El acuerdo en curso de la Unión Europea con Mercosur ha cogido con el pié cambiado a  gobiernos. Son veinte años de negociaciones, mientras tanto se han agudizado  problemas globales bien conocidos que deberían poner límites al acuerdo, y no pocos.

Surgen  aquí implicaciones que contradicen  las iniciativas contra el cambio climático de la UE -la principal promotora mundial. El clima es un bien público global, por lo tanto las acciones europeas no dependen sólo de las medidas que afectan al propio territorio, sino también de aquellas decisiones que impactan en otras partes del planeta.

Por otro lado, la UE ha impulsado más que ninguna otra zona del mundo el libre comercio. Los consumidores nos beneficiamos de precios más baratos y más diversidad Adrià Girbés Masià, economistade productos. Pero en los países avanzados, la globalización ha contribuido a aumentar la desigualdad interna causando además efectos muy adversos sobre el medio ambiente global. Los ganadores netos en este proceso son -sobre todo- grandes empresas que han aumentado sus negocios y beneficios.  Las empresas locales y sectores agrícolas que sufren la competencia de productos más baratos, la externalización de actividades productivas a otros países con menores salarios, la desregulación laboral... han hecho que mucha gente se convierta perdedora. Los ganadores forman poderosos lobbies que presionan a los gobiernos hacia el libre comercio.

 Los efectos negativos de tipo distributivo y ecológico generan respuestas diversas en muchas partes del mundo. Sin duda el Brexit y la escalada arancelaria de Trump son reacciones a una globalización extrema. En Europa, el pacto comercial con Mercosur podría ser vetado por Emmanuel Macron -el presidente de Francia, si Brasil no respeta sus compromisos sobre el cambio climático y biodiversidad, lo que evidenciaba este verano el aumento enorme de los fuegos en el bosque amazónico. En Irlanda los productores de carne presionan su gobierno porque temen que el acuerdo con  Mercosur los perjudique por la llegada de productos sudamericanos más baratos. En Austria poco antes de las elecciones de este septiembre el parlamento aprobó unas instrucciones para que el ejecutivo vote contra este acuerdo.

Hay gobiernos -como los anteriores- que son muy activos a la hora de defender sus intereses en el acuerdo comercial, allí encontramos la presión de fuertes organizaciones agrícolas independientes políticamente que  piden claros compromisos políticos: desde el rechazo a los acuerdos hasta cláusulas de salvaguarda para sus productos agrícolas.

A lo largo de veinte años  de negociación los sucesivos gobiernos españoles han sido promotores y los más entusiastas de este acuerdo. Basta decir que ante la crítica de Macron a Bolsonaro, Pedro Sánchez salió en defensa de este último diciendo que considera equivocado mezclar el debate de la conservación de la Amazonia con un pacto comercial..

En silencio oficial es la tónica respecto al contenido de estas negociaciones.  Pero sabemos que anticipa efectos negativos sobre cítricos, arroz y ganadería. Recordemos la experiencia del acuerdo de la UE con Sudáfrica  de 2016. Este llegó al Parlamento Europeo sin información a nuestros citricultores por parte de los partidos de ámbito estatal, cuyos eurodiputados aprobaron mayoritariamente  el acuerdo, recibiendo el voto negativo de partidos de ámbito autonómico.

 Hay dos  argumentos potentes para la defensa de nuestra agricultura y ganadería. Uno es la huella de carbono de los productos agrícolas de Mercosur debido a la distancia a los mercados de consumo europeos, un balance negativo comparado con la misma clase de productos europeos. El otro, es que este acuerdo acentuará  sin duda la despoblación rural.

Para proteger el sector agrícola y ganadero es necesario que las organizaciones del campo se miran en el espejo de independencia política y fuerza de las organizaciones homólogas europeas. Hay que incidir que las elecciones del 10-N son clave para que los partidos políticos  nos digan con claridad sus posiciones respecto al acuerdo, dado que en esa legislatura se decidirá el cómo y el qué..



Adrià Girbés Masià

Economista

Catedrático de Gestión y Organización Comercial

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