
Las fuertes tormentas acompañadas de pedrisco que azotaron las provincias de Valencia y Castellón el pasado sábado han provocado importantes daños en explotaciones agrícolas, afectando a más de 12.000 hectáreas de cultivo y generando unas pérdidas iniciales estimadas en 7,6 millones de euros, según ha informado LA UNIÓ Llauradora i Ramadera, principal organización agraria valenciana.
El impacto de la tormenta ha sido especialmente severo en la comarca de Utiel-Requena, donde se concentra la mayor parte de la superficie afectada y las pérdidas económicas más elevadas. El granizo ha causado daños significativos, sobre todo en el cultivo de la vid, que acumula el 62% del total de hectáreas dañadas.
Con más de 10.500 hectáreas afectadas y casi 7 millones de euros en pérdidas, la comarca de Utiel-Requena ha sido la más castigada por el episodio meteorológico. Los municipios más dañados, en orden de gravedad, son Camporrobles, Sinarcas, Requena, Utiel, Venta del Moro y Caudete de las Fuentes, todos ellos con una importante tradición vitivinícola.
La viña, cultivo predominante en esta zona con Denominación de Origen Protegida (DOP), se encuentra en un momento delicado del ciclo vegetativo, por lo que el pedrisco puede afectar tanto a la cosecha de este año como al vigor de la planta en campañas futuras. En muchos casos, los agricultores se enfrentan no solo a la pérdida de fruto, sino también a daños en la madera joven, lo que complicará las labores de poda y brotación en los próximos ciclos.
Además de Utiel-Requena, otras comarcas afectadas en la provincia de Valencia son La Serranía, con 640 hectáreas dañadas y unas pérdidas valoradas en 429.000 euros; Camp de Túria, con 390 hectáreas y 338.000 euros en pérdidas; y Camp de Morvedre, con 54 hectáreas y 87.000 euros.
En Castellón, los municipios de La Plana Baixa y Alto Palancia también han sufrido las consecuencias del pedrisco. En la Plana Baixa, se han contabilizado 251 hectáreas afectadas, especialmente en cultivos de cítricos, con unas pérdidas estimadas de 448.000 euros. En Alto Palancia, los daños alcanzan 505 hectáreas y 354.000 euros.
En total, los cultivos más perjudicados por el pedrisco son la viña (7.664 ha), seguida por el almendro (2.270 ha), el olivar (1.144 ha), el cereal (825 ha) y los cítricos (460 ha).
Particularmente preocupante es la situación de los cítricos en la comarca de la Plana Baixa, donde, además del granizo, se registraron ráfagas de viento de hasta 51 km/h. Esta combinación ha provocado no solo el desprendimiento de hojas y brotes, sino también daños estructurales en los árboles, que se encontraban en plena fase de brotación y porgà, el proceso natural por el cual el árbol descarta parte de su fruto incipiente.
LA UNIÓ advierte que este episodio puede tener consecuencias graves para la próxima cosecha, ya que la pérdida de brotación y hoja joven limita la capacidad del árbol de regenerar nuevos frutos. A ello se suma la dificultad de peritar los daños, ya que cuando lleguen los técnicos de Agroseguro, los árboles habrán completado el proceso de porgà y no será posible determinar con claridad el origen de las pérdidas.
Medidas urgentes solicitadas ante el daño del pedrisco
Ante la magnitud del desastre, LA UNIÓ ha reclamado una actuación inmediata por parte de Agroseguro, solicitando la agilización de las peritaciones para que los agricultores puedan cobrar las indemnizaciones lo antes posible. La organización también ha pedido al Ministerio de Agricultura que no se apliquen las franquicias en los seguros agrarios en aquellos cultivos afectados por este tipo de pedriscos, especialmente si las zonas son declaradas como gravemente afectadas por una emergencia de protección civil (antigua “zona catastrófica”).
Además, se han propuesto una serie de medidas de apoyo económico y fiscal para los productores afectados, que incluyen:
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Ayudas directas de emergencia financiadas por la Generalitat Valenciana.
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Criterios de flexibilidad en la Seguridad Social, con la bonificación de las cuotas durante un año para agricultores damnificados.
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Condonación del IBI rústico en parcelas y construcciones agrícolas dañadas.
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Préstamos con interés subvencionado para facilitar la recuperación de la actividad.
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Distribución gratuita de productos fungicidas para prevenir la aparición de hongos en campos expuestos tras el granizo.
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Ayudas específicas para cooperativas comercializadoras, muchas de las cuales han visto comprometido su volumen de producto para esta campaña.
Varios ayuntamientos de los municipios afectados ya han iniciado los trámites para solicitar formalmente la declaración de sus términos como zona catastrófica. LA UNIÓ apoya estas peticiones y ha pedido al Gobierno central, a través del Consejo de Ministros, que dé curso a la declaración de zona gravemente afectada por una emergencia de protección civil para las comarcas dañadas.
“La situación es crítica para muchos agricultores que ven peligrar su campaña y, en algunos casos, su supervivencia económica”, ha afirmado un portavoz de la organización. “Se necesita una respuesta urgente y coordinada entre administraciones para evitar el abandono de explotaciones y garantizar la continuidad del tejido agrario en estas comarcas”.
Este nuevo episodio de granizo se suma a una primavera marcada por la inestabilidad climática y a un contexto agrícola muy delicado por la sequía acumulada, el encarecimiento de insumos y la bajada de precios en origen. Los agricultores valencianos afrontan 2025 con una combinación de incertidumbre económica y riesgo climático que, según LA UNIÓ, requiere reformas estructurales en el sistema de seguros agrarios y una mayor capacidad de respuesta institucional ante emergencias de este tipo.
Mientras se tramitan las posibles ayudas y se ejecutan las valoraciones, los agricultores comienzan ya las tareas de limpieza, poda de emergencia y tratamientos preventivos para evitar plagas y enfermedades, con la esperanza de salvar parte de la producción futura. En este escenario, el papel de las cooperativas y del asociacionismo agrario será clave para articular apoyos logísticos, financieros y técnicos que permitan recuperar la actividad.









