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Es un tema de noticia recurrente en los medios de comunicación, hablamos de los PPP, los Perros Potencialmente Peligrosos, categoría en la que se engloba a distintas razas de animales que van desde los “bull terrier” a los “rottweiler”, el “dogo argentino” o los “american stanford”.

Además, de los animales propios de la raza los cruces de los mismos o de otras pueden tener también la calificación de peligroso si cuenta, entre otras características, con una fuerte musculatura, una altura en la cruz que se sitúe entre los 50 y los 70 cm, un peso superior a los 20 kilos o una mandíbula grande y fuerte.

Lo primero que hay que destacar es que la peligrosidad o no de un perro, más allá de la propia genética de cada raza, es consecuencia, en gran medida, de la propia educación que ha recibido por parte de sus dueños. Es fundamental educarlos sobre la base del cariño y el respeto, enseñándoles a obedecer pero sin recurrir al castigo.

Un aspecto fundamental a la hora de optar por este tipo de razas potencialmente peligrosas es conocer la normativa que es necesario cumplir para poder adquirirlos. Más allá de ser mayor de edad, es importante tener que es necesario no tener condenas por diferentes delitos como homicidios, lesiones o que atenten con la libertad sexual o la integridad moral, sin olvidar que se debe contar con un seguro de responsabilidad civil por daños a terceros cuya cobertura debe superar los 120.000 euros.

Una vez que se ha comprobado que se cumple con todos estos requisitos es necesaria la tramitación de una licencia administrativa que tendrá una validez de cinco años, momento en el que se procederá a la renovación tras pasar un control psico físico en el que el demandante demuestre determinadas aptitudes visuales, auditivas, neurológicas o locomotoras que se consideran necesarias para poder disponer de este tipo de razas de perros potencialmente peligrosas.

PASEAR POR LA CALLE

Es fundamental conocer las condiciones en las que tenemos que pasear nuestro perro “american standford”. La primera es llevar siempre la licencia antes citada así como el documento que acredite la inscripción del can en el correspondiente registro municipal.

Este tipo de animales, en los paseos debe ir siempre provisto de bozal y una correa no extensible de un máximo de dos metros de longitud.

Dado el poderío físico de los “american standford”, sólo se podría pasear uno por persona y siempre atados, incluso aunque el paseo se esté llevando a cabo dentro de una propiedad privada

Por último, conviene destacar que en caso de pérdida o robo de este tipo de animales potencialmente peligrosos el duermo debe proceder a realizar el correspondiente aviso al registro municipal en menos de 48 horas.

Asímismo señalar que el incumplimiento de cualquiera de las normas que regula la posesión de un PPP puede generar una sanción que puede ir desde una multa económica hasta la propia retirada del animal

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