
La mesa sectorial del ovino y caprino de leche ha constatado un descenso significativo de la producción durante el año 2025, en un contexto marcado por cambios estructurales en el sector, tensiones sanitarias en la cabaña ganadera y una evolución desigual de los precios en origen. El análisis se ha realizado en una reunión presidida por la secretaria general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria, Ana Rodríguez, en la que también se han abordado cuestiones relacionadas con el comercio exterior, la promoción alimentaria y la sanidad animal.
Según los datos revisados en la mesa sectorial, la producción de leche de ovino cayó un 4,5 % en 2025, mientras que la de caprino descendió un 5,2 % en el mismo periodo. En términos absolutos, los productores entregaron a la industria 473,02 millones de litros de leche de oveja y 402,83 millones de litros de leche de cabra, lo que refleja una contracción relevante en ambas ramas productivas.

Este descenso en la producción tiene un impacto directo en el valor económico generado por el sector, que se estima en torno a 1.074 millones de euros, lo que supone un 13,3 % menos que en 2024. De esa cifra, 640,4 millones corresponden al lácteo de oveja y 433,3 millones al de cabra. A pesar de esta reducción, España se mantiene como segundo productor de leche de oveja y tercer productor de leche de cabra dentro de la Unión Europea, lo que refuerza su posición estratégica en el mercado comunitario.
La tendencia a la baja no se limita únicamente a 2025. Según los datos disponibles del primer trimestre de 2026, el sector continúa mostrando signos de contracción, con un descenso del 6,5 % en las entregas de leche de oveja y del 10,8 % en la leche de cabra en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta evolución confirma la persistencia de una dinámica descendente que preocupa a los agentes del sector.
Durante la reunión, se ha señalado que este comportamiento responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales. Entre ellos destacan la reducción del número de explotaciones y efectivos productivos, así como la situación sanitaria de la cabaña ganadera, que podría estar afectando a parámetros clave como la fertilidad y la mortalidad de los animales. Estos elementos, según se ha expuesto, están influyendo directamente en la capacidad productiva global del sector.
Además de la producción, la mesa sectorial ha analizado la evolución de los precios en origen, que presenta una dinámica desigual entre ambas especies. En el caso de la leche de oveja, los precios se han mantenido relativamente estables o incluso a la baja, situándose en torno a los 10-11 euros por hectogrado, un valor que se considera dentro del promedio de los últimos cinco años. Esta estabilidad, sin embargo, no compensa la reducción de volúmenes.
Por su parte, la leche de cabra ha mostrado una evolución más favorable en términos de precio, con una tendencia al alza que situó el valor medio en 2025 en torno a los 13 euros por hectogrado. Este nivel supera los registrados en 2023, que hasta ahora constituían los máximos del último lustro, lo que introduce un elemento de contraste dentro del sector lácteo de pequeños rumiantes.
En paralelo, el análisis de la mesa sectorial ha puesto el foco en el comercio exterior de productos derivados, especialmente el queso, uno de los principales motores de valor añadido del sector. España se mantiene como un actor relevante en este mercado, con un incremento en 2025 del 4,9 % en volumen de exportaciones y del 4,6 % en valor. Sin embargo, las importaciones han crecido a un ritmo superior, con aumentos del 6,4 % en volumen y del 10,8 % en valor, lo que ha provocado que la balanza comercial continúe presentando un saldo negativo.
Ovino
Este desequilibrio comercial pone de manifiesto la necesidad de reforzar la competitividad del sector lácteo español en los mercados internacionales, especialmente en un contexto de creciente competencia dentro del mercado europeo y global.

Otro de los puntos clave abordados en la reunión ha sido el relacionado con la promoción alimentaria. Tanto el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación como las organizaciones sectoriales han repasado las distintas acciones de promoción nacional e internacional orientadas a mejorar la visibilidad y el consumo de los productos lácteos de ovino y caprino. Estas iniciativas se consideran estratégicas para fortalecer la posición del sector, mejorar su rentabilidad y fomentar el consumo interno y externo.
En materia de sanidad animal, la mesa sectorial ha dedicado una parte importante del encuentro a analizar la situación actual de las enfermedades que afectan a los pequeños rumiantes. En este contexto, la secretaria general ha subrayado la importancia de la protección sanitaria del ganado como elemento fundamental para la sostenibilidad del sector.
Ana Rodríguez ha destacado especialmente el papel de la vacunación como principal herramienta preventiva, especialmente en un contexto de alta actividad vectorial que incrementa el riesgo de propagación de enfermedades. Asimismo, se han repasado las distintas ayudas puestas en marcha por algunas comunidades autónomas para facilitar la vacunación voluntaria frente a diferentes serotipos del virus de la lengua azul, una de las patologías más relevantes para el sector ovino-caprino.
La preocupación por la sanidad animal se integra dentro de un enfoque más amplio de gestión del sector, en el que se busca reducir riesgos productivos, estabilizar la cabaña ganadera y garantizar la continuidad de las explotaciones. La incidencia de enfermedades, junto con los factores estructurales ya mencionados, se considera uno de los elementos clave que explican la tendencia descendente de la producción.

En este contexto, la mesa sectorial ha servido también como espacio de diálogo entre la administración y los representantes del sector para debatir medidas de futuro. Aunque no se han anunciado decisiones concretas, sí se ha puesto de relieve la necesidad de mantener una coordinación estrecha entre administraciones, organizaciones profesionales y el propio sector productor.
La combinación de descenso de producción, presión sanitaria, evolución desigual de precios y desequilibrio comercial dibuja un escenario complejo para el ovino y caprino lechero en España. A pesar de ello, el sector mantiene su relevancia estratégica dentro del sistema agroalimentario nacional y europeo, tanto por su aportación económica como por su papel en el mantenimiento del tejido rural.
La reunión de la mesa sectorial concluye así con un diagnóstico compartido: el sector afronta desafíos importantes que requieren medidas coordinadas, tanto en el ámbito productivo como sanitario y comercial, con el objetivo de garantizar su viabilidad a medio y largo plazo.









