
La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA) ha manifestado su rotundo rechazo a la medida aprobada por el Consejo de Ministros que reduce la jornada laboral a 37,5 horas semanales. La decisión, pactada entre el Gobierno y los sindicatos, ha sido impuesta sin tener en cuenta las particularidades del sector agrario, generando preocupación por las consecuencias económicas y productivas que podrá acarrear para agricultores y ganaderos en todo el país.
Un sector con falta de mano de obra y altos costes
El presidente de ASAJA, Pedro Barato, ha calificado la medida como una amenaza para la viabilidad de muchas explotaciones agrarias. «Esta decisión dejará al sector en una situación muy complicada, ya que actualmente ya sufrimos una grave falta de mano de obra en nuestras explotaciones y campañas agrícolas», advirtió Barato.
En la actualidad, el sector agrario español emplea a más de 750.000 trabajadores, de los cuales una gran parte dependen de campañas estacionales como la recolección de frutas, verduras y cultivos industriales. La aplicación de una jornada laboral más reducida obligaría a contratar a más personal para cubrir las mismas tareas, lo que supondría un incremento de costes inasumible para muchos productores, especialmente en un contexto de aumento de los precios de insumos y energía.
Limitaciones de la reforma laboral y encarecimiento del empleo
ASAJA también ha recordado que la actual reforma laboral restringe las opciones de contratación a contratos fijos o fijos discontinuos, dificultando aún más la adaptación del sector a esta nueva normativa. «No encontramos trabajadores y ahora, además, se encarece el coste laboral, ya que, al reducirse la jornada y mantenerse los salarios, se genera una subida encubierta de sueldos«, denuncia la organización agraria.
Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el coste laboral en el sector agrario ha aumentado un 6,4 % en el último año, alcanzando una media de 13,5 euros por hora trabajada. Con la reducción de jornada, este coste podría dispararse, poniendo en peligro la rentabilidad de muchas explotaciones.
La rigidez de la normativa laboral choca con la realidad del campo
Desde ASAJA se enfatiza que esta medida no responde a la realidad del sector agrario, donde los trabajos dependen de factores climáticos y ciclos biológicos de los cultivos y el ganado. «Ya es complicado negociar los convenios con la jornada actual, como para ahora imponer una reducción sin atender a las necesidades reales del sector«, han advertido desde la organización.
Las campañas agrícolas, como la recogida de aceituna, vendimia o fresa, requieren de jornadas intensivas para aprovechar los periodos de maduración y climatología favorable. Reducir la jornada podría afectar la producción, provocar pérdidas en las cosechas y dificultar la competitividad del sector frente a países extracomunitarios con normativas laborales menos exigentes.
Desconexión del Gobierno con el campo
ASAJA también ha criticado que la decisión ha sido tomada sin consenso ni diálogo con el sector. «Los legisladores desconocen por completo la realidad del campo y legislan desde los despachos, sin escuchar a quienes trabajamos cada día en la producción de alimentos», lamenta la organización.
El sector agrario ya viene arrastrando dificultades por la sequía, el incremento del precio del gasóleo y los costes de producción. Según ASAJA, en los últimos cinco años han desaparecido más de 25.000 explotaciones agrarias en España debido a la falta de rentabilidad y el abandono del medio rural.
ASAJA exige flexibilidad para el sector agrario
Ante este panorama, ASAJA trabajará con los grupos parlamentarios para exigir medidas de flexibilidad que permitan adaptar la reducción de jornada a las peculiaridades del sector agrario. Entre las propuestas que baraja la organización se encuentran:
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Adaptación horaria según la estacionalidad de las campañas agrarias.
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Exenciones para ciertos tipos de explotaciones agrarias.
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Incentivos fiscales para compensar el incremento de costes laborales.
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Facilidades en la contratación temporal para paliar la falta de mano de obra.
«Es imprescindible que tanto el Gobierno como los sindicatos entiendan que las condiciones del campo no pueden equipararse a las de otros sectores, y que cualquier modificación en la regulación laboral debe contar con la participación de todos los actores afectados», recalca ASAJA.
Conclusión: una amenaza para el futuro del campo español
La reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales supone un nuevo obstáculo para el sector agrario, que ya enfrenta múltiples dificultades para mantener su competitividad y viabilidad. La falta de mano de obra, el encarecimiento de costes y la rigidez de la normativa laboral pueden derivar en una reducción de la producción agraria, afectando tanto a los agricultores como al conjunto de la economía del país.
ASAJA continuará defendiendo los intereses de los agricultores y ganaderos españoles y exigiendo un marco regulador que tenga en cuenta la singularidad del sector agrario, garantizando su sostenibilidad y futuro.












