
El acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países del Mercosur, cuya firma está prevista para el 17 de enero de 2026, ha sido presentado por las instituciones comunitarias como un hito económico y geopolítico. Sin embargo, la nota de prensa de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología (SEAE) ofrece una lectura radicalmente distinta: se trata de un tratado que supone una alarmante vulneración del derecho a la alimentación, una carrera a mínimos en derechos sociales, ambientales y sanitarios, y una amenaza directa a la agroecología, la seguridad alimentaria y la soberanía de los pueblos.
Desde SEAE se alerta de que este acuerdo no solo afecta al comercio, sino que redefine quién decide qué comemos, cómo se produce y bajo qué condiciones, desplazando ese poder desde las comunidades y los territorios hacia las grandes corporaciones transnacionales.
Una carrera a mínimos incompatible con la sostenibilidad
El comunicado de prensa asegura que el acuerdo UE–Mercosur es incompatible con los objetivos de sostenibilidad, acción climática y transición agroecológica que la Unión Europea afirma defender. Lejos de reforzar estos compromisos, el tratado profundiza una lógica de liberalización comercial que prioriza el beneficio económico sobre la vida, debilitando los estándares sociales, ambientales y sanitarios.
Según SEAE, como productoras y consumidoras, la aprobación del acuerdo supondrá una pérdida casi total de la capacidad de decisión sobre la alimentación, una cuestión central para la salud pública y el bienestar colectivo. Los alimentos dejan de entenderse como un derecho básico y pasan a ser tratados como simples mercancías sujetas a las reglas del mercado global.
Impacto directo sobre la pequeña agricultura y la producción ecológica
Uno de los ejes centrales del rechazo expresado en la nota de prensa es el impacto desproporcionado sobre la pequeña agricultura y la producción ecológica. El acuerdo incrementará la vulnerabilidad de estos modelos frente a:
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Competencia desleal con productos procedentes de sistemas productivos con menores exigencias.
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Uso intensivo de sustancias tóxicas, muchas de ellas prohibidas en la Unión Europea.
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Impactos crecientes del cambio climático, agravados por modelos extractivistas.
Mientras tanto, las grandes corporaciones reforzarán su control sobre tierra, semillas, insumos y canales de distribución, concentrando las decisiones estratégicas sobre qué se produce, cómo y para quién. Esta concentración de poder vacía de contenido el derecho a una alimentación sana y suficiente y genera una situación de mayor dependencia y fragilidad social.
Alimentos como mercancía y pérdida de derechos colectivos
El acuerdo UE–Mercosur se inscribe, según el comunicado, en una arquitectura de tratados de libre comercio que sitúa la mercantilización de bienes y servicios por encima de los derechos humanos, la protección de la naturaleza y el arraigo territorial.
Bajo esta lógica:
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La regulación pública se subordina a los intereses corporativos.
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Los Estados pierden capacidad para proteger la salud, el medio ambiente y las economías locales.
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Las comunidades rurales y las personas trabajadoras del campo ven erosionados sus derechos sobre la producción agraria y la alimentación.
SEAE advierte de que este modelo reproduce esquemas propios del siglo XX, ampliamente responsables de la crisis climática, la pérdida acelerada de biodiversidad y el aumento de las desigualdades sociales.
Impactos ambientales y climáticos irreversibles
El tratado favorecerá el incremento del comercio de productos agrícolas y ganaderos asociados a modelos extractivistas basados en monocultivos, agrotóxicos, fertilizantes químicos y ganadería industrial. Según la nota de prensa, esto tendrá consecuencias directas sobre ecosistemas estratégicos como:
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La Amazonía
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El Cerrado
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El Gran Chaco
La presión sobre estos territorios acelerará la deforestación, la degradación del suelo y la pérdida de biodiversidad, al tiempo que el fomento de largas cadenas de suministro globales contradice frontalmente los compromisos climáticos asumidos por la Unión Europea.
Riesgos para la salud pública y las condiciones laborales
Otro de los puntos más preocupantes destacados por SEAE es el impacto del acuerdo sobre la salubridad de los alimentos y las condiciones laborales en el campo. La entrada en el mercado europeo de productos procedentes de sistemas con menores exigencias sanitarias, ambientales y laborales supone:
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Una amenaza directa para la seguridad alimentaria.
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Un riesgo para la salud pública.
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Un deterioro de los derechos y la salud de las personas trabajadoras del sector agrario.
El acuerdo impulsa una armonización a la baja de los estándares, normalizando el uso de sustancias tóxicas prohibidas en la UE y debilitando los marcos de protección existentes, lo que penaliza especialmente a la agricultura ecológica.
Concentración corporativa y pérdida de soberanía alimentaria
La nota de prensa subraya que el acuerdo favorece el acaparamiento de tierras, mercados y capacidad de decisión por parte de un reducido número de empresas transnacionales. Este proceso debilita la soberanía alimentaria de los pueblos y margina a la pequeña y mediana agricultura tanto en Europa como en América del Sur.
Lejos de promover economías rurales vivas y resilientes, el tratado refuerza la dependencia de las economías sudamericanas de exportaciones a bajo precio, basadas en la sobreexplotación de recursos naturales, poniendo en riesgo la agricultura campesina.
Una alternativa basada en agroecología, derechos y decrecimiento
Desde una perspectiva decrecentista, SEAE defiende que el acuerdo UE–Mercosur consolida un modelo económico incompatible con la agroecología y la soberanía alimentaria, al situar el crecimiento del comercio global por encima de la sostenibilidad de los sistemas agrarios y la autonomía territorial.
El comunicado apuesta por:
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Reducir la dependencia de los mercados globales.
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Fortalecer circuitos cortos y economías locales.
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Proteger el papel de las cooperativas agroecológicas como herramientas de democratización económica y territorial.
Esta visión coincide con la defendida por el Foro Social Más Allá del Crecimiento, que promueve un modelo ecosocial centrado en la vida, los límites planetarios y la justicia social.
Tabla resumen: impactos señalados por SEAE
| Ámbito | Impacto del acuerdo UE–Mercosur |
| Producción agraria | Competencia desleal y debilitamiento de la agricultura ecológica |
| Salud | Riesgos por estándares sanitarios más bajos y uso de tóxicos |
| Medio ambiente | Deforestación, pérdida de biodiversidad y aumento de emisiones |
| Economía rural | Concentración corporativa y pérdida de soberanía alimentaria |
Conclusión: un rechazo firme y una llamada urgente
La nota de prensa concluye con un rechazo rotundo al acuerdo UE–Mercosur y con la adhesión de SEAE a las voces de la sociedad civil europea y latinoamericana que exigen su abandono. El tratado no solo amenaza la agricultura ecológica y la pequeña producción agraria, sino que pone en riesgo la salud, el desarrollo rural y la capacidad de los pueblos para decidir cómo producir y consumir sus alimentos.
Defender lo ecológico, la soberanía alimentaria y la justicia social, señala SEAE, no es una opción ideológica, sino una necesidad urgente para garantizar un futuro viable.











