
La plaga de conejos de monte sigue sin control en amplias zonas de Castilla-La Mancha y la situación, lejos de mejorar, se agrava campaña tras campaña. Así lo denuncia la Unión de Agricultores y Ganaderos de Castilla-La Mancha, que vuelve a alertar sobre los graves daños agrícolas, económicos y estructurales provocados por la proliferación descontrolada de esta especie, mientras la administración autonómica mantiene una respuesta que consideran claramente insuficiente.
La nota de prensa dice que la caza como única herramienta de control ha demostrado su fracaso, una realidad que los agricultores trasladan de forma reiterada desde el terreno. Ante esta situación, la organización reclama medidas inmediatas, integrales y coordinadas, y exige la ampliación de la emergencia cinegética hasta el 31 de marzo, además de un plan regional efectivo que aborde el problema desde su raíz.
Una plaga estructural que sigue desbordando al campo
La proliferación del conejo de monte (Oryctolagus cuniculus) se ha convertido en un problema estructural en numerosas comarcas de Castilla-La Mancha. Los daños afectan de forma directa a cultivos herbáceos, leñosos y hortícolas, pero también a infraestructuras agrarias y públicas, agravando las pérdidas económicas de explotaciones que ya operan con márgenes muy ajustados.
Según denuncia la organización agraria, los agricultores continúan encontrando altísimas densidades de conejos en sus parcelas, con ataques constantes que impiden el normal desarrollo de las cosechas. Esta situación se repite incluso en zonas donde se han autorizado actuaciones cinegéticas, lo que demuestra que las medidas actuales no están siendo eficaces.
“La caza no es suficiente. Los agricultores siguen trasladándonos que, a día de hoy, continúa habiendo una elevada presencia de conejos en las parcelas, con daños constantes”, subraya la Unión, que califica de fracaso evidente la estrategia seguida hasta ahora por la Consejería.
La caza, una medida necesaria pero claramente insuficiente
La nota de prensa asegura que la administración autonómica sigue limitando su respuesta casi exclusivamente a la actividad cinegética, obviando que la biología del conejo de monte hace imposible controlar la población únicamente mediante la caza.
Su alta capacidad reproductiva, con varios ciclos de cría al año, permite que las poblaciones se recuperen rápidamente incluso tras campañas intensivas. A ello se suma la existencia masiva de madrigueras en entornos donde la actuación del agricultor es imposible, lo que convierte cualquier esfuerzo individual en insuficiente.
Desde la organización agraria se insiste en que sin un enfoque integral, que combine diferentes herramientas técnicas y una implicación real de todas las administraciones, la plaga seguirá fuera de control.
Infraestructuras públicas convertidas en refugios de conejos
Uno de los aspectos más graves denunciados es la dejación de funciones de los titulares de infraestructuras públicas, que están actuando como auténticos refugios permanentes para los conejos.
La Unión señala directamente a ADIF, MITMA, la Junta de Comunidades, las Confederaciones Hidrográficas, Diputaciones y Ayuntamientos, a los que acusa de no cumplir con su obligación legal de mantenimiento. Carreteras, vías férreas, canales, embalses y taludes acumulan madrigueras sin control, desde las que los conejos se desplazan diariamente a las parcelas agrícolas colindantes.
Esta situación genera un desequilibrio injusto, ya que el agricultor soporta los daños pero no tiene capacidad legal para actuar sobre el origen real del problema, que se encuentra en el dominio público.
Ampliar la emergencia cinegética hasta el 31 de marzo
Ante la persistencia de densidades muy elevadas de conejo, la organización agraria solicita formalmente la ampliación de la declaración de zona de emergencia cinegética hasta el 31 de marzo. Consideran que el calendario actual es insuficiente y no responde a la realidad del campo.
La nota de prensa dice que esta ampliación es imprescindible para dar continuidad a las actuaciones de control, evitar repuntes poblacionales inmediatos y ofrecer un mínimo de alivio a los agricultores más afectados, que llevan años acumulando pérdidas sin compensaciones adecuadas.
Seis medidas clave para frenar la plaga del conejo
La Unión de Agricultores y Ganaderos de Castilla-La Mancha plantea un paquete de seis medidas concretas y urgentes, que considera imprescindibles para empezar a revertir la situación:
• Medidas reales de control poblacional, combinando la caza con la eliminación de madrigueras, el uso controlado de fumigantes homologados, capturas selectivas y actuaciones mecánicas.
• Autorizaciones excepcionales efectivas, sin trabas administrativas, en todas las zonas declaradas de emergencia.
• Limpieza urgente de márgenes y taludes de infraestructuras públicas, junto con el sellado sistemático de madrigueras.
• Puesta en marcha inmediata de un Plan Regional de Control y Erradicación del Conejo, con coordinación real entre administraciones.
• Medidas de protección directa de cultivos, incluyendo ayudas económicas para vallados y sistemas defensivos.
• Declaración de zona catastrófica en las áreas más afectadas y compensaciones económicas justas por los daños acumulados durante años.
Estas demandas, insisten, no son nuevas, pero siguen sin ser atendidas de forma eficaz.

Valorización del control cinegético y aprovechamiento del recurso
La organización también pone el foco en la necesidad de dar valor al control cinegético, fomentando el aprovechamiento y la comercialización del conejo de monte bajo protocolos sanitarios adecuados.
Según la nota de prensa, evitar el desperdicio de capturas y generar valor añadido en el medio rural permitiría transformar parte del problema en una oportunidad económica, siempre que exista un marco normativo claro y ágil.
Un problema conocido, soluciones existentes y falta de voluntad política
“El problema es conocido, las soluciones técnicas existen y las competencias están claras. Lo único que falta es voluntad política”. Con esta afirmación, la Unión resume una situación que considera insostenible.
La plaga de conejos sigue presente, los daños continúan acumulándose campaña tras campaña y el campo de Castilla-La Mancha no puede asumir más pérdidas sin una respuesta firme de la administración. La organización advierte de que no aceptará más inacción y exige que la Consejería actúe de inmediato, con medidas reales y coordinadas, antes de que el impacto sea irreversible en muchas explotaciones agrarias.











