En el caso más preocupante, la tuberculosis, hay que reconocer que en general el avance en el control de la enfermedad ha sido espectacular. Hoy, la positividad media en España está en torno al 2,30 por ciento de las explotaciones, y aún es más baja en Castilla y León, con un 1,4 por ciento, e incluso en seis provincias de la comunidad el porcentaje es inferior a uno. Nada que ver con otras comunidades similares a la nuestra, por extensión o cabaña ganadera, como son Castilla-La Mancha, Extremadura o Andalucía, donde la positividad llega hasta el 20 por ciento en alguna de ellas.

Centrándonos en lo nuestro, en Castilla y León, es cierto que es muy complicado bajar de ese 1,4 de explotaciones positivas, porque muchas veces estamos hablando de zonas con un territorio complicado y cosido de pequeñas parcelas, que además soportan una presencia masiva de fauna salvaje que hace imposible al ganadero evitar al cien por cien el contagio de la enfermedad.

Esos ganaderos, pese a sus esfuerzos y sacrificios, viven con el temor de que aparezca un nuevo positivo. Y tienen que notar la comprensión y respaldo de la administración porque, aunque lo prioritario es mantener un saneamiento óptimo, también hay que atender a los afectados y facilitar en lo posible que sus explotaciones logren adaptarse y recuperar la producción lo antes posible.

Fue en la anterior campaña electoral cuando Alfonso Fernández Mañueco, en un mitin en la localidad salmantina de Tamames, se comprometió a mejorar el sistema de saneamiento ganadero; para algo vale tener elecciones, aunque últimamente sean demasiadas. Creada desde hace unos meses esa comisión de estudio y mejora el saneamiento en Castilla y León, debo decir que se van dando pasos, y que esperamos que sus propuestas se tengan en cuenta para mejorar y adaptar el sistema a los nuevos tiempos. Pero también tengo que decir que en otras comunidades estos cambios que ahora pedimos se aprobaron hace tiempo, y sus ganaderos ya se están beneficiando de ellos. Por todo ello, urge que la sanidad animal obedezca a una única política nacional y se aplique de forma idéntica en todo el territorio español.

Donaciano Dujo, presidente de ASAJA Castilla y León

*Artículo publicado en el suplemento Mundo Agrario de El Mundo de Castilla y León