El Colegio de Veterinarios de Valladolid subraya que más del 50% de las toxiinfecciones alimentarias podrían evitarse con un correcto tratamiento de los alimentos en el ámbito doméstico

Los veterinarios alertan del riesgo de intoxicaciones alimentarias en verano y piden extremar la prevención en los hogares

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Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, el Colegio de Veterinarios de Valladolid ha hecho un llamamiento a la ciudadanía para que extreme las medidas de higiene y seguridad alimentaria en los hogares, con el fin de evitar toxiinfecciones que, en muchos casos, pueden tener consecuencias graves para la salud. Las altas temperaturas propias de esta época del año favorecen la multiplicación de microorganismos en los alimentos, lo que incrementa el riesgo de enfermedades como la salmonelosis o la campilobacteriosis, entre otras.

Según advierten los profesionales veterinarios, la inocuidad alimentaria comienza en casa y se basa en cinco pilares fundamentales: extremar la limpieza e higiene, respetar la cadena de frío, cocinar adecuadamente los alimentos, no consumir productos más allá de su fecha de caducidad y evitar contaminaciones cruzadas. Aplicar estas sencillas medidas, aseguran, podría evitar más del 50% de las intoxicaciones alimentarias que se producen cada año en España.terminos veterinarios

La preocupación de los veterinarios no es nueva, pero sí especialmente relevante en los meses de verano, cuando las condiciones ambientales aceleran la proliferación de bacterias y toxinas en productos de consumo humano. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año 600 millones de personas enferman por consumir alimentos contaminados y que alrededor de 420.000 personas mueren como consecuencia directa de estas infecciones, siendo los países en vías de desarrollo los más afectados.

No obstante, los datos muestran que el problema también está presente en los países desarrollados, donde el 70% de los brotes de enfermedades de transmisión alimentaria se originan en el ámbito doméstico. “Es fundamental que los consumidores comprendan que la seguridad alimentaria no termina en el supermercado. De hecho, muchos errores que comprometen la calidad de los alimentos se cometen en casa, y eso se puede evitar con información y responsabilidad”, ha subrayado Rufino Álamo, presidente del Colegio de Veterinarios de Valladolid.

Uno de los errores más comunes en los hogares, según los veterinarios, es la inadecuada refrigeración de los alimentos, un factor que está detrás de aproximadamente una de cada cuatro intoxicaciones alimentarias. Las temperaturas adecuadas para conservar los alimentos frescos varían según el tipo de producto: las carnes y pescados deben mantenerse por debajo de los 5 °C, mientras que otros alimentos pueden conservarse entre 5 °C y 8 °C. El congelador, por su parte, debe estar siempre por debajo de -18 °C.

“Un error muy habitual es romper la cadena de frío durante la compra y el traslado de los productos desde el establecimiento hasta el hogar. Por ello, es recomendable usar bolsas térmicas y, en lo posible, planificar la compra de productos frescos o congelados al final del recorrido”, apunta Álamo.

También es importante, añade, no dejar los alimentos cocinados a temperatura ambiente durante periodos prolongados, algo que sucede con frecuencia durante celebraciones, reuniones o comidas al aire libre, tan comunes en los meses estivales.veterinarios

Otro de los consejos clave para evitar infecciones alimentarias es cocinar completamente los alimentos, especialmente carnes, pescados, huevos y productos elaborados con estos ingredientes. Los alimentos deben alcanzar en su interior una temperatura mínima de 70 °C durante la cocción para eliminar bacterias como la Salmonella o el Campylobacter, y mantenerse a más de 60 °C hasta el momento de su consumo.

“La idea de que un alimento ‘parece hecho’ no basta. El interior puede seguir siendo un caldo de cultivo de bacterias peligrosas si no se ha cocinado a la temperatura adecuada”, advierten los veterinarios.

También se insiste en que los alimentos precocinados deben recalentarse bien antes de su consumo y que los restos deben guardarse en la nevera lo antes posible, sin esperar a que se enfríen del todo a temperatura ambiente, práctica habitual pero incorrecta.

Desde el Colegio de Veterinarios de Valladolid también se recuerda la importancia de respetar las fechas de caducidad, sobre todo en productos perecederos como carnes, pescados, productos lácteos, huevos o platos preparados. “Pero además, una vez abierto un producto, ya no sirve la fecha de caducidad impresa en el envase. El alimento debe consumirse lo antes posible y siguiendo las instrucciones específicas de conservación para productos ya abiertos”, puntualiza Álamo.

Este aspecto es especialmente relevante en el caso de productos como embutidos, quesos, salsas, cremas o conservas, cuyo deterioro puede pasar desapercibido si no se almacenan correctamente.

La contaminación cruzada es otra de las principales causas de intoxicaciones alimentarias. Esta se produce cuando alimentos crudos (especialmente carnes y pescados) entran en contacto con alimentos ya cocinados o listos para consumir, a través de utensilios, superficies o incluso las manos del cocinero.

Para evitar este tipo de contaminación, los veterinarios recomiendan usar tablas de cortar separadas para alimentos crudos y cocinados, no reutilizar cuchillos o recipientes sin haberlos lavado previamente, y mantener una higiene constante durante la manipulación de alimentos.

El lavado de manos, en este sentido, es una medida esencial. Debe realizarse siempre antes y después de manipular alimentos, tras ir al baño, tocar animales, cambiar pañales o manipular basura. “Un gesto tan simple como lavarse bien las manos puede evitar muchas infecciones graves”, recuerda Álamo.

El papel clave de los veterinarios en la seguridad alimentaria

El presidente del Colegio de Veterinarios de Valladolid ha querido también subrayar el papel de los profesionales veterinarios en la garantía de la seguridad alimentaria, desde la producción primaria hasta el punto de venta. “Los veterinarios trabajamos a lo largo de toda la cadena alimentaria, desde las granjas, pasando por los mataderos y la industria transformadora, hasta el control en los mercados y puntos de venta, para que los alimentos lleguen al consumidor en perfecto estado”, explica.

Sin embargo, el último eslabón de esa cadena es el consumidor, que debe asumir la parte de responsabilidad que le corresponde. “La seguridad alimentaria es una tarea compartida. Por eso, informarse, seguir buenas prácticas y actuar con precaución en casa es tan importante como los controles que realizamos en origen”, concluye.productos veterinarios resultado

En definitiva, los veterinarios recuerdan que la prevención es la mejor herramienta para evitar intoxicaciones alimentarias, especialmente durante el verano, cuando el calor puede convertir alimentos mal conservados o mal manipulados en un riesgo sanitario. Basta con seguir unas pocas pero estrictas normas de higiene y conservación para garantizar que los alimentos que llegan a nuestra mesa lo hagan en las mismas condiciones de seguridad con las que salieron del establecimiento.

Porque un verano seguro también se cocina en casa, y en ello los veterinarios siguen siendo aliados clave, dentro y fuera del hogar.



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