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El sector del vino es uno de los más perjudicados por la crisis causada por la COVID-19. En España el cierre de fronteras y del canal de hostelería, entre otras cosas, ha provocado una reducción drástica en las ventas de vino. Recién iniciada la campaña 2020/2021 que debería llenar nuestras bodegas con la nueva cosecha, la paralización de nuestra economía plantea un escenario muy complicado para el sector vitivinícola. La situación de rebrotes en España y buena parte del mundo que ha provocado una caída drástica del turismo internacional, los mercados internacionales muy ralentizados, y la incertidumbre económica está ocasionando que la demanda tampoco despunte como sería lo deseable. A todo ello se suman otras amenazas anteriores que continúan teniendo sus efectos en el sector, como el BREXIT y los aranceles al vino en EEUU.

Por ello, ante esta situación excepcional, la Organización Interprofesional del Vino de España, en su junta directiva, ha acordado iniciar una ronda de reuniones en las próximas semanas con los diferentes agentes del sector, para ir analizando la marcha de la vendimia y el comportamiento del mercado, seguir la evolución de la situación y poder plantear nuevas iniciativas de reconstrucción. En opinión de OIVE, se hace necesario actuar con nuevas medidas tanto del lado de la oferta, como de la demanda.

Por el lado de la oferta, las medidas extraordinarias aplicadas por el Ministerio, a tenor de los datos de solicitudes, han sido claramente insuficientes. Se requieren nuevas medidas dotadas de presupuesto extraordinario. En los países de nuestro entorno las actuaciones han sido dotadas con fondos nacionales, lo cual deja a España en desventaja clara. Se valoran las medidas que han podido aplicarse pero se reclaman inversiones tanto de la Comisión como del Gobierno de España para la recuperación del sector.

Por el lado de la demanda, OIVE insta a desarrollar campañas de promoción ambiciosas tanto a nivel nacional como internacional para recuperar la confianza de consumidores, turistas y mercados hacia nuestro país y advierte de que una posible subida de impuestos al consumo y a la hostelería sería muy perjudicial para la recuperación del consumo en nuestro país. Igualmente, se estudiarán otras medidas que puedan derivarse del reciente fondo de recuperación que la UE aprobó el pasado 20 de julio.

La organización tiene previsto reunirse en las próximas semanas con las asociaciones de la cadena de valor del vino en las que se encontrarían los mostos, los vinagres y los destilados de vino, así como con los representantes de las denominaciones de origen vitivinícolas, la distribución y la hostelería. Con esta iniciativa, se busca unir esfuerzos para hacer frente entre todos a esta situación excepcional y así se lo hará saber a la Administración tras la ronda de reuniones. El sector vitivinícola en nuestro país tiene una posición estratégica al ser sustento de miles de familias. Destaca su función sostenible tanto en el plano medioambiental, un apartado de gran importancia en la UE, como en el plano social al ser motor de desarrollo en muchos pueblos y ciudades pequeñas en esta España cada vez más vaciada en el medio rural. Por ello, desde OIVE se solicita no dejar caer al sector vitivinícola y contar con el compromiso firme de la administración española, en forma de fondos nacionales y europeos extra, como ha sido el caso de otros países de la Unión Europea

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