La cuenca aumenta en 1.660 hectómetros cúbicos sus reservas entre marzo y abril

Las lluvias extraordinarias de primavera impulsan las reservas del Guadalquivir pero ponen en evidencia los límites del sistema de embalses

Agronews Castilla y León

9 de junio de 2025

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Las intensas lluvias registradas entre marzo y abril de 2025 en el sur peninsular han provocado un importante incremento de las reservas de agua en la cuenca del Guadalquivir, una de las más reguladas del país, con más de 50 grandes embalses distribuidos en sus 58.000 kilómetros cuadrados. En concreto, la capacidad embalsada ha aumentado en 1.660 hectómetros cúbicos (hm³), de los cuales 1.225 hm³ pertenecen al Sistema de Regulación General, lo que representa un 20,6% y un 21,7% del total de capacidad de almacenamiento de la cuenca y del sistema, respectivamente.

Estos datos, ofrecidos por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), contrastan con algunas informaciones recientes que insinuaban que podría haberse recogido más agua si se hubieran construido nuevas presas. Sin embargo, los datos del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) desmienten esta suposición: la concentración espacial y temporal de las lluvias, sumada a las limitaciones técnicas y geográficas, hicieron inevitable que se produjeran desembalses para evitar riesgos por exceso de capacidad y mantener los resguardos de seguridad.

Durante los meses de marzo y abril se desembalsaron 1.010 hm³ en toda la cuenca, de los cuales solo 265 hm³ pertenecieron al Sistema de Regulación General, encargado de regar unas 350.000 hectáreas, que suponen más del 80% del regadío con aguas superficiales reguladas del Guadalquivir. Esta cifra representa aproximadamente el 20% del volumen de agua que dicho sistema necesita para una campaña de riego con dotaciones plenas.guadalquivir

Marzo fue especialmente intenso en cuanto a precipitaciones: se registró una media de 254 litros por metro cuadrado (l/m²), el segundo mayor valor en este mes en los últimos 25 años, solo superado por 2018. Las fuertes lluvias, concentradas sobre todo en el sector occidental de la cuenca —principalmente en las provincias de Sevilla y Córdoba—, provocaron aportaciones excepcionales a los embalses, lo que obligó a realizar desembalses para evitar el sobrellenado de los vasos.

Pese a estos desembalses, todos los sistemas de embalses —tanto los de abastecimiento como los de riego— han quedado en una situación óptima para garantizar las demandas de sus usuarios durante los próximos años. Además, los caudales que alcanzaron el estuario del Guadalquivir, estimados en 1.987 hm³ entre marzo y abril, han tenido efectos positivos tanto en la calidad ambiental del estuario como en sectores económicos clave como el arrozal, al reducir los niveles de salinidad y permitir el inicio de la campaña de llenado de tablas en condiciones ideales.

De esos caudales hacia el estuario, 1.010 hm³ procedían de embalses que superaron su capacidad o los niveles de seguridad. Solo 265 hm³ correspondieron al Sistema de Regulación General. El resto del caudal incluyó 206 hm³ desde el Rivera de Huelva (embalse del Gergal), 39 hm³ desde el Salado de Morón (Torre del Águila) y 57 hm³ desde el Guadiamar (Agrio).

A pesar del positivo balance hídrico, la CHG advierte que las posibilidades de aumentar la capacidad de embalse en la cuenca son muy limitadas. Técnicamente, ya no existen emplazamientos viables para construir grandes presas, salvo dos excepciones que ya están contempladas en el actual ciclo del Plan Hidrológico: las presas de San Calixto, en el río Genil (entre Écija y Puente Genil), y Cerrada de la Puerta, en el Guadiana Menor (entre Jaén y Granada).

Cuenca del Guadalquivir

La razón principal para esta limitación radica en que más del 50% de la cuenca del Guadalquivir ya está regulada, es decir, las aguas de sus principales afluentes están embalsadas o controladas. Las zonas no reguladas, que se encuentran en su mayoría en los valles del Guadalquivir y sus afluentes principales, presentan importantes restricciones físicas y sociales: o bien no existen condiciones geográficas adecuadas para construir presas (cerradas), o bien habría que inundar zonas densamente pobladas, lo que implicaría desplazamientos masivos e inaceptables de población.guadalquivir3

Además, en los pocos puntos donde sí sería técnicamente posible construir presas nuevas, las aportaciones hídricas no son suficientes para justificar la inversión. De hecho, de las presas existentes actualmente en la cuenca, solo una —la del Tranco de Beas, en Jaén— se sitúa directamente sobre el río Guadalquivir. El resto están en afluentes precisamente por la dificultad de construir embalses en el eje principal del río.

Frente a la imposibilidad de construir nuevas infraestructuras en la mayoría de los casos, la alternativa pasa por aumentar la capacidad de almacenamiento de los embalses existentes, siempre que sus cuencas de aportación lo permitan. Es el caso del proyecto de recrecimiento de la presa de El Agrio, en Aznalcóllar (Sevilla), cuya capacidad pasará de 20 a 60 hm³. Este proyecto ya está en fase de redacción y ha iniciado los trámites de evaluación ambiental.

También avanzan los trámites para San Calixto (60 hm³ de capacidad), cuya licitación del proyecto se publicará próximamente en el Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE), y para Cerrada de la Puerta (con una capacidad prevista de 280 hm³), cuya redacción del estudio de alternativas y proyecto técnico está en fase inicial.

No obstante, si estas infraestructuras hubieran estado operativas durante las lluvias recientes, el beneficio en almacenamiento habría sido limitado: según las estimaciones de la CHG, solo se podrían haber embalsado 26,3 hm³ en San Calixto, 56,6 hm³ en El Agrio y apenas 5 hm³ en Cerrada de la Puerta, debido a la escasa precipitación registrada en la zona oriental de la cuenca.Un enero húmedo en la cuenca del Guadalquivir con precipitaciones un 93% superiores a la media histórica

Más allá del almacenamiento, la CHG subraya que los embalses cumplen otra función fundamental: la regulación de avenidas y la protección frente a inundaciones, como demuestra el papel que jugará San Calixto en el futuro como infraestructura clave para proteger la ciudad de Écija ante episodios de crecida.

En resumen, las lluvias de esta primavera han puesto a prueba —y han confirmado— la capacidad del sistema de embalses del Guadalquivir para cumplir con su doble objetivo: almacenar agua y mitigar los riesgos de avenidas. También han evidenciado los límites físicos y sociales para nuevas grandes presas. En este contexto, la apuesta de futuro se orienta hacia la optimización de las infraestructuras ya existentes, la mejora de su capacidad y una gestión hidrológica adaptada a los desafíos climáticos que se avecinan.



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