Antonio Álvarez Rodrigo - Agronews CyL
  • El catedrático Domingo Gómez Orea, presidente del Comité de Asuntos Rurales que el Instituto de Ingeniería de España ha puesto en marcha en 2019, pide “beneficio fiscales para generar empleo en el mundo rural”

 

  • “Las claves para luchar contra la despoblación son vertebración territorial y generación de empleo”

Actualmente jubilado, Domingo Gómez Orea es catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid. Con más de 40 años de experiencia académica repartidos en la universidad, la administración pública y la empresa privada, se ha convertido en el presidente del Comité de Asuntos Rurales que ha puesto en marcha el Instituto de la Ingeniería de España.

Sus conocimientos y trabajos, así como sus publicaciones sobre gestión ambiental,  ordenación territorial y desarrollo rural sostenible le han convertido en una voz autorizada en la búsqueda de soluciones para la despoblación rural.

Natural de Prados Redondos, un publecito del señorío de Molina de Aragón (Guadalajara), cuando era pequeño su pueblo tenía 1.000 habitantes. “Ahora solo viven tres personas”, lamenta. En esta entrevista nos aporta su punto de vista sobre la situación del mundo rural, la despoblación, las claves de futuro. Habla “desde la racionalidad técnica, y no desde el corazón”.

-El 20% de la población en España mantiene el 80% del territorio. ¿Es esta situación sostenible?

-No es sostenible. Estamos teniendo un modelo de desarrollo insostenible porque se centra la población en ciudades, que tampoco son sostenibles por congestión poblacional y contaminación. En cambio se despuebla una inmensa zona del territorio. Es un modelo que se denomina centro-periferia. Es insostenible medioambientalmente para esas zonas muy pobladas, e insostenible demográficamente para esas zonas despobladas.

-¿Es España único con este problema de despoblación?

-No. Existe en todos los países de Europa. Pero España tiene dos peculiaridades fundamentalmente. Primero, un vaciamiento de población. Se habla de la similitud con Laponia, pero allí no hay capacidad para tener una densidad de población elevada. Aquí hay zonas como la serranía Celtibérica, que llama el profesor Francisco Murillo, o la zona de La Raya, en la frontera con Portugal, que eran muy prósperas en el siglo XVI y XVII cuando había una ganadería fuerte.

-¿Por qué han dejado de serlo?

-La despoblación ha llegado, entre otras cosas, porque no ha habido una visión territorial. El desarrollo se ha planteado generalmente en términos económicos y no de equilibrio territorial. El Plan de Estabilización de 1959 ha propiciado un crecimiento de escala en las ciudades y ha dejado amplísima zona del territorio vaciada.

El Plan de Estabilización de 1959 ha propiciado un crecimiento de escala en las ciudades y ha dejado amplísima zona del territorio vaciada

-¿Y cuál es la otra peculiaridad del caso español?

-Que ha llegado a unos extremos muy grandes. Por ejemplo, en la serranía Celtibérica están por debajo de siete habitantes por kilómetro cuadrado.

-¿Cree que la clase política está viendo realmente la despoblación como un problema de Estado?

-Eso dicen y de hecho han creado un Comisionado del Reto Demográfico. Sin embargo, yo les oigo hablar y no veo que haya un planteamiento operativo desde el punto de vista de afrontar el problema con la complejidad que tiene. Me explico. Dicen los políticos: “Tenemos el diagnóstico hecho y tenemos instrumentos para luchar contra la despoblación”. Creo que ninguna de las dos cosas son ciertas.

Se puede hacer una identificación del problema de manera global, pero el diagnóstico se tiene que hacer por zonas, probablemente por comarcas

-¿Por qué?

-Un diagnóstico no se puede hacer en términos generales, se tiene que hacer por zonas, porque el mundo rural es heterogéneo. Las peculiaridades de mi zona, la del Señorío de Molina de Aragón, no son las mismas de La Raya en Zamora. Se puede hacer una identificación del problema de manera global, pero el diagnóstico se tiene que hacer por zonas, probablemente por comarcas del tipo que sea, es decir, por ámbitos homogéneos que requieren medidas específicas.

Iglesia en el Valle de las Caderechas (Burgos).

-¿Qué le parece la denominación ‘España vaciada’?

-No comparto es lenguaje. Hablaría de la España vacía o la España abandonada. Vaciar es un proceso y vacía es la descripción de una situación. No existen soluciones. Lo que se puede hace es tomar medidas para que ese proceso de declive poblacional se vaya convirtiendo en un proceso de progreso poblacional. Y para eso hay que ir tomando medidas constantemente. La despoblación es un indicador del declive del mundo rural en esas zonas: declive económico, de producción, de población…

-¿Hay una deuda histórica con los pueblos?

-No solo la hay, sino que sigue creciendo. Para empezar, las ciudades son entelequias sin los pueblos. En la época Romana, las ciudades se conquistaban aislándolas del campo, como Numancia. Del campo no solo vienen los alimentos, también el agua, la energía, las materias primas… Todo viene del campo. Y la ciudad ha olvidado que no podría vivir sin el campo. La ciudad se ha desrruralizado.

El agricultor y el ganadero son grandes conservadores. Muchas veces le imponen políticas de conservación que luego no se le pagan

-Entiendo que la deuda también es con el agricultor y el ganadero…

-En el campo hay un principio en la gestión ambiental que dice “el que contamina paga”. Pues bien, si el que contamina paga, el que conserva cobra. El agricultor y el ganadero son grandes conservadores de la naturaleza, de los paisajes, de los bosques, de la cultura, del patrimonio edificado, la sabiduría enorme adquirida desde la noche de los tiempos… Todo esto se llama externalidades positivas: beneficios que el agricultor y el ganadero produce para la sociedad, pero que ésta no paga. Muchas veces al agricultor se le imponen políticas de conservación, como la Red Natura 2000, y luego no se le paga.

-¿Existe algún ejemplo donde pueda fijarse España para atajar la despoblación rural?

-Está el caso de Escocia. Allí se ha conseguido revertir la despoblación en las zonas rurales.

-¿Cuáles son las claves para revertir este proceso?

-Hay dos. La primera es la vertebración territorial. Tenemos un sistema medieval. Cuando los desplazamientos eran a pie o con animales, los pueblos estaban asentados en unos lugares que eran acorde a las distancias. En la actualidad, cuando los desplazamientos son en automóviles, ese sistema no tiene sentido. Podríamos decir que ‘sobran’ pueblos. Yo soy de de un pueblo, y me gustaría ver los pueblos llenos de gente. Pero entonces no van a poner los servicios y desarrollo. Por tanto hay que concentrarse en unos pocos pueblos, seguramente en las cabeceras comarcales y en dos o tres pueblos más, y centrar las medidas en esos pueblos.

Hay que vertebrar el territorio de acuerdo con las nuevas formas de comunicación, de desplazamiento y de energía

-¿Y qué hacemos con los demás?

-Ahí estarán. Pero quien viva en ellos no puede tener los mismos equipamientos que los demás. Esa es para mí una primera clave: Vertebrar el territorio de acuerdo con las nuevas formas de comunicación, de desplazamiento y de energía.

-¿Y cuál es su segunda clave?

-Generación de empleo. En los años 40 y 50, un agricultor cultivaba 30 o 60 hectáreas. Hoy en día 500 o más hectáreas. La mecanización ha provocado que la agricultura y la ganadería no soporte más tejido social.

Es tan importante favorecer la creación de empleo y de actividad económica distinta a la agricultura y ganadería a través de medidas fiscales o de los fondos de desarrollo regional

-Entonces, ¿qué nos queda?

-Otras actividades

-¿Como el turismo?

-El turismo rural tampoco aporta una riqueza como para generar un tejido social sostenible.

-¿La industria?

-La industria tiende a no ir al campo. Por eso es tan importante favorecer la creación de empleo y de actividad económica distinta a la agricultura y ganadería a través de medidas fiscales o de los fondos de desarrollo regional. Si se vertebra el territorio y se genera empleo, los equipamientos y servicios vendrán. Estoy hablando desde la racionalidad técnica, y no desde el corazón, que me dicta otra cosa.

-¿Qué es el Comité Técnico de Asuntos Rurales?

-El Instituto de Ingeniería de España es una organización que reúne a todas las asociaciones de ramas de ingenieros de España: agrónomos, forestales, industriales, de telecomunicaciones, navales, de caminos canales y puertos, aeronáuticos… Su objetivo es que la ingeniería progrese y mejore sus servicios a la sociedad. Hay muchos comités, pero no había ninguno sobre el mundo rural.

-¿Y cuáles son sus objetivos?

-Este año hemos identificado las líneas de preocupación del comité, para saber en qué trabajar y cómo. Hay que actuar sobre la población, el territorio, la naturaleza, las actividades económicas, los sistemas de asentamiento, las infraestructuras de transporte y de telecomunicaciones. Hoy día tenemos una oportunidad muy grande para el mundo rural en el tele trabajo. Todas las ingeniería están implicadas en el mundo rural. El objetivo es contribuir a aportar una racionalidad técnica.