Agronews Castilla y León

Hace 25 años, María José Villalobos no sabía cómo era la remolacha, cuándo se plantaba, cuándo  había que abonar o si era un cultivo de secano o regadío. Aunque con raíces familiares en La Bañeza (León), su vida había discurrido en el País Vasco, el amor la trajo de nuevo a la tierra de sus abuelos y le descubrió una  nueva pasión, la agricultura.

Junto a su marido se encargaba de una explotación agraria de 70  hectáreas, pero hace unos años, él tuvo que abandonar la vida activa por motivos de salud, durante un verano ella se encargó de todo, pero reconoce que casi puede con su vida, aunque intentó “meter a alguien a trabajar”, la experiencia no funcionó y hoy ha reducido el número de hectáreas hasta las que ella sola puede gestionar, y no son pocas, casi 50. Es Agricultora a Título Principal y confiesa estar “encantada”, no cambiaría “su vida en el campo por nada”.

Mira a su alrededor y ve que cada vez hay menos mujeres, antes “cuando aún no había llegado la modernización, había muchas mujeres por los campos, ahora ya casi no se ven”, los regadíos modernizados han facilitado el trabajo, ya no se necesaria tanta mano de obra, en su caso, este verano ha sumado más hectáreas, ya solo le quedan tres hectáreas pendientes por formar parte de estos nuevos sistemas.

Ser mujer y ser agricultora, afirma, para ella no ha sido difícil, no ha “notado diferencia” y considera que está “bien integrada en el sector primario”. 

Pero no todo es positivo, critica el “exceso de burocracia”, le consume mucho tiempo y muchos viajes a la capital, un tiempo que tiene que restar de dedicación a sus tierras y, luego, añade, “vuelves a casa y tienes que hacer el cuaderno de explotación y otros requerimientos obligatorios”. Aún así, su balance es muy positivo, se muestra “feliz” por ser agricultora, por vivir en el medio rural y por producir alimentos. Este año, dice, la cosecha se presenta “bien”, ahora “queda esperar a ver si los precios son también buenos”

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