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A la hora de programar una correcta fertilización en las parcelas, antes de la siembra de cultivo de la Remolacha Azucarera en Producción Integrada, desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía se asegura se deben de tener en cuenta varios aspectos técnicos, entre los que destaca la obligación de:

1.- En caso de realizar abonados (tanto orgánico como mineral), que estos se realicen a través del suelo, y disponer de un Programa de Fertilización, teniendo en cuenta para su cálculo las extracciones del cultivo, el nivel de fertilidad del suelo y las aportaciones efectuadas por otras vías (agua, materia orgánica incorporada, etc.).

2.- Los productos fertilizantes elaborados con componentes de origen orgánico, deberán contener la mínima cantidad de metales pesados, patógenos u otros productos tóxicos que sea técnicamente posible, sin exceder los límites legales establecidos; para ello se deberá hacer un análisis específico cuando pueda existir riesgo de presencia de metales pesados.

3.- Se deberá realizar una analítica anual por parcela del contenido de nitratos del suelo antes de la siembra.

4.- Realizar un análisis completo de suelo por parcela cada 4 años, dicho análisis contendrá al menos los siguientes parámetros: textura, conductividad eléctrica, materia orgánica, pH, fósforo y potasio.

Del mismo modo, está prohibido, entre otras, superar los 240 UF totales de nitrógeno por ha y campaña, realizar aplicaciones de Nitrógeno nítrico en los márgenes de la parcela y/o UHCs lindantes a corrientes de agua, así como el empleo de lodos de depuradoras y residuos sólidos urbanos que no cumplan la normativa vigente.

El Reglamento Específico de este cultivo establece además como practicas recomendadas el fraccionamiento en la aportación de nitrógeno (fondo más 2 coberteras); la aplicación de la fertilización mineral de fósforo y potasio en fondo; la utilización de fertilizantes naturales, reduciendo los químicos de síntesis; la realización de enmiendas orgánicas en el año anterior a la siembra de la remolacha; la regulación de la abonadora de acuerdo con la normativa vigente; evitar el almacenamiento de estiércol cerca de las fuentes de agua; evitar el acceso del ganado a las aguas superficiales o a las zonas de bombeo; así como realizar las enmiendas necesarias siempre que el pH del suelo sea inferior a 6 o superior a 8,5.

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