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El último informe publicado por la Sociedad Pública de Gestión Ambiental del Gobierno Vasco (IHOBE) indica que todo el sector primario (agricultura, ganadería y pesca) es responsable del 3% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en Euskadi. Si bien esa cifra representa una proporción mucho menor que otras actividades económicas de la CAPV, es preciso trabajar para mitigar su impacto sobre el cambio climático, pero a la vez mejorar aspectos económicos, sociales y medioambientales.

No en vano, según indica Roberto Ruiz, investigador del centro tecnológico NEIKER, este impacto es uno de los argumentos que desde distintos ámbitos se utiliza para fomentar la reducción sustancial del consumo de los alimentos de origen animal, e incluso la adopción de pautas de consumo vegetarianas o veganas.

Sin embargo, para el experto de NEIKER, la ganadería puede pasar de ser parte del problema a parte de la solución gracias a las nuevas estrategias de alimentación o de gestión del estiércol que ya ha testado el centro tecnológico para reducir dichas emisiones de CO2. Pero sobre todo, gracias a los proyectos en los que están trabajando para aumentar la cantidad de carbono que la ganadería puede fijar en el suelo a través del pastoreo, y de este modo mitigar el cambio climático.

“La presión de la sociedad, de los mercados o de la distribución parece que va a ser mayor sobre los sistemas de producción más industrializados, como ya está ocurriendo con una mayor demanda de bienestar animal. La tecnología puede y debe ser un gran apoyo para mejorar tanto los sistemas basados en el pastoreo como los más intensivos para ser más eficientes”, explica el experto de NEIKER.

El centro tecnológico vasco trabaja en diferentes iniciativas centradas en mejorar la sostenibilidad de la ganadería, generar el menor impacto posible sobre el medio ambiente, e incluso potenciar los servicios ecosistémicos asociados a la actividad ganadera.

En el marco del proyecto METALGEN, por ejemplo, NEIKER ha trabajado en la medición del metano emitido por las vacas lecheras en los rebaños de la CAPV (y del resto del Estado) para poder identificar y seleccionar los animales que, teniendo unos muy buenos niveles de producción, tienden a emitir menos.

Por otro lado, Roberto Ruiz y su equipo también están fomentando el pastoreo rotacional regenerativo en la iniciativa REGENFARMING. “Es una práctica que poco a poco se va implantando en un creciente número de ganaderías. Además de fijar carbono en el suelo, permite mejorar el nivel de autosuficiencia alimentaria de los rebaños, mejorar la salud y la fertilidad del suelo, la producción de hierba, y de este modo reducir los costes de producción y obtener alimentos de calidad”, añade el investigador.

En este sentido, numerosos trabajos de investigación han puesto en evidencia el papel beneficioso que el pastoreo ejerce sobre la calidad intrínseca de los productos obtenidos, en cuanto a composición nutricional (mejor perfil de ácidos grasos) y/o características organolépticas.

Por eso, según Roberto Ruiz, es importante valorar la actividad ganadera desde una visión global, y no centrarse en un único aspecto, como puede ser la huella de carbono.

Alternativas para la alimentación ganadera

Otra de las vías de investigación de NEIKER para dar respuesta a los retos de la ganadería vasca es la búsqueda de alternativas más sostenibles y saludables para la alimentación de los animales.

“Hemos hecho proyectos para poder alimentar el ganado con alternativas a la soja y al aceite de palma, en particular con alimentos que se pueden producir aquí (oleaginosas: colza, girasol, lino) y de este modo reducir costes de alimentación y producir carne y leche más saludables”, precisa Roberto Ruiz.

Además, NEIKER también trabaja en la valorización de subproductos que se generan en la cadena alimentaria (lactosuero, posos de café, raspón de uva) como ingredientes para alimentar el ganado y mejorar la eficiencia de la alimentación y reducir las emisiones de metano.

Pero los avances hacia una ganadería más eficiente y respetuosa con el medio ambiente no acaban ahí. La incorporación de tecnologías basadas en los GPS para facilitar el manejo de los animales en pastoreo en zonas de montaña; el fomento de redes de colaboración entre titulares de explotaciones agrícolas y de ganaderías para la provisión de alimentos y forrajes de mayor calidad; la incorporación de fuentes de energías renovables o el fomento de la ganadería ecológica; o el desarrollo de aplicaciones para móviles para evaluar el bienestar animal, o software para analizar las grandes bases de datos que se generan por ejemplo en la cadena de valor de avicultura, son otras de las iniciativas que se están llevando a cabo para hacer frente a los retos de la ganadería.

Por todo esto, Roberto Ruiz concluye que para que estos proyectos tengan los efectos positivos esperados, será preciso que entre toda la sociedad y agentes del sector se contribuya a mejorar la percepción que la sociedad tiene de la ganadería y alerta de que se deberán desarrollar de manera activa planes para evaluar y mejorar la sostenibilidad del sector desde un enfoque global que considere los aspectos técnico-económicos, sociales y, por supuesto, ambientales.

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