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El objetivo último de la inseminación artificial es la mejora genética, pero ¿son todas las ovejas del rebaño aptas para este proceso? ¿Qué condiciones deben reunir? ¿Cuáles son inseminables?

Cada raza tiene sus particularidades en cuanto a tiempos y cifras pero, en cualquier caso, los criterios generales son muy parecidos. Así lo contaron Lourdes Mintegi, representante de la Confederación de Asociaciones de Criadores de Ovino de las Razas Latxa y Carranza (Confelac); Fernando Freire, gerente de la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Ovino de Raza Assaf (Assafe); y Roberto Gallego, secretario ejecutivo de la Asociación Nacional de Ganado Ovino Selecto de Raza Manchega (Agrama), en la tertulia virtual ‘Rentabilidad en ovino: Sin inseminación artificial, nada’, organizada por el grupo operativo Reprovi.

Sobre los criterios que manejan desde Confelac con las razas latxa y carranzana, Lourdes Mintegi apunta “que sean madres de la reposición que nos queremos dejar. Ahí es muy importante hacer una selección no solo genética sino también buscando una buena morfología de ubre”.

Ademásde estos condicionantes fenotípicos y genéticos, Mintegi añade la edad, cuyo momento óptimo está entre los 2 y los 6 años; y el historial reproductivo, con ovejas que hayan parido previamente y que no hayan fracasado en una inseminación. “En el 90% de los casos volvería a ser otro fracaso”, añade.

La representante de Confelac sostiene también que el intervalo entre parto e inseminación en latxa debe ser de más de 4 meses.

Otro criterio a seguir en esta raza es “que tenga un mínimo de condición corporal, 2,5, ni muy delgadas ni muy gordas”. “Si entre las 3 semanas anteriores a la inseminación y las 3 posteriores vemos que está floja de condición corporal, que no llega al 2,5, entonces alganadero se le recomienda que la alimente un poco mejor”.

Además, durante ese periodo “crítico” no se recomienda hacer tratamientos sanitarios, ni esquileo, ni cambios de manejo, etc.

“En raza assaf”, indica Fernando Freire, “las cifras son diferentes”. En este caso, la ventana de inseminación es superior a 6 meses desde el posparto. “Es el momento en el que tenemos mejores resultados”.

Freire añade que “a partir de 34 meses vemos que empieza a descender la fertilidad. No es un bajón brutal pero se recomienda que las ovejas no sean mayores de 4 o 5 años”.

A esto añade la condición corporal, como otro de los factores más importantes.

El representante de los criadores de raza manchega, Roberto Gallego, apunta por su parte que “el tiempo que establecemos como mínimo para poder inseminar a un animal tras el parto anterior son 70 días. Son animales que llevan un ritmo reproductivo superior a una vez al año (1,25; 1,25, etc.). Por lo tanto, animales con 10 meses aproximadamente se están poniendo a cubrir. Es un aspecto diferencial y que entendemos que muchas veces va en contra también de la tasa de fertilidad”.

“Antes de que finalice su lactación el animal ya está sincronizado, y un poquito antes de que salga de ordeño, se está inseminando”, concluye Gallego.

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