Elena Rodríguez - Corresponsal en León - Agronews CyL

 

  • La cooperativa de San Blas está Santibáñez de la Isla y cumple 75 años, es la 12ª más antigua de España

España acababa de dejar atrás la Guerra Civil, comenzaba a vivirse la década de los 40 y uno de los jóvenes de Santíbañez de la Isla (León) salió del seminario en el que había ingresado y regresó al pueblo, su nombre era Recaredo y su figura es inconfundible para todos los habitantes del pueblo, tenía una discapacidad que le paralizaba casi todo el cuerpo, se movía arrastrándose con unas muletas de madera bajo los hombros, acolchadas con unas almohadillas que le cosían las mujeres del pueblo. Recaredo llegó a un Santibáñez de la Isla con casi 500 habitantes y pronto detectó la necesidad de educar a sus vecinos en materias básicas como matemáticas o caligrafía. Y fue en ese contacto diario con los vecinos cuando vio que los agricultores necesitaban unirse y decidió formar una cooperativa, la llamó Del Campo de San Blas. Quien narra la historia a Agronewscastillayleón es el actual secretario de esa cooperativa, César Pan, entonces un joven menor de edad que formó parte del equipo que dirigía aquel proyecto. La cooperativa fue, en un principio, de servicios, con ella llegaron los primeros “abonos minerales, insecticidas, las semillas de patata, etc”, y después surgió la necesidad de poder vender esos productos, así que Recaredo decidió que la cooperativa sumase a sus servicios, la venta de los productos.

El campo se comenzó a modernizar y la Cooperativa del Campo de San Blas no se quedó atrás y se convirtió también en una cooperativa de trabajo asociado y “donde antes había 120 personas con caballos o mulas, ese trabajo se hacía con dos tractores y dos tractoristas, apoyados por los agricultores y sus animales”.

Pasaron los años, Recaredo fue envejeciendo y debido a sus problemas físicos, no podía estar en el día a día del funcionamiento de la cooperativa y comenzaron a surgir las picarescas, a la cooperativa ya no se llevaba lo mejor de la cosecha, sino lo peor, los agricultores disponían de más dinero y ya podían adquirir sus propios tractores y eso conllevó que se “fuese apagando la venta directa y se quedase como una cooperativa de servicios” desde finales de la década de los 70 y principios de los 80. Y eso es lo que es hoy, una entidad que presta servicios a la zona como abonos, semillas, fitosanitarios, recogida de envases y aceites usados y, desde hace 10 años, también gasolinera.

Cuando Recaredo auspició el nacimiento Del Campo de San Blas había alrededor de 70 cooperativistas -hombres y mujeres por igual, a pesar de estar en plena Dictadura- y llegó a superar el centenar, “eran solo los del pueblo, no se admitía gente de fuera”. Hoy las tornas han cambiado y la cooperativa se abre a la comarca porque “si no abres el abanico, te mueres” y hay 25 cooperativistas.

Su historia es también la del medio rural, de los casi 500 habitantes de Santibáñez, hoy apenas quedan 160 y César Pan vaticina que serán muchos menos, si no llega pronto la modernización del regadío que dé rentabilidad y dignidad al trabajo en el campo.

La mano de hierro de Recaredo, que educó con rectitud a los habitantes de Santibáñez de la Isla, pero que abrió al pueblo a la modernidad y la unión, ya no les guía, pero su espíritu sigue presente, la Cooperativa del Campo de San Blas es la más antigua, en activo, de la provincia de León y la décimo segunda de España. En septiembre celebrarán sus 75 años de historia con una jornada de convivencia que recordará y homenajeará a los socios fundadores y en la que no faltará la maquinaria, las patatas, la comida popular y la música

 

En el horizonte: el cultivo de hortícolas

Del Campo de San Blas no está integrada en ninguna cooperativa más grande, pero su secretario es consciente de que llegará en unos años para “poder abrir el abanico de servicios”. Además esperan, con tanta ansia como necesidad, la finalización de la concentración parcelaria y la modernización del riego porque “el futuro está en las hortícolas, pero con tiempo porque los horticultores no nacen, sino que se hacen”.

En su visita reciente al embalse de Barrios de Luna, la comunidad de regantes del Canal de Villares entregó al  ministro de Agricultura, Luis Planas, un detallado estudio socioeconómico que refleja la necesidad de modernización en la comarca, un exhaustivo documento, asegura César Pan, por el que han recibido felicitaciones, ya que cuenta con aportaciones de agrónomos, geólogos, catedráticos o psicólogos que “han analizado la necesidad y la inmediatez de la ejecución de los regadíos para mantener el mundo rural con vida y a los agricultores con rentabilidad para vivir dignamente”. La coyuntura electoral no es la mejor para grandes inversiones, pero el secretario del Canal Alto de Villares es optimista y confía en que la zona esté modernizada en 2022.

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