
| Comunidad Autónoma | Producción 2024/25 (tn) | Variación % respecto a 2023/24 |
|---|---|---|
| Aragón | 690.126 | +14% |
| Cataluña | 213.004 | +29% |
| Castilla y León | 117.793 | +21% |
| Navarra | 49.551 | +17% |
| Castilla-La Mancha | 42.620 | +7% |
| Andalucía | 18.187 | -37% |
| Extremadura | 2.500 | -10% |
| Total Nacional | 1.133.781 | +16% |
Evolución de la superficie de cultivos forrajeros en España (2022–2024)
En España, la superficie dedicada a cultivos forrajeros (alfalfa, festuca, raigrás, veza, cereales para forraje, etc.) se ha mantenido en torno al millón de hectáreas en los últimos tres años, con variaciones moderadas año a año. A continuación se detalla la evolución de esta superficie total, los principales cultivos forrajeros involucrados, su distribución por regiones y las tendencias observadas entre 2022 y 2024.
Superficie total por año (hectáreas)
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2022: Aproximadamente 1,01 millones de hectáreas cultivadas con forrajes. La superficie se mantuvo muy estable respecto a 2021 (apenas –0,87%), a pesar de la sequía de ese año.
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2023: Alrededor de 0,93 millones de hectáreas (estimadas). Hubo una disminución significativa en la superficie forrajera respecto a 2022, continuando la tendencia a la baja por factores climáticos y de mercado. (Nota: En 2023, los cultivos forrajeros fueron el único grupo de herbáceos que redujo superficie, antes de recuperarse al año siguiente.
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2024: Alrededor de 1,00 millones de hectáreas dedicadas a forrajes. La superficie creció en torno a un 8% (+74.000 ha) en comparación con 2023, recuperando prácticamente el nivel de 2022. Este aumento situó la cifra total en 1.002.777 hectáreas en 2024.
Como se observa, tras una ligera caída en 2022 y un descenso más acusado en 2023, la superficie cultivada con forrajes mostró una clara recuperación en 2024, volviendo a rondar el millón de hectáreas.
Superficie por tipo de forraje
Los cultivos forrajeros comprenden especies muy diversas. Entre ellas, la alfalfa destaca como el forraje de mayor superficie en España, dada su importancia productiva y económica. También son relevantes las gramíneas anuales para forraje (principalmente cereales de invierno cultivados para ensilar o empacar, como cebada, avena, triticale o maíz forrajero) y las leguminosas anuales forrajeras (especialmente la veza). En menor medida se cultivan gramíneas pratenses perennes (como raigrás italiano/inglés o festuca), así como otras especies forrajeras varias (ej. remolacha forrajera, nabos forrajeros, coles y berzas de uso ganadero).
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Alfalfa (Medicago sativa): Es el cultivo forrajero con más superficie a nivel nacional. En 2022 ocupó la mayor parte de las hectáreas forrajeras, aunque ese año sufrió un ligero descenso debido a la sequía. La alfalfa muestra una tendencia a recuperarse en 2024, contribuyendo en gran medida al aumento de superficie forrajera observado.
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Cereales forrajeros: Incluye cereales de ciclo corto destinados a forraje (cebada, avena, triticale) y el maíz forrajero (maíz para ensilado). En 2022, estos cultivos se vieron afectados por la falta de agua (por ejemplo, el maíz en regadío redujo área por la sequía) Sin embargo, para 2024 los cereales de invierno para forraje destacan como uno de los grupos que más aumentó, ayudando a impulsar la superficie forrajera total al alza.
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Veza y otras leguminosas anuales: La veza forrajera (Vicia sativa y especies afines) es otro cultivo importante dentro de los forrajes. A diferencia de otros, la veza aumentó su superficie en 2022 respecto al año anterior, comportamiento que continuó en 2024 contribuyendo al crecimiento global del sector. Estas leguminosas se benefician de nuevas políticas agrarias que incentivan su siembra (ver Tendencias más abajo).
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Otros forrajes: Bajo este grupo se engloban especies menos extendidas como las crucíferas forrajeras (nabos forrajeros, colza forrajera, coles y berzas para ganado) y diversas plantas pratenses. En conjunto, estos forrajes minoritarios representan una fracción menor de la superficie total y en 2022 tendieron a la baja, sin impacto significativo en el cómputo global.
En resumen, la alfalfa se mantiene como el pilar de los cultivos forrajeros en España por extensión, seguida de cerca por los cereales destinados a forraje (especialmente en años húmedos) y por las leguminosas anuales como la veza. La recuperación de superficie en 2024 se explica por la expansión de alfalfa, veza y cereales forrajeros ese año, tras las contracciones sufridas por varios cultivos forrajeros en 2022–2023.
Distribución regional de la superficie forrajera
La producción de forrajes en España se concentra principalmente en cuatro comunidades autónomas, que en conjunto aportan la mayor parte de la superficie cultivada con estos cultivos. Estas regiones líderes en forrajes (con sus volúmenes de producción en la campaña 2023/24) son:
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Castilla y León: ~2,1 millones de toneladas de forrajes producidos (campaña 2023/24). Es una de las regiones con mayor superficie de alfalfa y cereales forrajeros, liderando la producción nacional.
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Aragón: ~1,8 millones de toneladas. Destaca por sus cultivos de alfalfa en regadío; de hecho, Aragón concentra más de la mitad de la superficie dedicada a forrajes deshidratados de España (alfalfa para deshidratar) gracias a sus extensiones de regadío en el Valle del Ebro.
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Cataluña: ~1,3 millones de toneladas. Contribuye significativamente con maíz forrajero y praderas para ensilado en zonas de alta producción ganadera (especialmente en Lleida), además de algo de alfalfa.
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Andalucía: ~0,8 millones de toneladas. Sobresale en leguminosas anuales (vezas, yeros) y forrajes de invierno en secano, integrados en rotaciones de cereal en provincias como Sevilla y Córdoba.
Otras comunidades como Castilla-La Mancha, Extremadura, Navarra o Murcia también aportan superficies notables de forrajes, aunque muy por detrás de las regiones anteriores. En conjunto, Castilla y León, Aragón, Cataluña y Andalucía han representado en los últimos años la mayor parte de la superficie forrajera española. Esta distribución refleja patrones agroclimáticos y de especialización: Aragón y Castilla y León concentran la alfalfa de regadío para exportación y uso industrial, mientras que Castilla y León, Cataluña y Andalucía aportan extensiones vinculadas a sus importantes sectores ganaderos (vacas de leche, ovino, etc.) que demandan forraje local.
Evolución y tendencias (2022–2024)
En el periodo 2022-2024 se observan variaciones significativas en la superficie forrajera debidas a factores climáticos, de mercado y normativos:
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Impacto de la sequía: La sequía jugó un papel importante en 2022 y 2023. En 2022, la falta de lluvias redujo rendimientos y limitó siembras de cultivos de regadío (por ejemplo, menos maíz forrajero). Durante la campaña 2023, la persistencia de condiciones secas provocó incluso un descenso de la producción forrajera a nivel nacional. Muchos agricultores vieron mermadas sus cosechas de alfalfa y otros henos, lo que se reflejó en una caída del 22% en la producción de forrajes deshidratados esa campaña. La sequía no sólo afectó la producción, sino que también pudo llevar a una ligera reducción de la superficie cultivada, al abandonar algunos cultivos forrajeros menos rentables bajo estrés hídrico.
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Precios y demanda de forrajes: Paradójicamente, la escasez de forrajes por la sequía elevó sus precios y rentabilidad en el mercado. En 2022 y 2023, con pastos naturales muy mermados, creció la demanda de forrajes conservados (heno, ensilados) para alimentación animal. Esta “gran rentabilidad” de los forrajes en las últimas campañas ha servido de incentivo para los agricultores. Especialmente a finales de 2023, los altos precios del alfalfa deshidratada y otros henos animaron a aumentar las siembras de estos cultivos para la siguiente campaña. Esto se materializó en 2024, año en que la superficie forrajera subió nuevamente apoyada en esas expectativas favorables.
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Nuevas políticas agrícolas (PAC 2023–27): La implantación de la nueva Política Agraria Común en 2023 trajo ecoesquemas que fomentan la rotación de cultivos y la siembra de leguminosas mejorantes. En particular, uno de los eco-régimen de la PAC premia la introducción de cultivos fijadores de nitrógeno (como la alfalfa o la veza) en la rotación.
Esta medida ha tenido un efecto inmediato en 2024: muchos agricultores optaron por sembrar forrajes leguminosos para cumplir el ecoesquema y obtener la ayuda asociada. Según la Asociación Española de Fabricantes de Alfalfa Deshidratada (AEFA), gracias a este impulso de la PAC y a los buenos precios, la superficie de cultivos forrajeros creció alrededor de un 5% en la campaña 2024/25, consolidando la tendencia al alza iniciada en 2024.
En conclusión, entre 2022 y 2024 la superficie cultivada con forrajes en España primero retrocedió ligeramente y luego repuntó con fuerza. La cifra total pasó de unos 1,0 millones de hectáreas en 2022 a cerca de 0,93 millones en 2023, para volver a ~1,0 millones en 2024. Este vaivén ha estado marcado por las condiciones climáticas adversas (sequía) y por las señales económicas y normativas: cuando los forrajes se volvieron más rentables y además la PAC incentivó su siembra, los agricultores respondieron aumentando las hectáreas dedicadas a estos cultivos.
De cara al futuro inmediato, las expectativas son de cierta estabilidad o incremento moderado en la superficie forrajera, apoyada en la continuidad de la demanda ganadera y en el papel de los forrajes (especialmente la alfalfa) dentro de las rotaciones agrícolas sostenibles.















