
La provincia de Almería, conocida por su producción de almendra de alta calidad, enfrenta este año una de las peores campañas agrícolas de la última década. A pesar de un aumento del 30% en la producción de almendra, las condiciones climáticas adversas, incluyendo una fuerte sequía y un inesperado pedrisco, han provocado una caída significativa en la calidad del producto, lo que ha generado preocupación en el sector agrícola.
Un aumento de producción que no compensa la baja calidad
La campaña de almendra en Almería comenzó con una nota de optimismo gracias al aumento del 30% en la producción en comparación con el año anterior. Sin embargo, este incremento ha sido insuficiente para compensar los problemas derivados de la sequía y los golpes de calor que afectaron gravemente a las zonas de secano. Los agricultores se encuentran luchando no solo con una mayor cantidad de producto, sino con una calidad considerablemente inferior.
El impacto de la sequía se ha manifestado en la calidad del producto recolectado. Se estima que un porcentaje significativo de la cosecha de almendra presenta almendras arrugadas, vacías y con medias pepitas, lo que reduce drásticamente su valor en el mercado. Este tipo de almendra, que se considera de baja calidad, ha sido el resultado de meses de escasez de agua y temperaturas extremas que han afectado el desarrollo del fruto.
La tormenta de pedrisco golpea severamente a la comarca de Los Vélez
A los problemas causados por la sequía, se sumó en agosto un inesperado temporal que trajo consigo una fuerte tormenta de pedrisco. Este fenómeno meteorológico, que afectó principalmente a la comarca de Los Vélez, y en particular al municipio de Cañadas de Cañepla en María, ha dejado secuelas devastadoras. Se reportaron bolas de granizo de hasta tres centímetros de diámetro, causando estragos en las plantaciones de almendra y preocupando profundamente a los agricultores locales.
Los daños ocasionados por el pedrisco han sido cuantiosos. Se estima que las pérdidas en la producción de almendra ascienden a 2,70 millones de euros, mientras que los daños en infraestructuras agrícolas, como naves y refugios para ganado, podrían alcanzar entre 400.000 y 500.000 euros. Este impacto ha sido particularmente severo en el norte de la comarca de Los Vélez, donde se calcula que hasta el 50% de la almendra estaba aún sin recolectar al momento del temporal.
Impacto económico: pérdidas millonarias y preocupación en el sector
El impacto económico de esta situación es significativo. A pesar de que las lonjas registran una cotización de 5,24€/ kilo para la almendra ecológica y 3,59€/ kilo para la almendra convencional, las cifras han sido insuficientes para compensar las pérdidas derivadas de la baja calidad del producto. Además, la disminución del rendimiento es notable; según un escandallo realizado, el rendimiento ha caído un 33% en comparación con el año anterior, pasando de 340 gramos por kilo a 240 gramos por kilo.
En la zona este de la comarca de Los Vélez, la calidad de la almendra ha sido ligeramente superior, mientras que en el oeste se encuentran en una situación intermedia. Sin embargo, la comarca del Valle del Almanzora ha sido la más afectada, presentando las peores calidades de almendra este año. La combinación de estos factores económicos y climáticos está llevando a muchos agricultores a un punto crítico, donde la viabilidad económica de continuar con la producción de almendra se pone en duda.
La sequía y la PAC: desafíos adicionales para los agricultores de almendra
La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA) de Almería ha expresado su preocupación por el futuro del sector si no se toman medidas urgentes. La falta de precipitaciones es un problema estructural en la provincia, y la ausencia de sistemas de riego eficientes agrava la situación. La organización ha llamado a mejorar los sistemas de regadío como una medida crucial para garantizar la sostenibilidad de las futuras campañas de almendra.
Además de los problemas climáticos, los agricultores enfrentan dificultades con la Política Agraria Común (PAC). ASAJA Almería ha señalado que las medidas exigidas por la PAC no están siendo efectivas ni eficientes para este sector en particular. Adaptarse a estas medidas implica un coste mayor que las ayudas recibidas, lo que pone en riesgo la sostenibilidad de la producción de almendra en Almería. La burocracia y los requisitos asociados a la PAC están ejerciendo una presión adicional sobre los productores, quienes ya se encuentran al límite debido a las condiciones climáticas adversas.
Perspectivas para el futuro
El futuro de la campaña de almendra en Almería está lleno de incertidumbres. La combinación de factores adversos como la sequía, el pedrisco y las bajas cotizaciones de precios han resultado en una campaña desastrosa para los productores. Miguel Ángel Serrano, Secretario Técnico de ASAJA Almería, resumió la situación al afirmar que «la combinación de sequía, granizo y bajas cotizaciones de precios ha resultado en una campaña mala para los productores de almendra en Almería, con una producción afectada tanto en cantidad como en calidad». Además, añadió que «los recientes daños causados por la tormenta de granizo han sido la puntilla final, afectando a la producción y a los propios árboles, lo que agrava aún más la situación del sector».
Los agricultores de la región esperan que las autoridades y las organizaciones agrarias puedan ofrecer soluciones que les permitan adaptarse a estas nuevas realidades climáticas y económicas. La mejora de los sistemas de riego, la flexibilización de las normativas de la PAC y el acceso a compensaciones económicas por los daños sufridos son algunas de las medidas que se consideran imprescindibles para garantizar la continuidad del cultivo de almendra en Almería.













