
La publicación del último censo confirma un incremento extraordinario de la presencia del lobo en La Rioja. Según los datos expuestos por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Mundo Rural y Medio Ambiente, la población se ha incrementado en un 50% en solo cuatro años. La cifra total alcanza 71 ejemplares, distribuidos en 6 manadas y 7 lobos solitarios, con presencia documentada en 56 municipios. Este volumen multiplica por cinco el registro de 2021, un salto demográfico que marca un punto de inflexión en la evolución de la especie en el territorio riojano.
La consejera Noemí Manzanos presentó estos resultados en una reunión con representantes del sector ganadero y de la Federación Riojana de Caza, subrayando que el auge coincide con la inclusión del lobo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPRE), una medida vigente desde septiembre de 2021 que impide su control cinegético y ha reconfigurado el equilibrio entre conservación y actividad ganadera.
Comparativa con el censo anterior
El censo previo recogía la existencia de 4 manadas, situadas en zonas de alta montaña:
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Alto Oja y Alto Najerilla: una manada entre Canales de la Sierra y Ezcaray.
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Zona de las 7 Villas: dos manadas distribuidas entre Brieva, Mansilla y las Viniegras.
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Alto Iregua-Cebollera: una manada entre Villoslada y Lumbreras.
La actualización refleja que la manada del Alto Oja-Najerilla se ha dividido en dos grupos: la manada de Gatón y un nuevo grupo reproductor asentado en Ezcaray. Además, se ha identificado una nueva manada en Laguna de Cameros, descrita como especialmente activa.
Con estas nuevas configuraciones territoriales, la especie muestra una clara expansión tanto en número como en área ocupada.
Distribución geográfica de ataques: de 10 a 30 municipios en cuatro años
El crecimiento de la población ha tenido un impacto proporcional en los ataques a explotaciones ganaderas de extensivo. Antes de 2021, el 93% de los ataques se concentraban en la comarca de Las 7 Villas, con episodios puntuales en Ezcaray y Sierra Cebollera. La situación actual dibuja un mapa muy distinto: los ataques se han triplicado en dispersión territorial, extendiéndose de 10 a 30 municipios.
Una media anual que no baja de los 250 ataques
Los datos más llamativos se observan en el registro anual de agresiones del lobo al ganado:
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303 ataques en 2022, con 693 cabezas afectadas, el pico más alto registrado.
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Desde 2022, la región no ha conseguido reducir la cifra anual por debajo de 250 ataques.
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El promedio actual ronda los 500 animales afectados al año.
En cuanto al recuento histórico, desde 1986 hasta 2024 se documentan 7.154 animales muertos por ataques de lobo. La media de muertes anuales pasó de 274 animales antes de la inclusión en el LESPRE a 569 después de la protección total, lo que supone una duplicación directa en solo cuatro años.
Descenso de la cabaña ganadera: 17.500 cabezas menos
Uno de los datos que mayor preocupación genera en el sector ganadero es la disminución del número total de animales en extensivo. En cuatro años la cabaña regional se ha reducido en 17.500 cabezas, lo que equivale a una caída del 25%. Aunque la consejera puntualiza que no se puede atribuir todo este descenso exclusivamente al lobo, sí admite que ha sido un factor determinante en la pérdida de explotaciones y en el debilitamiento del tejido ganadero.
Indemnizaciones y medidas de protección
Desde 2005, el Gobierno de La Rioja ha abonado 1.044.348,70 euros en indemnizaciones por ataques. La evolución muestra un incremento notable del gasto público:
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En 2005 se destinaron menos de 20.000 euros.
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En 2024 se superaron los 165.000 euros, multiplicando por ocho el nivel de inversión inicial.
A estas compensaciones se suman medidas preventivas: la administración ha impulsado la construcción de 32 cerramientos y corrales anti-lobo en 11 municipios. No obstante, la eficacia de estas estructuras está en discusión. El caso de Viniegra es especialmente ilustrativo: con 6 nuevas instalaciones, los ataques pasaron de 26 en 2021 a 67 en 2024, evidenciando que las barreras físicas no siempre disuaden al depredador.
Estatus cinegético del lobo en La Rioja durante la temporada 2025-26
La consejera recordó que, tras las órdenes de Caza y de la Reserva Regional de julio, se presentaron cinco recursos contencioso-administrativos con solicitudes de suspensión cautelar. A pesar de ello, las órdenes siguen en vigor.
Los datos del censo han llevado al Ejecutivo riojano a justificar que el lobo sea considerado especie cinegética durante la temporada 2025-26, conforme a las Órdenes 36 y 37/2025. La medida pretende dotar a la región de herramientas de gestión adicionales para:
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Restablecer el equilibrio poblacional.
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Reducir el impacto en explotaciones ganaderas.
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Complementar las indemnizaciones y las medidas preventivas existentes.
Perspectivas y gestión futura
El Gobierno de La Rioja insiste en que la situación actual requiere un enfoque integral que combine conservación, control poblacional y apoyo al sector ganadero. La adopción de medidas mixtas —indemnizaciones, control cinegético, cerramientos y seguimiento continuo de las manadas— pretende contener un problema que, según los datos del censo, continúa expandiéndose y generando tensiones entre conservación y actividad rural.
En un contexto donde la presencia de lobos continúa aumentando, el desafío para los próximos años será equilibrar una convivencia sostenible sin comprometer la pervivencia de las explotaciones extensivas ni la conservación de una especie emblemática.











