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  • Un estudio liderado por investigadores del INIA plantea reducir la producción de metano en un 20% en 10 años a través de la selección genética

El metano producido por la fermentación entérica se considera el principal gas de efecto invernadero (GEI) proveniente de los rumiantes y se ha estimado en un 13% la contribución de la ganadería a las emisiones mundiales de estos gases. La mejora genética puede reducir esas emisiones al tiempo que aumenta la producción de leche.

En un estudio publicado en el Journal of Dairy Science, los autores han analizado el impacto de incorporar el metano entérico en el objetivo de mejora del ganado lechero en España, y han evaluado la respuesta genética y económica de los rasgos en el índice de selección. Para ello se utilizaron parámetros genéticos estimados con 4.540 registros de 1.501 vacas. Este estudio ha sido llevado a cabo por investigadores del Departamento de Mejora Genética del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), del Instituto Vasco de Investigación Agraria (NEIKER) y de la Universidad Politécnica de Madrid, contando con el apoyo de la Confederación Nacional de Frisona Española (CONAFE).

La producción de metano es necesaria para mantener la fermentación del alimento en el rumen, y se desconoce el límite biológico de su posible reducción. Sin embargo, este estudio muestra el potencial de incluir la mejora de la sostenibilidad en los índices de selección mientras se aumenta la rentabilidad de los productores. Así, incluyendo la producción anual de metano por vaca en los objetivos de selección y ponderándola adecuadamente, se podrían reducir las emisiones de metano entérico del vacuno lechero en un 20 por ciento en 10 años.

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