
En un ambiente de profunda indignación y resistencia, el municipio jiennense de Porcuna ha sido escenario este lunes de una multitudinaria tractorada que ha congregado a agricultores, ganaderos, vecinos y colectivos rurales bajo una consigna común: “El campo no se rinde”. Entre los participantes, ha destacado la presencia del movimiento nacional SOS Rural, que ha acudido a la movilización convocada por la Plataforma Campiña Norte contra las Megaplantas Solares, para mostrar su rechazo frontal a las expropiaciones forzosas de tierras agrícolas promovidas por grandes empresas del sector energético.
La protesta, protagonizada por decenas de tractores y una marcha reivindicativa, ha recorrido las principales calles del municipio como símbolo del hartazgo creciente en el medio rural ante lo que consideran una agresión sistemática a su modo de vida y a la tierra que trabajan. A través de pancartas y consignas, los manifestantes han denunciado un modelo de transición energética “deshumanizado, especulativo y destructivo” que, lejos de impulsar un desarrollo sostenible, está poniendo en riesgo la continuidad del sector primario en España.
“No podemos permitir que la especulación con la energía deje sin tierras a nuestros agricultores y sin futuro a nuestras comarcas rurales”, ha declarado con contundencia Natalia Corbalán, portavoz de SOS Rural, durante su intervención en el acto.
El epicentro del conflicto se encuentra en la construcción de la línea de alta tensión LAT 220 kV Guadame Solar-Guadame (REE), una infraestructura clave para evacuar la energía generada por varios megaproyectos solares promovidos en la comarca. Esta línea, impulsada por la empresa Green Stone Renewable VIII, SL, facilitará el transporte de la energía producida por firmas como Greenalia, FRV Arroyadas, KEnergy, Naturgy o ENCE, cuyos intereses están respaldados por grandes fondos de inversión internacionales.
Sin embargo, la implantación de estas infraestructuras energéticas está teniendo un alto coste social y ambiental. Los terrenos expropiados afectan directamente a agricultores que llevan generaciones cultivando sus tierras, principalmente dedicadas al olivar, actividad esencial en la economía de municipios como Porcuna, Lopera, Arjona o Santiago de Calatrava.
Según los colectivos convocantes, este modelo energético se está imponiendo sin planificación territorial, sin procesos participativos y sin evaluar las consecuencias a largo plazo para el tejido productivo rural. Denuncian que las decisiones se están tomando desde los despachos, ignorando a quienes habitan y cuidan los territorios.
Desde su fundación, SOS Rural se ha consolidado como un movimiento nacional que aglutina a organizaciones agrarias, ganaderas, asociaciones vecinales y entidades ciudadanas en defensa del medio rural. Su participación en la tractorada de Porcuna no ha sido un hecho puntual, sino una muestra más del compromiso de la organización con la defensa activa del campo y sus gentes.
“Seguimos tejiendo redes de apoyo para hacer frente a las amenazas que afectan a nuestros territorios. Solo mediante la colaboración y la acción coordinada podemos defender un modelo de desarrollo sostenible, justo y respetuoso con nuestra tierra y quienes la trabajan”, ha afirmado Corbalán durante su intervención ante los asistentes.
En ese sentido, SOS Rural ha insistido en la necesidad urgente de replantear el modelo de transición energética en España, para que se base en criterios de equidad territorial, protección del patrimonio agrícola y consenso social, en lugar de convertirse en un negocio especulativo ajeno al territorio.
Reclamaciones de la tractorada
Durante la movilización, los portavoces de SOS Rural han reclamado a las administraciones públicas —a nivel estatal, autonómico y local— un cambio profundo en las políticas agrarias y energéticas. Según han explicado, es imprescindible establecer un marco normativo que priorice la producción de alimentos sobre la producción energética deslocalizada, y que garantice la viabilidad de la actividad agraria a medio y largo plazo.
En este contexto, el movimiento plantea una serie de ejes estratégicos para garantizar la protección del medio rural:
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Soberanía y seguridad alimentaria real para España y Europa, basada en la defensa del sector primario y en la proximidad de los sistemas de producción y consumo.
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Un marco regulatorio que proteja al medio rural frente a la especulación urbanística, energética o industrial.
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Una política ambiental coherente y razonable, que integre la protección de la biodiversidad y el uso racional del suelo.
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Un pacto agrícola nacional que garantice el relevo generacional, el apoyo a los pequeños productores y el mantenimiento del paisaje agrario como bien común.
La movilización de Porcuna ha sido también una llamada a la unidad y a la acción colectiva. Desde SOS Rural se ha animado a toda la ciudadanía a tomar conciencia de lo que está en juego, pues —según han recordado— la destrucción del medio rural afecta no solo a quienes viven y trabajan en él, sino al conjunto de la sociedad.
“Instamos a todos los ciudadanos, agricultores, ganaderos y colectivos rurales a sumarse a esta movilización, porque lo que está en juego no es solo el futuro del olivar en Lopera, sino el de todo el mundo rural”, han señalado desde la organización.
La tractorada ha concluido con la lectura de un manifiesto conjunto en el que se ha reiterado la exigencia de paralizar las expropiaciones, revisar los proyectos energéticos y establecer una moratoria para este tipo de infraestructuras hasta que se garantice la participación de los territorios afectados.
Con el lema “¡Con el campo y con su gente! ¡El campo no se rinde!”, Porcuna se ha convertido hoy en símbolo de resistencia y esperanza para cientos de comarcas rurales que luchan por no desaparecer bajo el peso de decisiones impuestas.
Porque, como recuerdan desde SOS Rural, “sin campo no hay futuro, sin agricultores no hay alimentos y sin tierra no hay vida”.












