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  • El pasado 27 de julio de 2022 en la visita rutinaria a su granja en extensivo, un ganadero encontró un ternero muerto, parcialmente comido por un cánido.

El pasado 8 de julio, la Dirección General de Biodiversidad y Recursos Naturales convocó, tras más de dos años desde la anterior, la denominada Mesa del Lobo, en la que participan la Administración y otros agentes implicados, para tratar entre otros, asuntos sobre la conservación del lobo y compatibilización de las poblaciones con la actividad ganadera.

Tras los datos expuestos por parte de la administración sobre las poblaciones de lobos existentes y número de ataques que se producen al ganado en la Comunidad de Madrid, la Unión de Agricultores, Ganaderos y Silvicultores de la Comunidad de Madrid (UGAMA) reiteró que considera que “parte de la reducción de ataques de lobos al ganado se debía al hartazgo de los ganaderos, que en muchas ocasiones no denuncian los ataques que sufren, ya que lejos de encontrar apoyo en el gobierno regional, este se había convertido en un enemigo más en la búsqueda de encontrar alguna forma de convivencia racional con el lobo”.

Veinte días después de haberse celebrado la citada Mesa del Lobo, con destacables ausencias como el SEPRONA, el lobo ha vuelto a actuar en La Serna del Monte, municipio de 70 habitantes de la Sierra Norte de Madrid.

El pasado 27 de julio de 2022 en la visita rutinaria a su granja en extensivo, un ganadero encontró un ternero muerto, parcialmente comido por un cánido. Tras un aviso inmediato para que los Agentes Forestales se personaran en la granja para emitir el obligatorio informe sobre daños a la ganadería, dichos agentes forestales le indicaron verbalmente que probablemente el ternero se hubiera muerto y posteriormente se lo comieran los lobos. No estando de acuerdo con esta apreciación, el ganadero afectado, les comunicó que iba a llamar a un veterinario para que confirmara, o no, su informe.

Los agentes le indicaron que solo podía llamar para este fin a un veterinario propio de la Comunidad, que fue designado por la Dirección General de Biodiversidad y Recursos Naturales, hecho, que puede generar grandes dudas sobre su imparcialidad. No acabó aquí la sorpresa del ganadero, pues posteriormente, cuando los Agentes Forestales le entregaron copia del informe sobre daños al ganadero, pudo comprobar que en el apartado “especie causante del ataque” literalmente dice “se remite a informe interno de inspección de agentes forestales”.

UGAMA denuncia que esta nueva forma de rellenar el informe de daños, en la que no se determina la especie atacante, como era lo habitual, supone que un ganadero que sufre un ataque a sus animales no sabe que han reflejado los Agentes Forestales en el acta de dicho ataque. Además, la organización considera que este hecho atenta claramente contra la ley de procedimiento administrativo de obligado cumplimiento y evidencia las malas prácticas de la Administración para maquillar los datos reales de ataques de lobos al ganado, así como obstaculizar lo máximo posible que el ganadero opte por una reclamación judicial dada la opacidad de la Dirección General de Biodiversidad y Recursos Naturales.

En la actualidad, según datos de la propia Administración, en la Comunidad de Madrid hay cinco manadas de lobos asentadas, más las incursiones habituales de ejemplares de Ávila, Segovia o Guadalajara lo que muestra que la población está aumentando.

Sin embargo, es a partir del año 2018, con 318 ataques, cuando, según las estadísticas, se reducen los ataques a 108 en el año 2021 y se pasa de pagar 136.247 euros de indemnizaciones a la ridícula suma de 41.332 euros en el mismo año.

Finalmente, UGAMA solicita que se rectifiquen este tipo de actuaciones y recuerda que en “la Mesa del Lobo se volvió a prometer que iban a cambiar las formas, así como que los importes de las ayudas actuales (unos importes injustos y obsoletos tal y como confirman en su totalidad las numerosas sentencias favorables a los ganaderos que han denunciado a la Comunidad de Madrid en los tribunales por los ataques de lobos sufridos) y lamenta, que como viene a ser costumbre, de momento, nada ha cambiado y son los ganaderos los que siguen pagando la demanda social de tener lobos, y cuantos más mejor, en las zonas rurales”.

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