
El centro tecnológico NEIKER ha dado un paso significativo en el ámbito de la innovación agroalimentaria con el desarrollo y registro de una nueva variedad de patata que promete transformar tanto la producción agrícola como la industria del aperitivo. Se trata de Atsegiñe, una patata de piel morada y carne bicolor —púrpura y blanca— que destaca no solo por su apariencia diferenciadora, sino también por sus cualidades nutricionales, su comportamiento en cocina y su resistencia frente a enfermedades clave del cultivo.
El registro de esta nueva variedad en el Registro de Variedades Comerciales y en la Oficina Comunitaria de Variedades Vegetales culmina un proceso de investigación de siete años, en el que el equipo científico ha trabajado desde el cruzamiento manual de parentales seleccionados hasta la validación en campo mediante ensayos prolongados. Este recorrido ha permitido asegurar que Atsegiñe cumple con los criterios oficiales de distinción, homogeneidad y estabilidad (DHE), requisitos imprescindibles para su comercialización y explotación.

La nueva variedad abre una vía estratégica para el posicionamiento de NEIKER en un nicho de mercado en expansión: el de los snacks diferenciados, especialmente las patatas fritas tipo chips con colores naturales. En un contexto donde la industria alimentaria busca innovar sin recurrir a aditivos artificiales, Atsegiñe ofrece una solución especialmente atractiva. Su capacidad para mantener la coloración púrpura incluso tras el proceso de fritura o cocción permite elaborar productos visualmente llamativos y alineados con las tendencias actuales de consumo, donde la naturalidad y la calidad percibida son factores decisivos.
Desde el punto de vista técnico, la variedad presenta parámetros que la hacen idónea para el procesado industrial. Con un contenido de materia seca del 22,50% y un bajo nivel de azúcares reductores —en torno al 0,17%—, Atsegiñe garantiza una fritura homogénea, una textura crujiente y la ausencia de defectos como el oscurecimiento excesivo o la aparición de sabores amargos. Estas características son especialmente valoradas por la industria del frito, donde la consistencia del producto final es clave para mantener estándares de calidad y aceptación en el mercado.

Pero más allá de sus cualidades industriales, uno de los aspectos más destacados de esta nueva variedad es su perfil nutricional. La presencia elevada de antocianinas —los compuestos responsables de su color púrpura— le confiere un valor añadido desde el punto de vista de la salud. Estas sustancias, conocidas por sus propiedades antioxidantes, ayudan a combatir el estrés oxidativo y el envejecimiento celular. Según los datos aportados por el equipo investigador, Atsegiñe contiene hasta un 30% más de antioxidantes que las variedades tradicionales de carne blanca, lo que la sitúa como una opción interesante dentro de la categoría de alimentos funcionales.
Esta dimensión saludable se alinea con una demanda creciente por parte de los consumidores, cada vez más interesados en productos que, además de alimentar, aporten beneficios adicionales para el organismo. En este sentido, Atsegiñe no solo responde a criterios de innovación estética o tecnológica, sino también a una evolución en los hábitos de consumo, donde la alimentación consciente y equilibrada gana protagonismo.
Patata Atsegiñe
Desde la perspectiva agronómica, la nueva variedad también presenta ventajas significativas. Atsegiñe ha sido desarrollada con resistencia genética frente a dos de las principales amenazas del cultivo de la patata: el mildiu y el virus Y (PVY). Estas enfermedades no solo afectan al rendimiento de las cosechas, sino que también inciden en la calidad de la semilla, generando pérdidas económicas para los productores. La resistencia natural de esta variedad permite reducir la necesidad de tratamientos fitosanitarios, lo que se traduce en menores costes operativos y en un menor impacto ambiental.
Esta característica resulta especialmente relevante en un contexto de transición hacia modelos agrícolas más sostenibles, donde la reducción del uso de productos químicos es una prioridad tanto a nivel normativo como social. De este modo, Atsegiñe se posiciona como una herramienta que contribuye a mejorar la rentabilidad de las explotaciones al tiempo que favorece prácticas más respetuosas con el entorno.
No obstante, el aprovechamiento óptimo de sus cualidades requiere también una gestión adecuada tras la cosecha. En concreto, los especialistas recomiendan conservar los tubérculos a temperaturas superiores a los 7 grados centígrados. Este cuidado es fundamental para evitar el incremento de los niveles de azúcar provocado por el frío, lo que podría afectar negativamente al proceso de fritura y, por tanto, a la calidad del producto final.
El desarrollo de Atsegiñe se enmarca en una trayectoria consolidada de NEIKER en el ámbito de la mejora genética de cultivos y la transferencia de conocimiento al sector primario. A lo largo de los últimos años, el centro ha impulsado diversas iniciativas orientadas tanto a la recuperación de variedades tradicionales como a la creación de nuevas propuestas adaptadas a las demandas actuales del mercado. Entre ellas destacan ejemplos como Miren, Gorbea o Leire, obtenidas a partir de materiales conservados en su banco de germoplasma dentro del proyecto Gastrovalocal, centrado en la revalorización de especies vegetales autóctonas.
Paralelamente, el centro ha desarrollado otras variedades innovadoras ya presentes en el mercado, como Beltza, caracterizada por su intenso color púrpura y su elevado contenido en compuestos antioxidantes, o Edurne, orientada al consumo en fresco y apreciada por su piel fina y su carne amarilla clara, adecuada tanto para la cocción como para el uso doméstico en fritura.
En este contexto, la incorporación de Atsegiñe al catálogo de variedades supone un paso más en la estrategia de NEIKER de conectar la investigación científica con las necesidades reales del sector. La posibilidad de licenciar su explotación permitirá que tanto productores de semilla como empresas de la industria alimentaria puedan acceder a esta innovación, favoreciendo su implantación en el mercado y su integración en las cadenas de valor existentes.

El propio nombre de la variedad, Atsegiñe —que en euskera puede traducirse como “agradable” o “gustoso”— refleja esa vocación de conjugar funcionalidad, sabor y atractivo visual. No se trata únicamente de una nueva patata, sino de un ejemplo de cómo la investigación aplicada puede generar soluciones concretas que impactan de manera directa en distintos eslabones del sistema agroalimentario.
En un momento en el que el sector enfrenta desafíos relacionados con la sostenibilidad, la competitividad y la adaptación a nuevas tendencias de consumo, iniciativas como esta evidencian el papel clave de los centros tecnológicos como motores de innovación. La capacidad de transformar el conocimiento en productos tangibles, capaces de aportar valor añadido tanto en el campo como en la industria y en la mesa del consumidor, se convierte así en un factor determinante para el futuro del sector.
Con Atsegiñe, NEIKER no solo introduce una nueva variedad en el mercado, sino que propone una forma distinta de entender un alimento tan cotidiano como la patata: más diversa, más saludable y más alineada con los retos actuales.








