
La escasez de mano de obra en el sector agrícola gallego se ha convertido en un problema estructural que amenaza tanto el presente como el futuro de las explotaciones. En este contexto, la organización Unións Agrarias, en colaboración con la Xunta de Galicia y bajo el impulso del Ministerio de Trabajo, ha puesto en marcha por segundo año consecutivo el Plan Retorna, una iniciativa diseñada para facilitar el regreso de gallegos emigrados y fomentar su inserción laboral en el medio rural.
Durante las últimas jornadas, representantes sindicales y técnicos han explicado los detalles del programa a los agricultores de las comarcas de Lugo y Arzúa, dos zonas con un alto peso agropecuario y con explotaciones que sufren de manera especialmente intensa la falta de relevo generacional.
Un problema estructural: la falta de relevo generacional
La dificultad para encontrar mano de obra en el campo gallego no es un fenómeno coyuntural, sino una tendencia que se prolonga desde hace años. El envejecimiento de la población rural, la marcha de jóvenes hacia otros sectores o al extranjero, y las condiciones de trabajo en la agricultura hacen que muchas explotaciones enfrenten dificultades para garantizar su continuidad.
Ante esta realidad, la colaboración entre sindicatos y administraciones busca aportar soluciones que, además de cubrir las necesidades de personal, refuercen el tejido productivo y contribuyan al desarrollo socioeconómico del medio rural.
Unións Agrarias como puente entre emigración y explotaciones
La función de Unións Agrarias será actuar como intermediario entre las explotaciones que demandan trabajadores y los gallegos en la diáspora interesados en retornar. De esta forma, se establece un canal directo para que los emigrados puedan encontrar un empleo digno en Galicia, al tiempo que las explotaciones aseguran la continuidad de sus actividades.
Este es el segundo año consecutivo en que la organización agraria participa en el Plan Retorna, y ya se baraja una tercera edición debido al interés mostrado tanto por agricultores como por familias emigradas.
Un plan con impacto social y demográfico
El Plan Retorna no solo aborda la necesidad inmediata de trabajadores en el campo, sino que también se convierte en una herramienta contra la despoblación rural y el abandono de tierras. Al facilitar la llegada de familias al medio rural, se promueve el asentamiento de población en municipios con riesgo demográfico, contribuyendo así a mantener servicios, dinamizar economías locales y reforzar el tejido social.
El impacto de la primera edición es una muestra clara de sus resultados: 14 personas fueron contratadas en explotaciones agrícolas distribuidas en distintos puntos de Galicia. Aunque la cifra aún es modesta frente a la magnitud del problema, supone un paso adelante hacia la consolidación de un modelo replicable y escalable en próximas ediciones.
Proceso de selección y horizonte temporal
En las próximas semanas avanzará el proceso de selección, que busca compatibilizar los perfiles de los gallegos que desean regresar con las necesidades de las explotaciones agrícolas. Este procedimiento está gestionado por la Fundación Nortempo, entidad encargada de evaluar las candidaturas y coordinar la incorporación laboral.
La fecha límite está marcada en el 30 de noviembre, cuando se prevé que los trabajadores seleccionados se integren en sus nuevos puestos en diferentes comarcas gallegas. De esta forma, se garantiza que las explotaciones dispongan de refuerzos de personal antes de que finalice el año, un momento clave para muchas actividades agrícolas y ganaderas.
Una iniciativa con proyección de futuro
El Plan Retorna se perfila como una política innovadora que responde a un doble desafío: por un lado, atender la necesidad urgente de mano de obra en las explotaciones, y por otro, generar un efecto positivo en la repoblación rural. Su continuidad dependerá del grado de éxito de las colocaciones y del interés que siga despertando entre la comunidad gallega en el exterior.
En un escenario de cambio generacional incierto en el campo gallego, el retorno de trabajadores emigrados no solo aporta soluciones inmediatas, sino que también abre la puerta a proyectos de vida sostenibles en las aldeas, a nuevas dinámicas de emprendimiento rural y al fortalecimiento del sector agropecuario como motor económico y social de Galicia.














