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Este viernes 21 de septiembre se celebra el primer aniversario de la entrada en vigor del Acuerdo Económico y Comercial Global (AECG) entre la UE y Canadá, más conocido por sus siglas inglesas CETA. Entre los logros de este acuerdo cabe citar: la supresión del 98 % de los aranceles para la exportación de productos industriales y agrícolas, la simplificación de los trámites burocráticos y la reducción de costes de los procedimientos aduaneros, la protección de casi 150 indicaciones geográficas europeas y españolas, la intensificación de la cooperación en materia legislativa y el reconocimiento mutuo de las normas industriales. Además, este acuerdo permite, por primera vez, el acceso de las empresas de la UE al amplio mercado de contratación pública canadiense y simplifica la circulación de los trabajadores, así como el reconocimiento de sus diplomas.

Desde su entrada en vigor, el 21 de septiembre de 2017, el acuerdo ha ofrecido nuevas oportunidades a todas las empresas de la UE, en particular a las pequeñas y medianas. Además de los costes que los aranceles suponen para las PYME, las pequeñas y medianas empresas suelen tener muchas más dificultades que las grandes para hacer frente a las trabas  burocráticas y a otras barreras no arancelarias que reducen su competitividad o hacen que su acceso a nuevos mercados no sea rentable. Con el CETA, las pequeñas empresas ahorran tiempo y dinero, evitando, por ejemplo, la duplicación de requisitos de ensayo de los productos, procedimientos aduaneros farragosos y costosas tasas judiciales.

El CETA ha creado también nuevas oportunidades para los agricultores y productores de una gran variedad de productos alimenticios europeos, entre los que destacan el queso, el vino y las bebidas alcohólicas, las frutas y hortalizas y los productos transformados. Además, el Acuerdo ha protegido, por primera vez en el mercado norteamericano, casi 150 «indicaciones geográficas» de la UE comercializadas en Canadá, incluidas algunas especialidades tradicionales españolas, como el queso Manchego o el  jamón de Teruel.

A continuación se recogen algunos ejemplos de empresas y sectores económicos españoles que, a lo largo del pasado año, aprovecharon las oportunidades que les ofreció el CETA, incrementando sus exportaciones y contribuyendo a la creación de empleo.

 

Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB)

Según la FIAB, las exportaciones de las empresas españolas de alimentación y bebidas a Canadá han aumentado considerablemente durante el último año y medio.

En comparación con 2016, el volumen de actividad del sector en Canadá aumentó casi un 18 % en 2017. Esta tendencia continuó durante el primer semestre de 2018, con un aumento del 8,35 % en comparación con el primer semestre de 2017. Esto significa que el crecimiento de las exportaciones del sector a Canadá desde la entrada en vigor del CETA es tan elevado como el crecimiento del sector durante toda la década anterior.

Según el Director General de la FIAB, Mauricio García de Quevedo, las perspectivas de la aplicación del CETA en el futuro son aún mejores: «El CETA ha abierto nuevas oportunidades para las empresas españolas, al reducir los aranceles y las barreras no arancelarias al comercio y a la inversión. La industria de la alimentación y las bebidas está sin duda entre los sectores que más se benefician del acuerdo, como los primeros datos muestran claramente».

En 2017, se registraron aumentos especialmente importantes en las aceitunas de mesa, el aceite de oliva, el vino, los zumos y las especias, así como en las verduras congeladas y en conserva.

Del total de las exportaciones del sector (unos 250 millones de euros) el vino representa más del 40 %, seguido de las aceitunas de mesa y del aceite de oliva (casi el 20 %), de las hortalizas (7 %), los dulces (6 %), la carne de porcino (5,5 %) y los zumos (3 %).

 

Federación Española del Vino (FEV)

Las exportaciones españolas de vino también están alcanzando buenos resultados en el contexto del CETA. Mientras que, de manera general, las importaciones canadienses de vino en el primer semestre de 2018 se han mantenido (en comparación con el mismo período de 2017) prácticamente estables en volumen y han aumentado un 5,5 % en valor, las importaciones de vinos españoles han aumentado considerablemente más: El 17,4 % en volumen y el 11 % en valor. Los vinos espumosos se llevan la palma.

Con un volumen anual de más de 37 millones de litros de vino por valor de más de 100 millones de euros, el vino español ha consolidado su posición como el quinto proveedor principal de vinos extranjeros en Canadá, por detrás tan solo de Francia, Italia, Estados Unidos y Australia.

"Canadá es un mercado prioritario para el sector vitivinícola español y nuestro reto es adecuar los incrementos de volumen de las exportaciones a los incrementos de valor. El sector vitivinícola español espera, además, beneficios adicionales a corto plazo de la implementación continua y supervisada del CETA. Además de la eliminación de aranceles y de la consolidación de la protección de las indicaciones geográficas, esperamos que, en el marco de la cooperación reglamentaria, se aborden en los próximos meses una serie de barreras comerciales y tratos discriminatorios de las provincias canadienses a los vinos europeos", afirma José Luis Benítez, Director General de la FEV.

 

Sector hortofrutícola español (FEPEX)

El impacto de CETA en el sector hortofrutícola español durante el primer año de su aplicación ha sido impresionante, con unos volúmenes de exportación que han aumentado cerca del 90% durante el primer semestre de 2018, alcanzando unas ventas de más de 40 millones de euros. Las exportaciones totales de 2018 podrían alcanzar más de 100 millones de euros, en comparación con las exportaciones de 2017, que ascendieron a 57 millones de euros.

En volumen, los productos más exportados fueron los cítricos, el repollo, el ajo, la cebolla y el pimiento.

Por último, los mayores aumentos en el primer semestre de 2018 (en comparación con el primer semestre de 2017 sin CETA), se registraron en: frutas y frutos secos congelados (diez veces más); uvas frescas o pasas (seis veces más); dátiles, higos, piñas, aguacates, guayabas, mangos y mangostanes (+179%); melones (+147%); y cítricos (+113%).

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