
Miles de agricultores europeos se preparan para concentrarse en Bruselas el 18 de diciembre en una movilización sin precedentes que reclama un giro político urgente en la Política Agraria Común (PAC) y en el conjunto de decisiones comunitarias que, según el sector, están comprometiendo la viabilidad económica de las explotaciones y el futuro mismo del modelo agrario europeo. La protesta, impulsada por COPA-COGECA, cuenta con el respaldo de organizaciones nacionales como Cooperativas Agro-alimentarias de España y se enmarca en un contexto de creciente malestar por la pérdida de rentabilidad, el aumento de costes y la presión normativa.
El comunicado de prensa insiste en que la agricultura es una piedra angular de la construcción europea y un factor decisivo para la estabilidad económica, social y territorial. Esta tesis aparece reforzada en el documento “Enough Smoke & Mirrors!” (No más humo ni espejos), distribuido por COPA-COGECA para explicar las motivaciones y las demandas centrales de la movilización, y cuyo contenido subraya la gravedad del momento actual para el sector agrario europeo

El sector agrario, en un punto de inflexión histórico
La agricultura europea, según el comunicado, afronta una presión económica y regulatoria inédita. Los motivos son múltiples y acumulativos:
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Aumento extraordinario del precio de los fertilizantes, especialmente en cultivos herbáceos, unido a problemas de disponibilidad. El documento de COPA-COGECA detalla que la UE nunca ha sido autosuficiente en fertilizantes y que la situación actual acentúa esta dependencia estructural, elevando los costes a niveles que muchas explotaciones no pueden asumir.
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Costes energéticos en máximos históricos, que afectan tanto a la maquinaria como a la transformación y conservación de alimentos.
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Concentración del poder de la distribución, que reduce márgenes y coloca a agricultores y cooperativas en clara desventaja negociadora.
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Incidencia de normativas cada vez más complejas, que elevan los requisitos administrativos y la inseguridad jurídica. Entre ellas, el documento menciona la Directiva sobre inversiones extranjeras y la Directiva sobre hábitats, consideradas como factores que incrementarán de forma notable los costes y la incertidumbre regulatoria.
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Política comercial incoherente, según el sector, con acuerdos como Mercosur que siguen avanzando pese a que no garantizan una reciprocidad equilibrada en las condiciones de producción.
El resultado de esta combinación es la amenaza real sobre la continuidad de miles de explotaciones, una caída del atractivo del sector para jóvenes agricultores y un aumento de la dependencia de importaciones estratégicas. COPA-COGECA señala que, si Europa no actúa ahora, “corre el riesgo de perder uno de sus mayores activos estratégicos: la capacidad de alimentarse a sí misma”
Una PAC fuerte, común y bien financiada después de 2027
La reivindicación central es consolidar una PAC sólida para el próximo periodo presupuestario. El documento reclama:
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Mantener la individualidad de la PAC y su estructura de dos pilares.
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Garantizar un presupuesto específico y ajustado a la inflación, en línea con el Tratado, que evite la pérdida de poder adquisitivo de las ayudas.
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Preservar el carácter común de la PAC, evitando una renacionalización que pondría en riesgo el mercado único.
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Reforzar la función de la PAC como motor de seguridad alimentaria, competitividad e ingresos justos para agricultores y cooperativas.
El sector considera que las propuestas recientes de la Comisión Europea, incluida la presentada el 16 de julio y los ajustes posteriores expuestos en el Parlamento Europeo, “se quedan muy lejos de lo necesario” para proteger la actividad agraria y asegurar su sostenibilidad a medio plazo
Un comercio justo y transparente
La protesta también pone el foco en la política comercial de la UE. Las organizaciones reclaman:
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Elevar el peso de la agricultura en las negociaciones internacionales, reconociendo su dimensión estratégica.
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Detener la ratificación del acuerdo con Mercosur, por considerarlo inaceptable en su configuración actual al no incluir garantías sobre reciprocidad ni salvaguardias eficaces.
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Regular el impacto de las importaciones procedentes de Ucrania, que deben mantenerse en niveles asumibles para evitar la desestabilización del mercado comunitario.
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Explorar un régimen arancelario 0×0 con Estados Unidos para productos agrícolas clave, de modo que los productores europeos reciban el mismo trato que sus competidores estadounidenses.
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Revisar otros acuerdos, como el de la UE con Marruecos, para introducir salvaguardias que protejan sectores sensibles.
La consigna general es clara: sin reglas comerciales equilibradas, la UE continuará perdiendo competitividad y capacidad productiva.
Exigencia 3: Una simplificación normativa real y seguridad jurídica
El tercer eje de la movilización gira en torno a la necesidad de frenar la escalada regulatoria y de avanzar hacia un marco más claro y predecible. Entre las medidas concretas se propone:
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Aplazar la entrada en vigor del CBAM para fertilizantes, prevista el 1 de enero de 2026, dado que encarecería aún más la producción agraria y aumentarían las importaciones, según COPA-COGECA.
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Presentar un paquete legislativo medioambiental realista, que desbloquee inversiones y permita adaptar directivas (nitratos, hábitats, emisiones industriales, política de aguas) con objetivos alcanzables y financiación suficiente.
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Aprobar una ley ómnibus sobre alimentos y piensos que agilice la autorización de fitosanitarios seguros y aplique el principio “no prohibir sin alternativas”.
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Aplazar la entrada en vigor del EUDR hasta diciembre de 2026 y presentar antes de abril de 2026 una nueva propuesta que incorpore medidas de simplificación técnica y administrativa para operadores y Estados miembros.
El documento enfatiza que la política agrícola es uno de los “símbolos más fuertes de la integración europea” y que, si la agricultura atraviesa dificultades, también lo hace la viabilidad del propio proyecto europeo
Una protesta para visibilizar una urgencia política
Cooperativas Agro-alimentarias de España recuerda que las reformas legislativas previstas para los próximos meses serán determinantes para el futuro del sector. Por ello, exige que las instituciones europeas escuchen las demandas y adopten medidas proporcionadas, realistas y alineadas con la competitividad agraria.
El movimiento cooperativo subraya que las ambiciones medioambientales de la UE deben equilibrarse con la sostenibilidad económica de las explotaciones. De lo contrario, advierten, el relevo generacional se verá aún más comprometido y se acelerará la pérdida de actividad en zonas rurales.
La manifestación del 18 de diciembre pretende enviar un mensaje contundente: la agricultura europea no puede seguir absorbiendo más presión sin recibir a cambio un marco político que garantice estabilidad, ingresos dignos y una visión estratégica coherente. Según la nota de prensa, el futuro del sector depende de políticas capaces de ofrecer herramientas reales para afrontar los retos económicos, climáticos y sociales que definirán las próximas décadas.










