
La producción mundial de leche volvió a mostrar una tendencia claramente expansiva a comienzos de 2025, pero fue en el último tercio del año cuando el crecimiento se aceleró de forma notable. Los datos más recientes, correspondientes al mes de octubre, confirman un salto interanual de 35,1 millones de litros diarios, lo que supone un incremento del 4,2 % respecto al mismo periodo del año anterior. Este avance se apoya en el crecimiento simultáneo de la mayoría de las grandes regiones productoras de leche, marcando un cambio de ritmo significativo tras un ejercicio previo condicionado por factores sanitarios y productivos.
Este comportamiento no solo refleja una recuperación estructural del sector lácteo en varias áreas clave, sino que también anticipa un escenario de mayor presión de oferta para los mercados internacionales en 2026, en un contexto todavía marcado por la incertidumbre comercial y geopolítica.
Un crecimiento global más intenso en el tramo final de 2025
Aunque la producción mundial ya mostraba señales positivas en los primeros meses de 2025, el verdadero punto de inflexión se produjo a partir del verano y, especialmente, en el último trimestre del año. El aumento de 35,1 millones de litros diarios registrado en octubre no es un dato menor: representa uno de los mayores crecimientos interanuales recientes, tanto en términos absolutos como relativos.
Este avance se explica por la convergencia de varios factores:
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Incremento de censos ganaderos en algunos países clave.
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Mejora de la productividad por vaca.
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Normalización productiva tras episodios sanitarios previos.
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Inversiones en capacidad industrial, especialmente en derivados como el queso.
El resultado es una oferta global más holgada, con implicaciones directas sobre precios, flujos comerciales y estrategias de exportación.
Estados Unidos: más vacas y más capacidad industrial
En Estados Unidos, la producción de leche, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, USDA, aumentó un 3,6 % interanual, impulsada principalmente por dos elementos estructurales. Por un lado, el país incorporó alrededor de un cuarto de millón de vacas adicionales, reforzando su censo lechero. Por otro, se registró un fuerte impulso en las instalaciones de producción de queso, lo que incentivó la transformación de leche y sostuvo la demanda industrial.
Esta combinación permitió absorber el aumento de producción sin generar, por el momento, tensiones internas relevantes, consolidando el papel de EE. UU. como uno de los motores del crecimiento mundial del sector lácteo.
Nueva Zelanda: crecimiento moderado pero sostenido
En Nueva Zelanda, uno de los grandes exportadores de lácteos a escala global, la producción creció un 1,7 %. Aunque el incremento es más moderado que en otras regiones, mantiene una trayectoria positiva y estable, coherente con un modelo productivo altamente optimizado y muy orientado al mercado internacional.
Este crecimiento refuerza la posición neozelandesa en los flujos globales de comercio de leche y derivados, especialmente en Asia.
La Unión Europea recupera fuerza tras la lengua azul
Uno de los datos más relevantes del último trimestre de 2025 es el fuerte rebote de la producción en la Unión Europea, con un aumento del 5,1 % interanual. Este crecimiento llega tras un año anterior marcado por el brote de lengua azul, que afectó de forma significativa a la fertilidad de las vacas y provocó un retraso en los flujos de cría.
Los países más impactados por esta situación fueron Francia, Alemania y los Países Bajos, donde la recuperación productiva ha sido especialmente visible en la segunda mitad de 2025. La normalización sanitaria y reproductiva ha permitido que la UE vuelva a una senda de crecimiento sólido, aunque con perspectivas más inciertas a medio plazo.
Previsiones para 2026 y 2027: crecimiento más lento y desigual
Las estimaciones de Rabobank apuntan a que el crecimiento de la oferta mundial de leche en 2026 se situará en torno al 1,2 %, una cifra positiva pero claramente inferior al ritmo observado a finales de 2025. Además, se prevé una desaceleración adicional hasta el 0,7 % en el primer semestre de 2027.
Según estas previsiones:
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Todos los grandes exportadores mantendrán el crecimiento de la producción durante el primer trimestre de 2026.
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La mayoría de regiones comenzará a desacelerarse en el segundo trimestre.
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En la Unión Europea se anticipa un declive de la producción tras el primer trimestre de 2026.
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Estados Unidos y Sudamérica seguirán mostrando crecimiento más allá de esa fecha, reforzando su peso relativo en el mercado global.
Este escenario sugiere una reconfiguración gradual del mapa productivo, con mayor protagonismo americano frente a una UE más condicionada por costes, regulación y limitaciones estructurales.
Incertidumbre comercial y riesgos para el mercado lácteo
Más allá de los fundamentos productivos, el sector lácteo se enfrenta a nuevos desafíos económicos ligados al comercio mundial. En particular, la incertidumbre en torno a Estados Unidos y a unos acuerdos arancelarios que parecían consolidados introduce un factor de riesgo relevante para las previsiones actuales.
Cambios en políticas comerciales, tensiones geopolíticas o revisiones de acuerdos podrían desestabilizar los flujos de exportación, afectando tanto a precios como a decisiones de producción en los principales países productores.
Variación de la producción: síntesis de los principales datos
A partir de la información disponible y del cuadro de variación de producción elaborado por CLAL.it, se pueden resumir los principales movimientos recientes de la siguiente forma:
| Región | Variación interanual | Factor principal |
|---|---|---|
| Estados Unidos | +3,6 % | Más vacas y expansión de plantas de queso |
| Nueva Zelanda | +1,7 % | Crecimiento sostenido orientado a exportación |
| Unión Europea | +5,1 % | Recuperación tras el brote de lengua azul |
Este cuadro permite visualizar de forma clara el carácter generalizado del crecimiento, aunque con dinámicas regionales muy diferenciadas.
Un mercado con más leche, pero también con más interrogantes
En conjunto, la evolución reciente de la producción mundial de leche confirma un escenario, según los distintos analistas estudiados, de mayor oferta a corto plazo, especialmente tras el fuerte empuje registrado a finales de 2025. Sin embargo, las previsiones para 2026 y 2027 apuntan a un crecimiento más moderado, con riesgos claros derivados del comercio internacional y de la evolución desigual entre regiones.
El equilibrio entre oferta, demanda y política comercial será determinante para definir el comportamiento del mercado lácteo en los próximos meses, en un contexto en el que producir más no siempre garantiza mayor estabilidad.













