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  • Una miel vieja o que se haya calentado tiene menos calidad: los aromas y sabores son menos intensos; y pierde sus propiedades antibacterianas

  • Cada vez más mieles milflores de venta en supermercados son de origen español. No obstante, son un 58% más caras que las que mezclan mieles extranjeras, aunque hay excepciones

  • Coincidiendo con la obligatoriedad de indicar el origen de la miel, OCU no detecta productos de procedencia china. Ahora las mieles de origen extranjero mezclan productos españoles con europeos y latinoamericanos

Un análisis de 18 mieles milflores a la venta en supermercados de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) revela una significativa falta de frescura en 7 marcas, tanto nacionales como extranjeras, bien porque son viejas o porque han sido calentadas con el fin de mantenerlas líquidas, como es el caso de la miel Hijas del Sol (Serie Oro). Las consecuencias son mieles de menor calidad, tanto por la pérdida de aromas y sabores, como por la pérdida de sus propiedades antibacterianas.

Además, los resultados, publicados en la revista OCU-Compra Maestra de abril, reflejan una creciente y significativa presencia de mieles recolectadas en España (12 de las 18 lo eran). Aunque se trata de productos un 58% más caros, de media, que las de origen extranjero, tal y como puede comprobarse en la app OCU Market. No obstante, hay excepciones, como la Compra Maestra, la miel con la mejor relación calidad precio: la Milflores de El Corte Inglés (3,35 euros/500g), un producto líquido con sabores intensos afrutados y notas de almendra.

Al mismo tiempo y coincidiendo con la entrada en vigor en diciembre de la nueva normativa que obliga a indicar el origen de la miel, OCU no ha encontrado productos de procedencia china, tal y como venía siendo habitual los últimos años. Ahora las mieles de origen extranjero que se venden en las principales cadenas de supermercados mezclan productos nacionales con europeos, sudamericanos y centroamericanos sin que se haya detectado adulteración por adición de azúcares.

En cualquier caso, OCU considera que el etiquetado sigue siendo mejorable. No siempre se advierte de que la miel es un alimento no adecuado para niños menores de un año por el riesgo de que contenga esporas de Clostridium botulinum, ni tampoco se incluyen siempre las instrucciones para la conservación de la miel y su licuación en caso de que cristalice.

Por último, OCU considera que hacen falta nuevos métodos de detección de fraudes en un mercado muy susceptible a sufrirlos. De hecho, ya existen en el mercado productos que permiten adulterar la miel que son indetectables por los métodos más extendidos en los controles oficiales. 

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