
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha actualizado su pronóstico sobre la producción mundial de cereales en 2024, ajustando a la baja las estimaciones debido a condiciones meteorológicas adversas en diversas regiones del mundo. La nueva cifra proyectada sitúa la producción en 2.851 millones de toneladas, un descenso de 2,8 millones de toneladas respecto a la previsión anterior de julio. Este ajuste es resultado principalmente de una disminución en las perspectivas de cultivos de cereales secundarios, afectados por climas cálidos y secos.
Clima Adverso y Guerra Impactan la Producción de Cereales Secundarios
Uno de los puntos clave en esta revisión a la baja es la reducción en la producción de cereales secundarios, que se estima ahora en 1.523 millones de toneladas, un recorte de 7 millones de toneladas comparado con julio, y 9,4 millones de toneladas (0,6 %) menos que en 2023. Las condiciones climáticas extremas, con temperaturas superiores a la media y la persistencia de sequías, han afectado a regiones como la Unión Europea (UE), México y Ucrania, reduciendo los rendimientos esperados de los cultivos.
En Ucrania, la prolongada guerra sigue debilitando la capacidad del país para producir a plena capacidad, lo que ha añadido presión sobre el mercado mundial de cereales. La producción de cebada en Canadá y la UE también ha sido severamente golpeada por las altas temperaturas, mientras que el rendimiento del sorgo en los Estados Unidos ha disminuido, afectando aún más las proyecciones de producción global.
Estados Unidos y sus Perspectivas de Maíz
A pesar del panorama sombrío para los cereales secundarios, hay áreas donde las proyecciones han mejorado. En los Estados Unidos de América, las condiciones climáticas más favorables han elevado el pronóstico de producción de maíz, aunque este sigue siendo inferior a los niveles de 2023. Aun así, el aumento de rendimiento proyectado en Estados Unidos ha sido una noticia positiva dentro del informe global, que en general muestra señales de alerta por las reducciones en otras regiones clave.
Producción Mundial de Trigo: Incremento Modesto en 2024
El trigo, uno de los cereales más importantes a nivel global, ha mostrado un comportamiento ligeramente más positivo. La FAO ha aumentado su pronóstico para la producción mundial de trigo a 791,4 millones de toneladas, lo que representa un incremento de 2,3 millones de toneladas desde julio y una ganancia interanual de casi 3 millones de toneladas.
Este crecimiento ha sido impulsado principalmente por la cosecha de trigo de invierno en los Estados Unidos, la cual ya está prácticamente completada y ha superado las expectativas. Además, otros países como China y Argentina también han experimentado mejoras en sus proyecciones de producción. Sin embargo, este aumento fue compensado parcialmente por reducciones en la Unión Europea y la Federación de Rusia, donde el clima adverso ha limitado los rendimientos.
El Arroz Rompe Récords Históricos en 2024/25
En contraste con los cereales secundarios y el trigo, la producción mundial de arroz ha alcanzado niveles históricos. El pronóstico para 2024/25 sitúa la producción en 537,0 millones de toneladas, lo que representa un aumento del 1,0 % con respecto a 2023/24 y marca un récord histórico en términos de producción global.
Gran parte de este aumento se debe a las revisiones al alza de la producción en Bangladesh, así como a mejores perspectivas en Viet Nam, donde la combinación de una exitosa cosecha de invierno-primavera y una siembra dinámica de verano-otoño ha impulsado las cifras. En Asia, el arroz sigue siendo un componente clave en la seguridad alimentaria, y este crecimiento en la producción es una señal alentadora para la región.
Utilización Mundial de Cereales: Un Crecimiento Modesto
A pesar de la reducción en la producción proyectada, la utilización mundial de cereales en 2024/25 se estima en 2.852 millones de toneladas, apenas un 0,2 % más que en 2023/24. Sin embargo, la previsión de julio fue revisada a la baja en 4,7 millones de toneladas, en gran medida debido a la menor utilización de cebada forrajera en Canadá y sorgo en China.
El consumo de trigo se ha revisado a la baja en 2,2 millones de toneladas, situando la utilización global en 793,3 millones de toneladas, lo que supone un descenso del 0,6 % respecto al año anterior. En el caso del arroz, la utilización mundial está prevista en 532,9 millones de toneladas, un crecimiento de 1,3 millones de toneladas respecto a las previsiones de julio, impulsado principalmente por las mejores expectativas de suministro en Asia.
Reservas Mundiales de Cereales: Un Futuro Estable
El pronóstico de reservas mundiales de cereales al final de la campaña 2025 ha sido revisado a la baja en 4,5 millones de toneladas, situándose en 890 millones de toneladas. A pesar de esta reducción, las reservas siguen siendo un 1,2 % superiores a los niveles de apertura. El coeficiente reservas-utilización mundial permanece prácticamente estable en 30,7 %, lo que indica que la oferta de cereales se mantendrá adecuada para cubrir la demanda.
Las mayores reducciones en las reservas se dieron en los cereales secundarios, donde la disminución fue de 10,6 millones de toneladas, debido principalmente a menores existencias en la UE y Ucrania. Sin embargo, las reservas de trigo aumentaron en 6,2 millones de toneladas, acercándose a los niveles de apertura, con un notable incremento en las existencias de China y Estados Unidos.
Por otro lado, las reservas mundiales de arroz siguen en un nivel récord de 204,8 millones de toneladas, sin variaciones significativas respecto a las previsiones de julio, lo que refuerza la estabilidad en la oferta de este cereal esencial.
FAO: Un Año de Desafíos y Oportunidades para los Mercados de Cereales
El pronóstico de la FAO para la producción mundial de cereales en 2024 presenta un panorama mixto, con desafíos significativos impulsados por el cambio climático y las tensiones geopolíticas, pero también con oportunidades de crecimiento en ciertos sectores como el maíz en Estados Unidos y el arroz en Asia. A medida que los mercados globales se ajustan a estos cambios, la seguridad alimentaria mundial dependerá de la capacidad de los países para adaptarse y responder a estas fluctuaciones.









