Hablar del Camino de Santiago es hacerlo de magia, de esoterismo, de costumbres y, en algunos casos, de milagros. En el pequeño santuario de San Juan de Ortega se conjugan todas esas características. El equinoccio trae consigo el fenómeno llamado ‘milagro de la luz’. Estos días los curiosos y los peregrinos del Camino lo han podido contemplar al llegar al templo y orientar la vista hacia el capitel de la Anunciación. Un rayo de sol del poniente ilumina por unos minutos un capitel con la más extraordinaria anunciación de todo el arte sagrado occidental.

Alquimia en estado puro porque esta figura esotérica del sol atravesando de lado a lado la escena es capaz de llegar a transformar la existencia. Quien ideó el lugar, la escena, la colocación del capitel, la entrada de la luz por la ojiva… quería sin duda mandar un mensaje. Parece como si fuera el propio Espíritu Santo el que en forma de rayo de luz le enviara a María el anuncio de que iba a ser madre del mismo Hijo de Dios.

Pero es que el rayo de luz también es capaz de atravesar el alma de quien lo contempla para transformarle, para darle un hálito de vida nueva y de luz. El anuncio que la luz del equinoccio de otoño y de primavera le lanza al peregrino cansado que lleva en sus piernas unos pocos centenares de kilómetros… pero que aún le esperan otros tantos. La luz del sol penetra en el templo por una ojiva estratégicamente situada; quizá preparada, ideada, pensada para que sólo pase, sólo penetre, ese rayito minúsculo, exacto, que dé vida a la escena de la Anunciación.

Entorno del monasterio y la iglesia. BC

Entorno del monasterio y la iglesia. BC

Si en otoño tiene una importante dimensión, es en la primavera cuando más sentido alcanza el fenómeno de la luz equinoccial. Es el 25 de marzo cuando la Iglesia celebra la fiesta de la Anunciación. Y es unos pocos días antes, apenas unas horas, cuando la luz del equinoccio anuncia el fin del invierno y la llegada de la primavera. Una nueva resurrección; el paso del hombre viejo al hombre nuevo representado en la figura de Jesús de Nazaret.

Por eso el fenómeno de San Juan de Ortega alcanza dimensiones cósmicas; inimaginables; todo está perfectamente calculado; al milímetro. El arquitecto, aquél que ideó esta maravilla del arte y la naturaleza, sabía qué quería decir, sabía cómo decirlo y sin duda por qué quería anunciarlo así.

Este conjunto escultórico, además de la citada Anunciación, también incorpora la escena de la visitación, el nacimiento y el anuncio a los pastores. Menos interesante, pero de muy buena labra también, es elcapitel izquierdo del arco triunfal que muestra unos grifos exquisitamente tallados.

Al abrigo de la Sierra

Y como todos los milagros, ajeno al ajetreo, éste se ubica en una pequeña aldea totalmente alejada del ruido, de las sensaciones más mundanas para refugiarse en un lugar entre ortigas, piedras, al abrigo de pequeños oteros en la Sierra de Atapuerca.

Quizá tampoco sea una casualidad que sea en este lugar. Atapuera, cuna de la humanidad, el lugar más importante del mundo en materia de Arqueología, se da la mano con San Juan de Ortega, la aldea pequeña que guarda un tesoro del mismo incalculable valor que los yacimientos. Pero tan inmaterial como un rayo de sol; tan frágil que a una pequeña nube que haya, desaparece… se esfuma como queriendo no ser descubierto.

De hecho ha estado oculto a la inteligencia de los humanos durante siglos. Sólo la villa zamorana de Villanueva de Tera cuenta con un fenómeno igual en su templo parroquial.

Puente de Agés, obra de San Juan de Ortega. BC

Puente de Agés, obra de San Juan de Ortega. BC

Monasterio

El lugar fue una fundación del propio San Juan de Ortega, cuya vida estuvo ligada a favorecer el tránsito de peregrinos por los difíciles y peligrosos Montes de Oca. Inicialmente, construye un hospital, una botica y una iglesia regida por canónigos.Hay que destacar del templo el soberbio ábside y el mausoleo gótico situado en el centro del templo. Es necesario, precisamente, estudiar la incidencia de la luz, más allá del milagro equinoccial. El ábside central de San Juan de Ortega tiene una estructura muy especial en sus ventanales. Tienen diez arquivoltas en degradación que crean un singular juego de luces y sombras al incidir la luz de los amaneceres.

Sepulcro

El lugar original del sepulcro de San Juan de Ortega era la cripta. Un pequeño espacio al que se accede por una escalera junto al mausoleo. Sin embargo fue trasladado de ubicación por la afección del agua y las continuas inundaciones que sufre. El sepulcro es uno de las más importantes obras del final del románico y está profusamente decorado con figuras y escenas, con relieves muy originales y cuidados.

Más allá de la vida de santidad de Juan, del que dicen que fue discípulo directo de Santo Domingo de la Calzada, natural de Quintanaortuño fue constructor, arquitecto, mago, inventor, sanador y acogedor de peregrinos. Con otros medios más modernos, en otros tiempos, quizá se hubiera convertido en el Leonardo Da Vinci burgalés. Un hombre del Renacimiento que impulso el espíritu humanista y que merece un estudio en profundidad.

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