
El sector de la producción de carne de vacuno en Estados Unidos atraviesa un momento de fuerte contracción en el número de animales disponibles para sacrificio. Según el Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA) y recoge la consultora Argus, durante el mes de mayo de 2025 se produjo una caída del 8 % interanual en la entrada de animales a los cebaderos, lo que representa una importante reducción en la entrada de cabezas al sistema de engorde intensivo.
En cifras, llegaron 1,89 millones de cabezas a las granjas con capacidad para más de mil animales, frente a las más de 2 millones que se habían registrado en mayo del año anterior. Este ajuste se enmarca en un contexto de precios récord del ganado vivo, que limitan la capacidad de los productores para abastecerse, así como en la prohibición de importar ganado desde México a partir de mediados de mayo, a raíz del brote del gusano barrenador del ganado, una plaga de alto impacto zoosanitario.
México, según datos del USDA, fue responsable de más del 60 % de todas las importaciones de ganado vivo a EE. UU. en 2024, lo que agrava las dificultades de aprovisionamiento interno. Esta situación se ve aún más presionada por el cierre de la frontera sur desde noviembre del año pasado, lo que ya había afectado el flujo de animales.
Las salidas a sacrificio también caen y ralentizan la producción nacional
Además de la caída de las entradas de animales, el ritmo de salida de ganado de estas granjas de engorde para sacrificio también descendió, reflejando una desaceleración general en la cadena de producción cárnica. En mayo, se comercializaron 1,76 millones de cabezas, lo que supone un 10 % menos que en el mismo mes de 2024.
Esta menor actividad está teniendo un impacto directo en las tasas de sacrificio a nivel nacional, que han disminuido de manera sostenida durante los primeros cinco meses del año. El sacrificio comercial de ganado entre enero y mayo de 2025 fue de 12,54 millones de cabezas, una cifra que representa un descenso del 6 % en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Aumento del peso del ganado compensa parcialmente la pérdida de volumen
Pese a este panorama de menor oferta y sacrificio, la producción total de carne de vacuno no ha descendido en igual proporción. Entre enero y mayo, la producción se redujo solo un 2 % interanual, gracias a un aumento en el peso vivo promedio del ganado sacrificado, que ha sido casi 18 kilogramos superior en comparación con 2024.
Este fenómeno se explica por un mayor tiempo de permanencia del ganado en las granjas de engorde, lo que permite incrementar el peso antes de su salida a planta. Este ajuste estratégico de los productores está ayudando a moderar la caída en la oferta de carne final, aunque no elimina el problema de fondo: una reducción estructural del censo ganadero estadounidense.
Proyección para 2025: caída de la producción y mayor dependencia de las importaciones
La tendencia negativa en la colocación y el sacrificio lleva al USDA a estimar una caída del 2 % en la producción total de carne de vacuno en EE. UU. para 2025, con un volumen total proyectado de 11,96 millones de toneladas, equivalentes a 26.358 millones de libras.
Este descenso podría acentuarse si se mantiene la prohibición sobre las importaciones mexicanas y si los costes de producción continúan en aumento. Ante esta situación, el USDA ha revisado al alza su estimación de importaciones de carne, que ahora se sitúa en 2,35 millones de toneladas (5.187 millones de libras) en peso canal equivalente, impulsadas en parte por la alta demanda de recortes magros para procesados.
El sacrificio total de vacas también disminuyó significativamente, con una caída del 14 % interanual entre enero y mayo. Este ajuste ha reducido la participación de vacas y toros dentro del total de sacrificios, alterando la composición habitual de la oferta ganadera.
Impacto en el mercado y posibles repercusiones a medio plazo
La reducción del número de animales disponibles en los corrales y la ralentización de la cadena de sacrificio están generando presión sobre los precios tanto en el mercado del ganado como en el mercado cárnico minorista. Con una oferta más limitada, es probable que los precios de la carne de vacuno aumenten en los próximos meses, sobre todo si no se restablece el flujo de importaciones desde México y si no se recupera el ritmo de engorde y comercialización interna.
Además, esta situación plantea desafíos a medio plazo para el equilibrio del mercado cárnico en EE. UU., que podría experimentar un cambio estructural si no se revitaliza la producción ganadera nacional. El peso creciente de las importaciones y los costes elevados para los engordadores podría empujar a más productores a reducir sus operaciones o a buscar alternativas de negocio.
Conclusiones
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La entrada de ganado en los cebaderos en mayo de 2025 cayó un 8 % interanual, hasta los 1,89 millones de cabezas.
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La comercialización de ganado para sacrificio descendió un 10 %, hasta los 1,76 millones de cabezas.
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El sacrificio total entre enero y mayo fue de 12,54 millones de cabezas, un 6 % menos que en 2024.
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A pesar de ello, la producción de carne solo cayó un 2 %, debido a un mayor peso promedio del ganado.
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El USDA estima una producción anual de 11,96 millones de toneladas y un aumento de las importaciones hasta 2,35 millones de toneladas.
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La prohibición de importar desde México por el gusano barrenador complica el abastecimiento futuro











