Las altas temperaturas, la vecería y la falta de agua comprometen la campaña 2025 del aceite de oliva en Andalucía

El olivar de secano andaluz, en situación crítica por las olas de calor: la cuesta de agosto se recrudece

Agronews Castilla y León

9 de agosto de 2025

Olivar estres termico 2

La campaña del olivar andaluz de 2025 se encuentra en una situación extremadamente delicada. A los factores agronómicos que ya amenazaban las previsiones iniciales —como la vecería o las plagas durante la floración— se ha sumado ahora el impacto directo de una sucesión de olas de calor sin precedentes, que han elevado los termómetros hasta 43 ºC en Córdoba, 42 ºC en Sevilla y 41 ºC en Jaén, tres de las principales provincias productoras de aceite de oliva.

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) de Andalucía ha lanzado una voz de alarma por la magnitud del problema. Según Francisco Elvira, responsable de Olivar en la organización, “el olivar se enfrenta a su particular cuesta de agosto por la falta de lluvias y las altas temperaturas. Si no ‘otoñea’ en septiembre, la cosecha será aún más baja de lo previsto”.

Una caída anunciada: floración irregular y frutos escasos

Los primeros signos de que esta campaña sería complicada ya se manifestaron durante la primavera. La vecería —el fenómeno natural por el cual el olivo alterna años de alta y baja producción—, sumada a la presión de plagas como el prays y el algodoncillo, provocó una floración débil y un cuajado irregular. El resultado: menos frutos desde el inicio, aunque con buena calidad.

En palabras de Elvira, “ya a principios de julio advertimos que la cosecha se reduciría entre un 30 % y un 40 %, o incluso más en zonas clave”.

El olivar de secano andaluz, en situación crítica por las olas de calor: la cuesta de agosto se recrudece

Veranos cada vez más duros: 90 olas de calor desde el año 2000

Según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), el mes de junio de 2025 ha sido el más cálido desde que existen registros. Además, desde el año 2000 se han contabilizado 90 olas de calor en España, con una tendencia al alza tanto en frecuencia como en duración. Esto se traduce en episodios más intensos y prolongados, como la ola de calor que afecta actualmente a Andalucía.

En este contexto, las explotaciones de olivar de secano, sin acceso a riego, están sufriendo las consecuencias más graves. Las temperaturas sostenidas por encima de los 38 °C durante varios días provocan un estrés térmico severo en los árboles, que reducen su actividad fotosintética y entran en una fase de defensa fisiológica, priorizando su supervivencia frente a la producción.

Impacto físico: frutos arrugados, hojas abarquilladas y árboles debilitados

El estrés hídrico y térmico combinado en los olivares de secano impide que los árboles se autorregulen mediante transpiración. Esta situación genera:

  • Caída prematura de aceitunas en desarrollo

  • Reducción del número de frutos por árbol

  • Calibre más pequeño de las aceitunas

  • Baja carga productiva por hectárea

  • Daños visibles en hojas y brotes

COAG ha podido constatar la presencia de hojas abarquilladas y frutos arrugados en numerosas explotaciones de Jaén, Córdoba y Sevilla. Estos signos visuales confirman el deterioro avanzado del estado vegetativo de los olivos.

Una cosecha comprometida… y con menor rendimiento graso

Más allá del número de aceitunas, preocupa también el posible descenso del rendimiento graso. En años de calor extremo, incluso cuando los frutos consiguen madurar, el contenido de aceite suele ser inferior, lo que reduce aún más la producción total de aceite de oliva virgen extra. En consecuencia, la rentabilidad de los agricultores se ve duramente golpeada.

De no llover en septiembre, se cerraría la posibilidad de una recuperación del cultivo en su fase final de engorde del fruto. Elvira lo resume con claridad: “si no otoñea, el olivar andaluz va directo a una cosecha muy por debajo de lo previsto, con menor cantidad y menor rendimiento”.

Olivar estres termico 1  

El olivar de secano, cada vez más vulnerable frente al cambio climático

La situación actual no es un hecho aislado, sino una manifestación más del impacto del cambio climático sobre el sector agrario andaluz. El olivar de secano, que representa una parte significativa de la superficie olivarera en la región, se enfrenta a un escenario cada vez más adverso:

  • Más episodios de calor extremo

  • Menos precipitaciones en primavera y otoño

  • Aumento de la evapotranspiración

  • Reducción progresiva del potencial productivo del árbol

Todo ello obliga a una reflexión profunda sobre la viabilidad del modelo de producción tradicional, especialmente en zonas sin acceso al riego.

Expectativa incierta: septiembre marcará el destino de la campaña

A día de hoy, la campaña ya puede considerarse seriamente afectada, pero aún existe un margen de esperanza. La evolución meteorológica durante septiembre será clave para amortiguar, o agravar, las pérdidas. Si se producen precipitaciones moderadas y bajan las temperaturas, se podría estabilizar parte de la producción y mejorar ligeramente el rendimiento graso.

Sin embargo, si continúa la sequía atmosférica y se prolonga el calor, Andalucía podría enfrentarse a una de las peores campañas del olivar de los últimos años, tanto en volumen como en calidad.

temperatura

 



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