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A la hora de programar una correcta preparación del lecho de siembra en nuestras parcelas destinadas al cultivo de la Remolacha Azucarera en Producción Integrada, la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF) recuerda que se deben tener en cuenta varios aspectos técnicos, entre los que destaca:

1.- Realizar las prácticas de conservación del suelo en función de la pendiente.

2.- Realizar el laboreo de forma paralela a las curvas de nivel si el terreno tiene más de un 10% de pendiente media.

3.- Eliminar las malas hierbas y restos vegetales de cultivos anteriores con la suficiente antelación, pudiendo quedar sus restos sobre el suelo cuando no represente un riesgo de transmisión de plagas o enfermedades de los vegetales, o en caso de realizar agricultura de conservación.

4.- Realizar las labores respetando al máximo la estructura del suelo.

5.- Evitar las escorrentías y los encharcamientos.

6.- Mantenimiento de la biodiversidad del agrosistema, respetando la vegetación natural de lindes, setos, riberas.

7.- Utilizar exclusivamente herbicidas inscritos en el Registro Oficial de Productos Fitosanitario formulados con las sustancias activas que figuran en el Cuadro nº 3 del Reglamento Específico de Producción Integrada de Remolacha Azucarera para siembra otoñal, y sus posteriores actualizaciones; y que han sido seleccionadas de acuerdo con los criterios de menor impacto ambiental, mayor eficacia, menor clasificación ecotoxicológica y parámetros físico-químicos, menor problema de residuos, menor efecto sobre la fauna auxiliar y menor riesgo de provocar resistencias, preferentemente mediante técnicas de aplicación localizada.

Del mismo modo, está prohibido, entre otras, utilizar aperos que destruyan la estructura del suelo y propicien la formación de suela de labor, cultivar en recintos con pendiente media superior al 20% por problemas de erosión y mecanización, así como realizar tratamientos herbicidas sin limpiar previamente el pulverizador, con presiones superiores a 5 kg/cm2 (salvo que se tengan mecanismos antideriva) o con velocidades superiores a 8 km/h.

El Reglamento Específico de este cultivo establece además como prácticas recomendadas examinar el perfil del suelo antes de iniciar la Producción Integrada; en el caso de la puesta en cultivo de un nuevo terreno, justificar que éste es adecuado para el desarrollo del cultivo, disponiendo para ello de un plan de gestión en el que se indique el uso anterior del suelo y el impacto ambiental de la nueva producción; triturar e incorporar los restos del cultivo anterior; instalar drenajes en parcelas con problemas de encharcamiento; así como subsolar el terreno cada 3-4 años.

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