
10 beneficios de convertir residuos pesqueros en fertilizantes biológicos para una agricultura sostenible. Europa enfrenta un reto estratégico y ambiental de gran magnitud: más del 50 % de los fertilizantes que utiliza son importados, principalmente de Rusia y Marruecos, lo que genera una fuerte dependencia externa, eleva los costes y expone al sector a las tensiones geopolíticas. Además, la producción de fertilizantes minerales tradicionales requiere un elevado consumo energético y contribuye significativamente a las emisiones de gases de efecto invernadero.
En este contexto, el centro tecnológico NEIKER, dependiente del Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco, ha liderado el proyecto europeo SEA2LAND, financiado por el programa Horizon 2020 de la Unión Europea, cuyo propósito es revolucionar la forma en que Europa gestiona los residuos pesqueros y acuícolas.
El objetivo ha sido transformar los 5,2 millones de toneladas anuales de subproductos de la pesca y acuicultura en biofertilizantes de base biológica (BBF), capaces de sustituir parcial o totalmente a los fertilizantes sintéticos y mejorar la salud de los suelos agrícolas. De esta forma, la iniciativa no solo da respuesta a una necesidad urgente de autonomía estratégica en fertilización agrícola, sino que impulsa un modelo de economía circular, en el que los residuos de un sector se convierten en recursos valiosos para otro.
De residuo a recurso: una estrategia de economía circular
Los subproductos de la industria pesquera —restos de pescado, vísceras, salmueras y aguas residuales— suelen acabar en vertederos o incluso en el mar, provocando un impacto ambiental significativo. Con SEA2LAND, estos materiales adquieren una segunda vida. Como explica la Dra. Miriam Pinto, investigadora del Departamento de Conservación de Recursos Naturales de NEIKER, “esta estrategia aprovecha los nutrientes esenciales de los desechos, como el nitrógeno, el fósforo y el potasio, al tiempo que reduce la contaminación y fomenta un modelo sostenible”.
El fósforo, destaca la experta, es un elemento crítico para el crecimiento vegetal y su disponibilidad futura está en riesgo debido al agotamiento de las minas naturales. Por ello, recuperar este nutriente a partir de residuos pesqueros representa una alternativa viable y ecológica que podría asegurar la fertilidad de los suelos sin depender de recursos fósiles o de países externos.
Innovación vasca: biorremediación con microalgas
En Euskadi, NEIKER ha centrado su investigación en la valorización de las salmueras de las conserveras de atún, un residuo particularmente complejo por su alta concentración salina. Mediante un innovador proceso de biorremediación con microalgas, los investigadores lograron capturar los nutrientes presentes en el agua y transformarlos en compuestos útiles para la agricultura.
Este método no solo depura las aguas residuales, sino que produce biofertilizantes líquidos de alta calidad, con efectos positivos sobre la estructura y la microbiología del suelo. Las microalgas actúan como biofactorías naturales, absorbiendo nutrientes y generando materia orgánica rica en aminoácidos y polisacáridos beneficiosos para los cultivos.
Diversas tecnologías complementarias
El proyecto SEA2LAND no se ha limitado a una única técnica, sino que ha promovido un conjunto de soluciones adaptadas a las características de cada tipo de residuo y región europea. Entre ellas se incluyen:
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Compostaje avanzado, una técnica de bajo consumo energético para transformar materia orgánica en compost estable y rico en nutrientes.
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Bokashi, método japonés basado en la fermentación anaerobia, que acelera la descomposición y conserva nutrientes.
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Hidrólisis enzimática, proceso sofisticado que descompone proteínas y lípidos complejos para liberar nutrientes esenciales.
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Producción de microalgas, que aprovecha aguas residuales para generar fertilizantes líquidos, cumpliendo un doble objetivo de recuperación y reutilización.
Gracias a esta combinación tecnológica, SEA2LAND ha logrado diseñar fertilizantes adaptables a distintos cultivos, climas y suelos, reduciendo el impacto ambiental y mejorando la eficiencia agrícola.
Resultados de campo: más fertilidad y resiliencia
Para validar la efectividad de los biofertilizantes, NEIKER ha desarrollado ensayos experimentales con cultivos de brócoli en sus instalaciones de Derio. Los resultados muestran que los suelos tratados con fertilizantes de origen pesquero presentan mayor actividad microbiana, mejor estructura y más capacidad de retención de nutrientes.
Según la Dra. Pinto, estos productos “estimulan las funciones metabólicas del suelo y favorecen la resiliencia de los cultivos frente al estrés ambiental”. En otras palabras, los biofertilizantes no solo nutren las plantas, sino que revitalizan el ecosistema subterráneo, permitiendo una fertilización más equilibrada y duradera.
Cumplimiento normativo y agricultura ecológica
Otro aspecto destacado del proyecto es la conformidad de los nuevos fertilizantes con la normativa europea, incluyendo su aptitud para agricultura ecológica. Esto los convierte en una alternativa viable para explotaciones que buscan certificaciones sostenibles.
Se estima que, a escala continental, la implantación de procesos como los desarrollados en SEA2LAND podría permitir recuperar hasta 1,8 millones de toneladas de nitrógeno anuales, reduciendo drásticamente la dependencia de insumos importados y fortaleciendo la autonomía agrícola de la Unión Europea.
Transferencia de conocimiento al sector productivo
El proyecto ha prestado especial atención a la difusión de los resultados y la capacitación del sector. Se han organizado jornadas técnicas y publicado informes con recomendaciones prácticas para que agricultores y empresas pesqueras puedan aplicar los nuevos fertilizantes de forma segura y eficiente. Esta estrategia de transferencia facilita la creación de sinergias entre los sectores marino y agrícola, transformando dos industrias tradicionalmente separadas en un ecosistema interconectado que comparte recursos y objetivos comunes.
Un consorcio europeo para el futuro de la bioeconomía
SEA2LAND reúne a 26 socios de 11 países europeos, entre los que se incluyen centros de investigación como AZTI, empresas pesqueras como Barna y diversas organizaciones de agricultores. La colaboración internacional ha permitido combinar experiencia científica, tecnológica y práctica, garantizando que los desarrollos sean aplicables en distintos contextos.
Alineación con las estrategias europeas y vascas de sostenibilidad
La iniciativa se enmarca dentro de la Estrategia de Economía Circular de Euskadi 2030, cuyo objetivo es incrementar el uso de materiales circulares y mejorar la productividad material de la región. Asimismo, contribuye a la Estrategia Europea de Bioeconomía, que promueve el uso eficiente de recursos biológicos para fortalecer la sostenibilidad y la competitividad del continente.
De este modo, SEA2LAND no solo representa un proyecto científico, sino una hoja de ruta práctica hacia un modelo agrícola europeo más autónomo, limpio y sostenible, donde los residuos del mar se convierten en fuente de vida para la tierra.
Conclusión: hacia una fertilización sin residuos ni dependencia
El proyecto coordinado por NEIKER demuestra que es posible convertir residuos en recursos, reduciendo la presión ambiental y mejorando la seguridad alimentaria. La utilización de biofertilizantes procedentes de la industria pesquera ofrece una triple ventaja: ambiental (menos residuos y menos emisiones), económica (reducción de costes e importaciones) y social (mayor resiliencia del sector agrícola).
En un escenario global marcado por crisis energéticas y geopolíticas, este tipo de innovaciones consolidan el camino hacia una agricultura europea sostenible, autosuficiente y alineada con los principios de la economía circular.











