
LA UNIÓ Llauradora ha denunciado la entrada masiva de naranjas procedentes de Egipto a precios extremadamente bajos, lo que está desestabilizando el mercado citrícola europeo y afectando gravemente a los agricultores, especialmente en la Comunidad Valenciana. La organización ha exigido a la Comisión Europea y al Ministerio de Agricultura medidas inmediatas para frenar esta competencia desleal, que amenaza la sostenibilidad económica y social de la citricultura europea.
Impacto de las importaciones de naranjas egipcias en el mercado europeo
En los últimos años, y especialmente durante los meses de enero a marzo, las importaciones de naranjas de Egipto han crecido de forma significativa, inundando el mercado europeo con precios que están muy por debajo de los costes de producción locales. Según los datos recopilados por LA UNIÓ, en 2024 se importaron 104.192 toneladas de naranjas egipcias a un precio medio de 0,51 €/kg, mientras que en 2023 fueron 109.152 toneladas a un precio medio de 0,53 €/kg.
Estos precios, inferiores al Valor Estándar de Importación (0,693 €/kg), generan una presión a la baja sobre los precios de las naranjas europeas, reduciendo la rentabilidad de los productores locales y afectando negativamente a la economía rural.

Carles Peris, secretario general de LA UNIÓ, ha señalado que “los bajos precios de las importaciones egipcias son utilizados por los comerciantes para presionar a la baja los precios de la producción europea. Esto no solo distorsiona el mercado, sino que pone en peligro el futuro de la citricultura valenciana y europea”.
Ante esta situación, LA UNIÓ ha presentado una serie de medidas urgentes que considera imprescindibles para proteger a los agricultores europeos y garantizar la estabilidad del mercado:
-
Establecimiento de un precio de entrada mínimo de 1 €/kg para los cítricos importados.
La organización propone que se ajuste el precio de entrada de los cítricos importados a los costes reales de producción, teniendo en cuenta también el IPC actual. Esto permitiría frenar la entrada de productos a precios de derribo y garantizaría una competencia más justa para los agricultores europeos. -
Activación de la cláusula de salvaguardia para las naranjas de Egipto.
LA UNIÓ insta al ministro de Agricultura, Luis Planas, a iniciar los trámites necesarios para activar esta cláusula, prevista en los acuerdos comerciales con Egipto. La medida permitiría limitar las importaciones durante los meses críticos de la campaña citrícola, protegiendo así a los productores europeos. -
Revisión y actualización del sistema de precios de entrada de la UE.
Aunque el sistema de precios de entrada es una herramienta diseñada para proteger a los agricultores frente a la competencia desleal, LA UNIÓ considera que está desactualizado y necesita una reforma urgente para adaptarse a las condiciones actuales del mercado.
LA UNIÓ ha destacado que la citricultura europea, y en particular la valenciana, representa un modelo de producción sostenible y responsable, muy superior en términos de calidad, seguridad alimentaria y respeto al medio ambiente en comparación con las importaciones de países terceros como Egipto.
Los agricultores valencianos cumplen con estrictos estándares ambientales y de trazabilidad, generan empleo local y contribuyen al desarrollo económico de las zonas rurales, evitando la despoblación. En contraste, las importaciones de Egipto tienen un impacto ambiental mucho mayor y no aportan beneficios económicos ni sociales a las comunidades europeas.
“La citricultura valenciana es un pilar fundamental para nuestras zonas rurales. No podemos permitir que se vea arrasada por importaciones a precios de derribo que no cumplen con los mismos estándares de calidad y sostenibilidad”, afirmó Carles Peris.
LA UNIÓ ha instado a las autoridades españolas y europeas a actuar con rapidez y determinación para abordar esta crisis. En particular, ha solicitado al ministro Planas que lidere las negociaciones en Bruselas para garantizar la activación de la cláusula de salvaguardia y la revisión del sistema de precios de entrada.
“La Comisión Europea debe asumir su responsabilidad y proteger a los agricultores europeos frente a la competencia desleal. No podemos seguir permitiendo que productos importados a precios irrisorios destruyan nuestro mercado y pongan en riesgo el futuro de nuestras comunidades rurales”, declaró Peris.
Si no se toman medidas urgentes, LA UNIÓ advierte que las consecuencias podrían ser devastadoras para el sector citrícola europeo. La caída de los precios y la pérdida de competitividad podrían llevar al abandono de cultivos, la desaparición de explotaciones familiares y un aumento de la despoblación en las zonas rurales.
“La citricultura no es solo una actividad económica; es un legado cultural, social y ambiental que debemos proteger. Es hora de que las instituciones europeas y nacionales actúen con firmeza para garantizar un futuro sostenible para nuestros agricultores”, concluyó Carles Peris.
En medio de esta crisis, LA UNIÓ ha reafirmado su compromiso con la defensa de una citricultura sostenible, de calidad y respetuosa con el medio ambiente. La organización ha hecho un llamado a los consumidores europeos para que valoren y apoyen los productos locales, que garantizan altos estándares de seguridad alimentaria y contribuyen al bienestar de las comunidades rurales.
Con esta denuncia y sus propuestas, LA UNIÓ busca no solo proteger a los agricultores valencianos, sino también garantizar un futuro más justo y sostenible para todo el sector citrícola europeo.











