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La preocupación por el medio ambiente, es más que evidente, se ha constituido en una de las principales preocupaciones de los seres humanos. Acuerdos como el de París ponen en evidencia la concienciación que en este tema está alcanzando el conjunto de la sociedad mundial, cada vez más interesada en la conservación del planeta.

Las normativas y regulaciones cada vez se preocupan más por este tema pero la realidad es que, sobre todo, se ha avanzado en el control y las sanciones que se aplican por los incumplimientos de las leyes que tienen que ver con la conservación del medio ambiente.

Uno de los aspectos en los que más se ha avanzado es en el control de los contaminantes atmosféricos pues, este es uno de los apartados en los que el grado de concienciación está más acentuado.

Recientemente las autoridades ministeriales han decidido proceder a ampliar el Catálogo de Actividades Potencialmente Contaminantes de la Atmósfera, desarrollando normativamente el Real Decreto 100/2011 que se ha visto modificado por sendos RD tanto a finales de diciembre de 2017 como en marzo de 2018.

Los citados cambios han provocado que se introducción en esa relación actividades de combustión que no lo estaban hasta el momento, especialmente las que no tienen nada que ver con los sectores industriales: comercial, instituciones, agrario o residencial que cuenten con una potencia térmica nominal superior a los 1 MWt y desde los 250 kWt. Ese hecho provoca, por ejemplo, que hospitales o urbanizaciones que cuente con un sistema de calefacción centralizado van a tener que llevar a cabo las correspondientes labores de control de los contaminantes atmosféricos.

El primer consejo que se debe tener en cuenta para cumplir con estas nuevas normativas es que los controles los lleven a cabo empresas profesionales que nos ofrezcan seguridad en la labor que van a realizar. Partiendo de la necesidad de incluir el registro de nuestro sistema como actividad potencialmente contaminadora de la atmósfera en el órgano que cada comunidad autónoma haya dictaminado que lleve a cabo esa labor y culminando el proceso con el análisis de las emisiones que realiza nuestro sistema, comprobando que cumple con la normativa citada anteriormente y corrigiendo las posibles deficiencias que se puedan encontrar en el mismo.

Precisamente, algunas de esas empresas van más allá en los servicios que nos ofrecen de tal forma que son capaces de llevar a cabo todas las pruebas analíticas como laboratorio de ensayo en emisiones atmosféricas, y como apoyo en nuestras inspecciones, de manera que se garanticen los resultados de la instalación frente a la Administración competente ante los requisitos legalmente exigibles para la misma.

Profesionalidad y eficacia son dos palabras claves que debemos buscar en la empresa que vaya a llevar a cabo el control de contaminantes atmosféricos, pues estamos hablando de una regulación sobre la que las Administraciones están cada vez más preocupadas, llevando las normativas vigentes, multas incluidas, hasta las últimas consecuencias con el objetivo de lograr mejorar la condición actual del medio ambiente.

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