Negro sobre blanco: La venta de leche cruda vista por industria y productores

Agronews Castilla y León

3 de agosto de 2018

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El debate sobre la leche cruda no es reciente. Este verano, el asunto ha despertado después de la intención del gobierno autonómico catalán de aprobar un decreto por el que se concede a los agricultores la opción de vender leche cruda de vaca hacia el consumidor final. Un asunto que ha vuelto a poner sobre la mesa la idoneidad o no de esta opción, entre quienes opinan que beneficiará a los productores y consideran que la leche tiene controles sanitarios suficientes y quienes, por contra, consideran que el dejar en manos del consumidor el tratamiento de la leche sin pasteurizar puede ser perjudicial para la salud.

Agronews ha querido testar las opiniones que, dentro del sector lácteo genera tal medida. Una medida, la de la venta de leche cruda que, como recuerda la Organización de Productores de Leche, cuenta con el beneplácito de la UE desde hace que hace ocho años autorizase el consumo e importación de leche cruda. De hecho, este reglamento se dedicó a poner negro sobre blanco en una normativa emitida en 2010 “los estados miembros autorizarán la importación de partidas de productos lácteos derivados de leche cruda de vaca, oveja, cabra o búfala procedentes de los terceros países”. Eso sí —o zonas de los terceros países— eso sí, siempre que haya sido sometida— a un tratamiento por pasteurización que comprenda un tratamiento térmico simple.

En otras palabras, el reglamento asegura que la leche debe tener al menos un calentamiento equivalente al conseguido mediante un procedimiento de pasteurización a un mínimo de 72 °C durante quince segundos; suficiente, en su caso, para producir una reacción negativa a una prueba de fosfatasa alcalina realizada inmediatamente después del tratamiento térmico.

Las opiniones

Desde la OPL son tajantes: “Aquí no hay ningún debate, en España estamos muy confundidos porque lo único que hace falta en Castilla y León es una regulación. Cataluña ha estado muy acertada porque hay un vacío legal, de hecho el ganadero podría venderla pero debería darse de alta como venta ambulante” reconoce José María Álvarez en declaraciones a Agronews. Asegura que se lleva vendiendo leche cruda desde hace “muchos años, pero ninguna consejería ha querido tomar cartas en el asunto”.

«La industria y la distribución no quieren perder ni a las canicas»

Sobre las responsabilidades, Álvarez apunta a las industrias y a la distribución como quienes podrían estar detrás del debate suscitado: “Estamos hablando de dos monstruos que no les gusta nada de esto porque no les gusta perder ni a las canicas y a poco que haya, algo van a perder porque toda la leche que venda el ganadero irá a mayor precio que a la industria y el consumidor ganará, porque se llevará a menos precio un producto muy fresco”. Eso sí reconoce que los controles en tuberculosis, brucelosis y el trabajo del Laboratorio Interprofesional Lácteo como el que existe en Castilla y León es inmejorable.

A pesar de ello, coincide en que “no se aconseja en ningún caso ” es el consumo de leche cruda, ya que lo que se recomienda es hervirla y meterla en la nevera donde puede durar de dos a tres días. En definitiva, una tarea de información que, según Álvarez, es necesaria para concienciar al consumidor que, además. ayuda a sacar no solo un producto: “Cuando la hierves, sube la nata arriba que puede usarse como mantequilla o como un excelente producto de postre, solo tiene ventajas” matiza Álvarez.

«Si la industria no está en el medio de ese control, la seguridad se deja en manos de los consumidores»

El otro punto de vista, el de industrias lácteas como Lactiber, que fabrica la marca Hacendado. Emilio de León, director general del grupo pone en valor el trabajo que realizan desde la industria a diario con el ganadero: “trabajar con él garantiza una muy buena calidad de leche en materia prima, desde el origen”. Una “obsesión” por garantizar la seguridad que se extiende además a los controles individualizados de bacterias para garantizar la seguridad alimentaria.

De León reconoce que, el consumo de la leche cruda es “una opción más, que deja en el consumidor una cosa tan importante como la seguridad alimentaria”. No se muestra ni a favor ni en contra, asegura que “si la industria no está en el medio de ese control, la seguridad no se deja en manos de este eslabón”, sino en el del buen hacer del consumidor. Coincide en que es importante incrementar la formación en un producto tan esencial: “Tienes que garantizar que la leche tenga un tratamiento térmico adecuado para su manejo y conservación desde su compra”.

Formación. En eso coinciden ambos puntos de vista. Una tarea que no solo pasa por los controles sino por conseguir que el consumidor conozca las peculiaridades de un producto básico, que está en nuestra mesa cada día y que forma parte esencial de la dieta diaria. Mientras el debate sigue sobre la mesa, ésta es la información.



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