del valor de la producción agrícola

El valor de la producción total se redujo un 0,9 % respecto al año anterior, manteniendo una tendencia descendente moderada desde el pico de 2022. Este ajuste se explica por la combinación de un aumento del volumen físico de producción (+1,0 %) y una caída de precios (-1,8 %). La producción agrícola europea, por tanto, creció en cantidad pero perdió valor monetario debido a la normalización de precios tras los picos inflacionarios del bienio anterior.

Entre los países, las variaciones fueron notables. Rumanía (-9,0 %), Francia (-8,9 %) y Hungría (-8,6 %) registraron descensos destacados, mientras que Irlanda (+8,8 %), Croacia (+8,8 %) y Polonia (+7,3 %) mostraron importantes avances. Esta heterogeneidad refleja el efecto combinado de condiciones meteorológicas, estrategias de mercado y estructura productiva nacional.

Tendencias laborales en el campo europeo

Uno de los fenómenos más relevantes sigue siendo la contracción estructural del empleo agrícola. En 2024, la mano de obra total en la UE equivalió a 7,5 millones de unidades de trabajo anual (UTA), de las cuales 5,2 millones correspondieron a trabajo no asalariado. Desde 2009, se han perdido 3,6 millones de empleos equivalentes a tiempo completo, lo que supone un descenso medio anual del 2,6 %.

A pesar de esta tendencia descendente, algunos países experimentaron incrementos en 2024: Malta (+7,6 %), Chipre (+1,2 %), España (+0,9 %) e Italia (+0,6 %). Estos aumentos se explican, en parte, por la mayor contratación temporal durante campañas intensivas, como la recolección o la vendimia.

Por el contrario, Hungría (-9,2 %) y Bulgaria (-8,1 %) encabezaron las caídas en el empleo agrícola, mientras que Francia y Alemania compensaron parcialmente la pérdida total con un aumento del empleo asalariado. El proceso de mecanización y la modernización de explotaciones continúan desplazando mano de obra hacia otros sectores económicos.

Ingresos agrícolas y productividad: ligera mejora tras un año difícil

El ingreso agrícola real por unidad de trabajo anual (Indicador A) aumentó un 0,6 % en 2024 para el conjunto de la UE, tras una fuerte contracción del -6,4 % en 2023. Este leve crecimiento confirma la recuperación progresiva del poder adquisitivo agrícola, en un contexto de menor presión inflacionaria y estabilización de precios.

Los países con mayores incrementos en los ingresos agrícolas fueron Letonia (+46,8 %), Irlanda (+38,9 %), Estonia (+33,2 %), Dinamarca (+31,0 %) y Luxemburgo (+24,2 %). En cambio, los descensos más acusados se registraron en Francia (-19,1 %), Rumanía (-14,7 %) y Hungría (-5,3 %).

La mejora media europea se debe principalmente al aumento del valor añadido generado por trabajador, acompañado de una reducción del empleo total. Desde 2009, el ingreso agrícola por UTA se ha incrementado un 93,6 %, mientras que la renta total de los factores ha crecido un 31,1 %, gracias a una caída acumulada del 32,3 % en la mano de obra. En otras palabras, menos trabajadores generan más valor agregado, reflejando una productividad creciente.

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Factores estructurales y perspectivas

La agricultura europea se enfrenta a una doble transición: la ecológica y la tecnológica. Las políticas de la PAC 2023–2027 incentivan la sostenibilidad, pero también exigen adaptaciones estructurales en un contexto de competencia global. La tendencia al aumento del valor añadido con menor empleo indica una modernización gradual del tejido productivo, aunque con riesgos sociales y territoriales por la despoblación rural.

El equilibrio entre rentabilidad económica y sostenibilidad ambiental será decisivo en los próximos años. La reducción de insumos contaminantes, la digitalización y el uso eficiente de la energía están permitiendo mantener la competitividad sin comprometer la productividad. Sin embargo, las diferencias entre países siguen siendo notables, especialmente en el acceso a tecnología y capital.

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Conclusión: estabilidad con signos de transformación

El año 2024 confirmó que la agricultura europea, pese a su modesta participación en el PIB, sigue siendo un pilar estratégico de la economía de la UE. Su valor añadido bruto de 228.600 millones de euros, su producción total de 531.900 millones y la ligera mejora de los ingresos agrícolas (+0,6 %) reflejan una recuperación prudente pero sostenida.

El sector se adentra en una fase de consolidación caracterizada por la eficiencia, la profesionalización y la reducción de costes. La combinación de menor mano de obra, mecanización y precios moderados podría favorecer una mejora estructural de la rentabilidad en 2025, siempre que las condiciones de mercado y climáticas acompañen.

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