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Hace unas semanas, Idoia Villanueva Ruiz visitó la macrogranja de Caparroso (Navarra) junto a Greenpeace y asociaciones vecinales. La explotación, que alberga actualmente más de 5.000 vacas, acumula 19 denuncias y 11 procedimientos sancionadores por infracciones medioambientalesLos residuos de su actividad están afectando a los campos de cultivo y a las aguas cercanas, que presentan altos niveles de nitratos procedentes de los excrementos de miles de animales.

La empresa navarra Valle de Odieta planea ampliar el complejo para dar cabida a más de 7.000 cabezas de ganado, lo que generaría cerca de 150.000 toneladas de estiércol al año y unas emisiones de CO2 equiparables a las de 40.000 vehículos. Además, prepara la instalación de otra explotación masiva en Noviercas (Soria), con capacidad para 20.000 animales, lo que la convertiría en la mayor granja de vacuno de leche en Europa.

Durante su visita, Villanueva anunció que elevaría esta cuestión a la Comisión Europea, a la que esta semana ha preguntado si investigará la actividad del complejo para determinar si incumple la Directiva de nitratos y la Directiva sobre el agua de consumo humano, y qué acciones llevará a cabo para proteger esta Zona de Especial Conservación. "¿Considera la Comisión que este modelo de macrogranjas altamente contaminantes, que acaparan recursos y no son sostenibles medioambiental, sanitaria y socialmente, es compatible con el Pacto Verde Europeo?", pregunta la eurodiputada en su escrito.

“Este tipo de macroexplotaciones ponen en peligro el medio ambiente, la consecución de los objetivos del Pacto Verde Europeo, la salud de la ciudadanía y el desarrollo social y económico sostenible del territorio. Su actividad acapara los recursos naturales y genera una gran cantidad de residuos y purines que se filtran al suelo y al agua y contaminan el entorno, los cultivos y afectan a pueblos cercanos”, explica Villanueva. “Además del impacto sobre el medio ambiente y la salud, este modelo de producción intensiva hace muy difícil la supervivencia de explotaciones ganaderas más pequeñas que permiten un desarrollo rural sostenible y ayudan a fijar población en el territorio”.

IMPACTO DE LA GANADERÍA INTENSIVA

En 2018, la Comisión Europea inició un procedimiento de infracción contra España por incumplir la Directiva de nitratos (1991), cuyo objetivo es “proteger la calidad del agua en toda Europa evitando que los nitratos procedentes de fuentes agrícolas contaminen las aguas superficiales y subterráneas”. Ante la falta de respuesta, en 2020 el organismo dio un ultimátum a nuestro país para que subsanase las deficiencias. Si no lo hace, el caso llegará al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que podría imponer sanciones millonarias que tendría que asumir el Estado y no los responsables de la contaminación, denuncia Greenpeace.

La macrogranja de Caparroso se encuentra en una zona con gran variedad de animales y vegetales, amenazados por los desechos de la explotación, que además de nitratos contienen metales pesados, antibióticos y otros elementos que contaminan la tierra y el agua. Cerca de la granja hay grandes balsas negras que demuestran esto último.

“Las macrogranjas son un sistema de explotación: de explotación de animales, de explotación de recursos naturales y de fagocitación de otros modelos de ganadería más pequeños y respetuosos con el entorno y la vida en los pueblos. En definitiva, se reproduce la dinámica de concentración de la riqueza pasando por alto los costes ambientales y sociales, un modelo que es a todas luces insostenible y contrario al camino emprendido por Europa", señaló durante su visita.

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