
2026 ha sido declarado Año Internacional de los Pastizales y los Pastores por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, una decisión que sitúa en primer plano a los sistemas pastorales y a la ganadería extensiva como piezas estratégicas para afrontar algunos de los grandes retos globales actuales: la crisis climática, la pérdida de biodiversidad, la despoblación rural y la sostenibilidad de los sistemas alimentarios.
Lejos de tratarse de un reconocimiento simbólico, la iniciativa impulsada por la FAO pretende abrir un nuevo ciclo de políticas, apoyos y compromisos estables que refuercen la viabilidad del pastoralismo a largo plazo. Un modelo productivo que, como subraya el comunicado, trasciende lo puramente económico y adquiere una dimensión ambiental, territorial, social y cultural de primer orden.
Un reconocimiento internacional en un contexto de crisis múltiple
La declaración de 2026 como Año Internacional de los Pastizales y los Pastores se produce en un escenario marcado por profundas tensiones estructurales. La nota de prensa asegura que la FAO enmarca esta decisión en un contexto global caracterizado por el avance del cambio climático, el deterioro de los ecosistemas, la pérdida acelerada de biodiversidad y el abandono progresivo de amplias zonas rurales.
En este escenario, los pastizales y las personas que los gestionan aparecen como actores clave para garantizar el equilibrio entre producción alimentaria y conservación del territorio. Los sistemas pastorales no solo generan alimentos, sino que desempeñan funciones esenciales que a menudo permanecen invisibles en el debate público y en el diseño de políticas agrarias.
El reconocimiento internacional busca precisamente visibilizar ese papel estratégico y reforzar la idea de que el pastoralismo no es un vestigio del pasado, sino una respuesta válida y necesaria a los desafíos actuales y futuros.
Pastizales y pastoralismo: mucho más que producción de alimentos
La nota de prensa destaca que los sistemas pastorales y extensivos cumplen una función multifuncional que va mucho más allá del suministro de carne, leche u otros productos ganaderos. Entre sus principales aportaciones se encuentran:
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Mantenimiento de ecosistemas de alto valor natural, gracias a un uso equilibrado del territorio.
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Conservación de la biodiversidad, tanto vegetal como animal.
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Reducción del riesgo de incendios forestales, mediante el control natural de la biomasa.
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Fijación de población en el medio rural, contribuyendo a frenar la despoblación.
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Preservación de conocimientos tradicionales, ligados al manejo sostenible del territorio.
Estos beneficios sitúan al pastoralismo como un modelo productivo resiliente, capaz de adaptarse a entornos cambiantes y de ofrecer soluciones reales frente a los impactos ambientales y sociales derivados de sistemas intensivos o desconectados del territorio.

Objetivos del Año Internacional de los Pastizales y los Pastores
La celebración de 2026 no se plantea como una acción aislada. La FAO propone este Año Internacional como una palanca de cambio, orientada a consolidar el reconocimiento del pastoralismo y a impulsar medidas concretas de apoyo.
Entre los objetivos principales se encuentran:
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Avanzar hacia un mayor reconocimiento institucional y social del pastoralismo.
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Reforzar su consideración como modelo productivo sostenible y resiliente.
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Promover políticas públicas y medidas de apoyo estables que garanticen su viabilidad económica.
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Favorecer la continuidad generacional y la permanencia de población en zonas rurales.
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Pasar del reconocimiento simbólico al compromiso efectivo con estos sistemas.
La nota de prensa subraya que el verdadero reto es transformar esta declaración internacional en acciones duraderas, capaces de sostener a largo plazo a pastores y ganaderos extensivos.
El papel de los ganaderos de selección según RFEAGAS
En este contexto, la Real Federación Española de Asociaciones de Ganado Selecto pone el foco en un colectivo concreto dentro del sector: los ganaderos de selección. Según destaca la RFEAGAS, estos profesionales desempeñan una función estratégica que combina la gestión de los pastos con la mejora y conservación de razas y líneas genéticas de calidad.
Su trabajo no solo tiene impacto en sus propias explotaciones, sino que repercute en el conjunto de la cabaña ganadera, favoreciendo sistemas productivos:
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Mejor adaptados al territorio.
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Más resilientes frente a los cambios ambientales.
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Sostenibles desde el punto de vista económico y social.
Además, la actividad de estos ganaderos contribuye de forma directa a la vertebración del medio rural, al mantenimiento de economías locales y a la producción de alimentos de alta calidad, alineados con las demandas sociales actuales.
Una oportunidad para reforzar una línea de trabajo continuada
Desde RFEAGAS se considera que el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores debe interpretarse como una oportunidad estratégica, no como un hito puntual. La nota de prensa dice que el reconocimiento impulsado por la FAO puede servir como punto de apoyo para consolidar una línea de trabajo continuada en el tiempo.
El objetivo es poner en valor el papel de pastores y ganaderos como gestores del territorio, actores clave en el abastecimiento alimentario y custodios de paisajes, culturas y formas de vida ligadas al medio rural.
En este sentido, se insiste en que pastores y ganaderos no sostienen únicamente explotaciones productivas, sino ecosistemas, comunidades y equilibrios territoriales que benefician al conjunto de la sociedad.
Impacto social y alimentario del pastoralismo
La actividad pastoral tiene un impacto directo sobre la sociedad en su conjunto. Tal y como recoge la nota de prensa, estos sistemas facilitan el acceso a alimentos producidos de forma sostenible, coherente con los retos ambientales y sociales actuales.
El pastoralismo conecta producción, territorio y sociedad, ofreciendo una alternativa que combina:
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Calidad alimentaria.
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Respeto ambiental.
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Cohesión social.
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Sostenibilidad económica.
Por ello, el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores se presenta también como una oportunidad para reforzar el reconocimiento social del sector, mejorar su percepción pública y consolidar alianzas que permitan afrontar con mayor solidez los desafíos presentes y futuros.
Un punto de partida, no un final
El reconocimiento que plantea la FAO para 2026 se concibe, según la nota de prensa, como un inicio. Un impulso para transformar la visibilidad en políticas estables, apoyos efectivos y compromisos reales con quienes sostienen los pastizales y el pastoralismo en el día a día.
En un momento en el que los sistemas alimentarios buscan redefinirse, el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores sitúa a la ganadería extensiva y a sus protagonistas en el centro del debate, recordando que sostenibilidad, territorio y alimentación forman parte de una misma ecuación.










